Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867
Volumen 23 Número 3 Año 2026
Artículo original
El influjo del francés en el español de Cuba a través del diccionario de Esteban Pichardo
The Influence of French on Cuban Spanish through Esteban Pichardo’s Dictionary
O influxo do francês no espanhol de Cuba através do dicionário de Esteban Pichardo
Dr. C. Irina Bidot Martínez *, https://orcid.org/0000-0001-8653-9178
Estudiante Dayany de los Angeles García Cardoso, https://orcid.org/0009-0001-5562-2291
Universidad de Oriente, Cuba
*Autor para correspondencia. email bidot@uo.edu.cu
Para citar este artículo: Bidot Martínez, I. y García Cardoso, D. A. (2026). El influjo del francés en el español de Cuba a través del diccionario de Esteban Pichardo. Maestro y Sociedad, 23(3), 3012-3019. https://maestroysociedad.uo.edu.cu
RESUMEN
Introducción: El estudio analiza la influencia del francés y el criollo haitiano en el español cubano del siglo XIX a través del Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas (1875) de Esteban Pichardo, ante la interrogante sobre qué palabras de origen francés fueron registradas y bajo qué criterios, en el contexto de la migración franco-haitiana posterior a la Revolución de Haití (1791-1804). Materiales y métodos: Se empleó un enfoque filológico-textual con métodos de lexicografía histórica sobre la cuarta edición del diccionario (1875), seleccionando las 30 entradas que Pichardo marca explícitamente como de origen francés o criollo haitiano. Resultados: Se identificaron 30 voces de origen francés, distribuidas en los campos semánticos de agricultura cafetalera (31%), vestuario y telas (22%), juegos y vida social (19%), mobiliario doméstico (12%) y otros (16%). La clasificación reveló 26 préstamos adaptados, 2 no adaptados (ecarté, complot), 2 deformaciones fonéticas extremas (basicor, fuá) y 1 voz de origen criollo haitiano (cocoyé). Discusión: Los hallazgos confirman que el influjo francés fue intenso pero sectorizado, concentrado en actividades productivas y sociales específicas derivadas de la migración franco-haitiana; el criollo haitiano actuó como vehículo de transmisión de muchas voces, explicando las deformaciones fonéticas extremas; la decisión de Pichardo de etiquetar estas voces como "cubanizadas" constituye una postura crítica frente al purismo de la Real Academia Española y evidencia la construcción de una identidad lingüística diferenciada en Cuba durante el siglo XIX. Conclusiones: El análisis demuestra que el español cubano del siglo XIX fue una variante dinámica moldeada por el mestizaje cultural y lingüístico, y que el diccionario de Pichardo constituye un testimonio invaluable del contacto lingüístico franco-cubano; el estudio abre nuevas vías de investigación en lexicografía histórica y criollización lingüística, aunque se circunscribe a las voces explícitamente marcadas por Pichardo, lo que deja fuera posibles préstamos no señalados.
Palabras clave: galicismos, español cubano, Esteban Pichardo, lexicografía histórica, contacto lingüístico.
Abstract
Introduction: This study analyzes the influence of French and Haitian Creole on 19th-century Cuban Spanish through Esteban Pichardo's Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas (1875), addressing the question of which words of French origin were recorded and under what criteria, within the context of Franco-Haitian migration following the Haitian Revolution (1791-1804). Materials and methods: A philological-textual approach using historical lexicography methods was employed on the fourth edition of the dictionary (1875), selecting the 30 entries that Pichardo explicitly marks as being of French or Haitian Creole origin. Results: Thirty words of French origin were identified, distributed across the semantic fields of coffee farming (31%), clothing and fabrics (22%), games and social life (19%), household furnishings (12%), and other (16%). The classification revealed 26 adapted loanwords, 2 unadapted ones (ecarté, complot), 2 extreme phonetic deformations (basicor, fuá), and 1 word of Haitian Creole origin (cocoyé). Discussion: The findings confirm that the French influence was intense but localized, concentrated in specific productive and social activities stemming from Franco-Haitian migration; Haitian Creole acted as a vehicle for the transmission of many words, explaining the extreme phonetic deformations; Pichardo's decision to label these words as "Cubanized" constitutes a critical stance against the purism of the Royal Spanish Academy and demonstrates the construction of a distinct linguistic identity in Cuba during the 19th century. Conclusions: The analysis demonstrates that 19th-century Cuban Spanish was a dynamic variant shaped by cultural and linguistic mixing, and that Pichardo's dictionary constitutes an invaluable testimony of Franco-Cuban linguistic contact. The study opens new avenues of research in historical lexicography and linguistic creolization, although it is limited to the voices explicitly marked by Pichardo, which leaves out possible unmarked loans.
Keywords: Gallicisms, Cuban Spanish, Esteban Pichardo, historical lexicography, language contact.
Resumo
Introdução: Este estudo analisa a influência do francês e do crioulo haitiano no espanhol cubano do século XIX por meio do Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas (1875) de Esteban Pichardo, abordando a questão de quais palavras de origem francesa foram registradas e sob quais critérios, no contexto da migração franco-haitiana após a Revolução Haitiana (1791-1804). Materiais e métodos: Uma abordagem filológico-textual utilizando métodos de lexicografia histórica foi empregada na quarta edição do dicionário (1875), selecionando as 30 entradas que Pichardo marca explicitamente como sendo de origem francesa ou crioula haitiana. Resultados: Trinta palavras de origem francesa foram identificadas, distribuídas pelos campos semânticos de cultivo de café (31%), vestuário e tecidos (22%), jogos e vida social (19%), mobiliário doméstico (12%) e outros (16%). A classificação revelou 26 empréstimos adaptados, 2 não adaptados (écarté, complot), 2 deformações fonéticas extremas (basicor, fuá) e 1 palavra de origem crioula haitiana (cocoyé). Discussão: Os resultados confirmam que a influência francesa foi intensa, porém localizada, concentrada em atividades produtivas e sociais específicas decorrentes da migração franco-haitiana; o crioulo haitiano atuou como veículo para a transmissão de muitas palavras, explicando as deformações fonéticas extremas; a decisão de Pichardo de rotular essas palavras como "cubanizadas" constitui uma posição crítica contra o purismo da Real Academia Espanhola e demonstra a construção de uma identidade linguística distinta em Cuba durante o século XIX. Conclusões: A análise demonstra que o espanhol cubano do século XIX era uma variante dinâmica moldada pela mistura cultural e linguística, e que o dicionário de Pichardo constitui um testemunho inestimável do contato linguístico franco-cubano. O estudo abre novas vias de pesquisa em lexicografia histórica e crioulização linguística, embora se limite às vozes explicitamente marcadas por Pichardo, o que deixa de fora possíveis empréstimos não marcados.
Palavras-chave: galicismos, espanhol cubano, Esteban Pichardo, lexicografia histórica, contato linguístico.
Recibido: 5/4/2026 Aprobado: 16/6/2026
Introducción
El Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas de Esteban Pichardo (1875) constituye una obra fundamental para comprender la evolución del español en Cuba durante el siglo XIX. Su importancia radica en ser el primer repertorio lexicográfico dedicado al español cubano y en su valor como testimonio histórico, lingüístico y cultural de una época clave en la formación de la identidad nacional.
Este diccionario marca el inicio del estudio sistemático del español de Cuba y muestra la lengua en un momento de transición, antes de las grandes oleadas migratorias del siglo XIX y las transformaciones políticas posteriores. Es, además, un reflejo temprano de la conciencia lingüística diferenciada de Cuba respecto a la metrópoli española.
La obra de Pichardo no solo es un referente lexicográfico, sino también un documento etnográfico que preserva el léxico cotidiano, y hasta tabúes sociales. Su enfoque descriptivo, alejado del purismo, lo hace una fuente invaluable para estudiar el contacto de lenguas y la criollización cultural en Cuba (Andión Herrero, 2022).
Este Diccionario es un espejo de la Cuba decimonónica y un punto de partida para estudiarla, es un producto vivo de la historia y la sociedad de su época. Esto da paso al surgimiento de una interrogante, ¿cuáles son las palabras consideradas por Esteban Pichardo en su diccionario como voces provenientes del francés y bajo qué criterios las incluyó?
El estudio se centra en las voces de origen francés y criollo haitiano registradas por Pichardo, con el objetivo de analizar el proceso de contacto lingüístico derivado de la migración franco-haitiana posterior a la Revolución de Haití (1791–1804). La investigación busca responder a la pregunta: ¿qué palabras de origen francés fueron consideradas por Pichardo y bajo qué criterios las incluyó en su diccionario?
Entre los antecedentes de esta investigación se destaca el trabajo de Sergio Valdés Bernal (2016) sobre el influjo de las lenguas africanas en el español de América. Asimismo, los estudios de Olga Portuondo Zúñiga (2014) acerca de la emigración francesa a Cuba tras la Revolución de Haití.
Se destacan, además, las contribuciones de Haugen (1950) sobre el análisis del préstamo lingüístico, y de Montero (2004) sobre la clasificación de préstamos, calcos y neologismos en contextos de especialidad. Mientras que Domínguez, Sainz y Calzadilla (2024) realizan un cotejo entre el Diccionario de Pichardo (1836) y un repertorio anterior de 1831, demostrando la deuda de la Academia con los lexicógrafos regionales. Sin embargo, ningún estudio previo se ha centrado específicamente en el análisis sistemático de las voces de origen francés registradas por Esteban Pichardo en su Diccionario, lo que constituye el aporte original del presente artículo, que tiene como objetivo: analizar la influencia del francés y el criollo haitiano en la modalidad cubana del español durante el siglo XIX a través de su estudio en el Diccionario de Esteban Pichardo.
Atendiendo al marco contextual, la influencia del francés en Cuba no fue un fenómeno homogéneo ni generalizado. Se concentró en dos grandes momentos y regiones. El primero, tras la Revolución Haitiana (1791-1804), cuando unos treinta mil colonos franceses y sus esclavos huyeron a Cuba, asentándose principalmente en la región oriental (Santiago de Cuba, Guantánamo, Baracoa) y en las zonas cafetaleras del sur de la Sierra Maestra (Portuondo Zúñiga, 2014). El segundo, más reducido, se produjo con la migración de realistas franceses durante las guerras napoleónicas (1808-1814).
El criollo haitiano (kreyòl), lengua derivada del francés con base gramatical africana, fue el vehículo de muchos de estos préstamos. De ahí que Pichardo, en su diccionario, no distinga siempre entre francés metropolitano y criollo, sino que hable genéricamente de "voz cubanizada del francés" o, en un caso, explícitamente de "francés criollo" (entrada Cocoyé). Este contacto dejó huellas en el léxico, la toponimia (Angerona, Boniato, Fraternidad) y las tradiciones musicales (la Tumba Francesa, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003).1
La modalidad cubana del siglo XIX fue una variante dinámica y en formación, producto del sincretismo cultural entre Europa, África y América. Sus rasgos fonéticos, léxicos y gramaticales reflejaban una sociedad colonial compleja, donde el lenguaje funcionó como vehículo de identidad y resistencia (Portuondo Zúñiga, 2014). Muchos de estos elementos persisten hoy, evidenciando la huella profunda de este período en el español cubano contemporáneo.
El influjo del francés en Cuba durante el siglo XIX fue un fenómeno lingüístico y cultural de gran relevancia, vinculado principalmente a la migración masiva de colonos y esclavos franco-hablantes procedentes de Haití tras la Revolución Haitiana (1791–1804). Este contacto dejó huellas en el léxico, la toponimia, las estructuras sociales y hasta en la fonética del español cubano, especialmente en la región oriental. A continuación, se detallan los aspectos clave de esta influencia:
La cuarta edición de 1875, que es la que se maneja, presenta ventajas sobre las anteriores: está ampliada, corregida y contiene un mayor número de marcas diatópicas y etimológicas.2 Pichardo no era un lingüista académico, sino un ingeniero y lexicógrafo autodidacta, pero su obra se adelanta a su tiempo en varios aspectos: documenta el habla popular sin prejuicios, incluye voces marginales y tabúes (como Collon/Coyon)3, y etiqueta explícitamente el origen extranjero de muchas palabras.
Pichardo no es un mero recopilador neutral, un rasgo distintivo es su honestidad crítica: cuando considera que una voz extranjera es innecesaria, lo dice sin ambages. Así, en la entrada Recolta, escribe: "No hay razón ni utilidad en la adopción de esta voz” (p. 314). Su diccionario está atravesado por juicios de valor, sobre todo cuando detecta préstamos innecesarios. Esta es la única voz de toda la muestra que recibe una condena explícita. En cambio, en otras como bidet, ducha o fular, simplemente documenta sin comentarios negativos. El criterio de Pichardo es pragmático: si la voz extranjera designauna realidad nueva o distinta (el bidet, la ducha de chorro, la tela fular), es admisible; si solo duplica una voz castellana existente, es inútil. (Pichardo y Tapia, 1875, entrada 'Recolta', p. 314).
Dicha actitud, lejos de ser contradictoria con su defensa delo cubano, revela un criterio selectivo: no todo préstamo es válido, pero aquellos que ya están arraigados en el habla deben registrarse.
Este análisis puede contribuir a entender cómo se conformó la variante cubana de la lengua, destacando procesos como el mestizaje lingüístico, la adaptación de préstamos y la vitalidad del habla popular. Además, aporta ideas sobre la construcción de una identidad nacional a través de la lengua.
Materiales y métodos
El análisis se realizó sobre la cuarta edición del diccionario de Pichardo (1875), seleccionando las entradas en las que el autor señala explícitamente expresiones como “voz cubanizada del francés”, “tomada del francés”4 o “mui usada tomada del francés”. Se aplicaron criterios de clasificación basados en la lexicografía histórica y en la tipología de préstamos lingüísticos propuesta por Haugen (1950) (Tabla 1 y Gráfico 1):
• Préstamo adaptado: modificación fonética o gráfica al sistema del español (ej. fuete < fouet).
• Préstamo no adaptado: conservación de grafía y pronunciación francesas (ej. ecarté, complot).
• Deformación fonética extrema: alteración profunda respecto al original (ej. basicor < basse-cour).
• Origen criollo haitiano: préstamos procedentes del kreyòl haitiano (ej. cocoyé).
Tabla 1. Clasificación de galicismos en el Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1875)
|
Voz |
Pág. |
Definición resumida (Pichardo) |
Tipo de préstamo |
Campo semántico |
|
basicor |
36 |
círculo central del tendal de café |
deformación fonética (basse-cour) |
agricultura (café) |
|
bidet |
42 |
mueble para bañarse a horcajadas |
adaptado |
mobiliario |
|
bobiné |
44 |
clase de punto de algodón |
adaptado |
textil |
|
carróe/caró |
78 |
medida agraria (10 por caballería) |
adaptado |
agricultura |
|
cocoyé |
91 |
baile de origen haitiano |
criollo haitiano |
música/danza |
|
complot |
97 |
maquinación secreta |
no adaptado |
política/social |
|
coñac |
99 |
aguardiente |
adaptado |
alimentación |
|
creyon |
107 |
lápiz para dibujar |
adaptado (crayon) |
utensilios |
|
collon/coyon |
116 |
voz indecente (testículo) |
adaptado con eufemismo |
tabú |
|
chagren/chagré |
117 |
piel labrada |
adaptado (chagrin) |
vestuario |
|
ducha |
133 |
bañadera con chorro de agua |
adaptado (ya en español) |
mobiliario |
|
ecarté |
134 |
juego de naipes |
no adaptado |
juegos |
|
fuá |
153 |
golpe, vez, suceso |
deformación fonética |
expresiones |
|
fuete |
153 |
látigo |
adaptado (fouet) |
utensilios |
|
fular |
153 |
tela fina de seda y algodón |
adaptado (foulard) |
textil |
|
gró |
164 |
tela de mucho cuerpo |
adaptado (gros) |
textil |
|
linó |
224 |
tela rala como muselina |
adaptado |
textil |
|
mordoré |
259 |
color rojizo que tira a morado |
adaptado |
color |
|
piqué |
297 |
lienzo labrado de algodón |
adaptado |
textil |
|
pitre |
299 |
síncopa de petit-maître |
adaptado |
moda |
|
pivot |
299 |
raíz principal del café |
adaptado |
agricultura (café) |
|
punsó |
304 |
color rojo escarlata |
adaptado (ponceau) |
color |
|
quinconce |
308 |
colocación simétrica de cinco cosas |
adaptado |
agricultura |
|
recolta |
314 |
cosecha del café |
adaptado |
agricultura (café) |
|
revancha |
317 |
última mano del juego |
adaptado |
juegos |
|
roleta |
317 |
ruleta |
adaptado (roulette) |
juegos |
|
ruló/rulotillo |
321 |
cilindro para trillar |
adaptado |
agricultura |
|
soaré |
337 |
tertulia nocturna |
adaptado (soirée) |
vida social |
|
triache |
357 |
café inferior, de rastrojo |
adaptado (triage) |
agricultura (café) |
|
tuvolé |
361 |
a todo vuelo (mata sin poda) |
adaptado (à tout volée) |
agricultura (café) |
Fuente: elaboración propia a partir de Pichardo (1875).
Gráfico 1. Criterios de clasificación de préstamos lingüísticos.
Fuente: elaboración propia con base en Haugen (1950) y Ortiz López (2010).
El enfoque fue filológico-textual, complementado con métodos de lexicografía histórica y análisis semántico.
Los cuatro criterios clasificatorios empleados en este artículo se fundamentan en la tipología de préstamos lingüísticos establecida por la lexicografía histórica. La distinción entre préstamo léxico adaptado y no adaptado proviene de la obra pionera de Haugen (1950), quien diferenció entre préstamos puros (importación sin cambios) y préstamos naturalizados (con adaptación fonológica y morfológica a la lengua receptora).
El criterio de voz con deformación fonética extrema (aplicado a basicor < basse-cour y fuá < fois) se apoya en los estudios de contacto lingüístico que identifican la "reducción y simplificación fonética" como un rasgo característico de la transmisión oral entre hablantes no nativos (Ortiz López, 2010, pp. 215-221). En el contexto cubano, estas deformaciones extremas reflejan probablemente la mediación del criollo haitiano, que tiende a simplificar los grupos consonánticos y las vocales nasales del francés estándar.
La categoría voz de origen criollo haitiano (aplicada a cocoyé) responde a la necesidad de distinguir entre el francés metropolitano y las variedades criollas de base francesa. Como ha demostrado la bibliografía especializada, el kreyòl haitiano posee un sistema fonológico, morfosintáctico y léxico propio, derivado del contacto entre el francés y las lenguas africanas durante la época colonial (Ortiz López, 2010; Valdés Bernal, 2016). Pichardo mismo reconoce esta distinción al señalar explícitamente, en la entrada cocoyé, que se trata del "francés criollo" usado por "los de color en la parte francesa haitiana". Ignorar esta especificidad llevaría a atribuir al francés de París préstamos que, en rigor, ingresaron al español cubano a través del criollo haitiano como lengua vehicular en los cafetales orientales.
La muestra de estudio se compone de 30 voces extraídas de, como ya se dijo, la cuarta edición del Diccionario de Pichardo (1875).
Resultados
Se identificaron 30 voces de origen francés en el diccionario de Pichardo. La distribución semántica fue la siguiente (Tabla 1):
• Agricultura cafetalera: 31 % (ej. basicor, recolta, quinconce).
• Vestuario y telas: 22 % (ej. fular, piqué, chagren).
• Juegos y vida social: 19 % (ej. ecarté, roleta, soaré).
• Mobiliario doméstico: 12 % (ej. bidet, ducha).
Diez de las treinta voces pertenecen al campo semántico de la agricultura cafetalera: basicor, carróe, pivot, recolta, ruló, triache, tuvolé, además de quinconce (sistema de plantación) y las ya mencionadas. Esto no es casual. Los colonos franceses huidos de Haití eran, en su mayoría, propietarios de cafetales. Introdujeron en Cuba técnicas de cultivo, beneficio y comercialización del café que no existían en la tradición española, y con ellas trajeron su léxico especializado (Portuondo Zúñiga, 2014). (Gráfico 2)
Gráfico 2. Distribución de galicismos según campos semánticos.
Fuente: elaboración propia con datos del Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas (1875).
Siete voces se refieren a telas y prendas de vestir: bobiné, chagren, fular, gró, linó, piqué, pitre. Es significativo que Pichardo ubique muchas de estas voces en La Habana ("mui usada en la Habana" [sic] (p. 133), dice en ducha; "de mucho uso hoi en la Habana" [sic], en chagren (p. 117). La capital, puerto comercial abierto al Atlántico, era el punto de entrada de las modas europeas. La influencia francesa en el vestuario no provenía tanto de los inmigrantes haitianos (asentados en Oriente) como del comercio con Francia y de la admiración de la élite criolla por la cultura parisina.
Seis voces pertenecen a juegos y entretenimientos: ecarté, revancha, roleta, complot, soaré, cocoyé. Pichardo es particularmente minucioso al describir el ecarté, un juego de naipes "introducido por los franceses" (p. 134) (aunque algunos cubanos le llamaban preposte). La roleta (ruleta) es otro juego de azar "usado y conocido apénas en la Vueltarriba, donde la introdujeron los franceses" (p. 318). Soaré (tertulia nocturna) muestra la adopción de un término de la vida social elegante. El caso de cocoyé es distinto: no es francés metropolitano sino criollo haitiano, un baile de los "de color en la parte francesa haitiana" que emigró a Oriente (p. 92). Pichardo distingue así entre el francés de élite y el criollo popular. 5
En el caso de collon/coyon (voz indecente), Pichardo muestra una6 preocupación ortográfica inusual: defiende el uso de la "y" en lugar de "ll" porque "es más propia la sustitucion de la y, escusando la j de la palabra española más indecente" (p. 116). Aquí el lexicógrafo se convierte en consejero lingüístico, tratando de evitar al lector la exposición a términos más groseros.
La inmensa mayoría de las voces documentadas son préstamos léxicos, es decir, palabras cuya forma y significado fueron adoptadas directamente del francés o del criollo haitiano, con distintos grados de adaptación al sistema fonológico y gráfico del español cubano, constituyendo la evidencia más clara de que el vehículo de transmisión no fue el francés estándar, sino el criollo haitiano (kreyòl), que, al ser una lengua de contacto con un sistema fonológico simplificado respecto al francés, tiende a transformar las palabras francesas de manera sistemática.
Dentro de este grupo, distinguimos dos subtipos:
a) Préstamos adaptados (26 voces): Son aquellos en los que la palabra francesa ha sido modificada para ajustarse a las reglas de pronunciación y escritura del español. Ejemplos notables son fuete (del francés fouet), fular (del francés foulard), creyon (del francés crayon) y punsó (del francés ponceau). Estas adaptaciones demuestran que el préstamo no fue un fenómeno de élite culta, sino de oralidad popular.
b) Préstamos no adaptados (2 voces): Ecarté (juego de naipes) y complot (maquinación secreta) conservan su grafía y pronunciación francesas. Es significativo que ambos pertenezcan al campo semántico de los juegos y la política, ámbitos asociados a las élites ilustradas que tenían contacto con la cultura francesa a través de la lectura y los viajes, no del habla popular.
Por otra parte, se encontraron como deformaciones fonéticas extremas dos voces, basicor y fuá, presentan una alteración tan profunda de su origen francés que apenas son reconocibles a simple vista. Estas deformaciones extremas no son arbitrarias.
Como se puede apreciar, la mayoría de las voces (26) fueron préstamos adaptados, dos no adaptados (ecarté, complot) y dos deformaciones fonéticas extremas (basicor, fuá). Solo una voz (cocoyé) se identificó como de origen criollo haitiano.
Discusión
El influjo del francés en Cuba durante el siglo XIX fue intenso pero sectorizado, vinculado principalmente a la migración franco-haitiana tras la Revolución de Haití. Los préstamos léxicos reflejan ámbitos específicos de la vida cotidiana: la agricultura cafetalera en Oriente y la moda y vida social en La Habana.
La actitud de Pichardo frente a estos préstamos revela un criterio pragmático: aceptaba voces que designaban realidades nuevas (bidet, fular), pero rechazaba aquellas que duplicaban términos castellanos (recolta). Su decisión de etiquetar estas voces como “cubanizadas” constituye una postura crítica frente al purismo de la Real Academia Española y evidencia la construcción de una identidad lingüística diferenciada.
El papel del criollo haitiano como vehículo de transmisión es clave: muchas deformaciones fonéticas se explican por la simplificación fonológica propia del kreyòl, lo que demuestra que el contacto no fue solo con el francés metropolitano, sino con una lengua criolla viva en los cafetales orientales.
La desaparición de la lengua como vehículo de comunicación cotidiana no implicó la desaparición de sus huellas. Al contrario, esas huellas se fosilizaron en el léxico especializado del café, en los apellidos franceses que aún hoy son frecuentes en Santiago de Cuba y Guantánamo, en la toponimia de antiguos cafetales (Angerona, La Fraternité, El Cobre), y en tradiciones vivas como la Tumba Francesa, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO. El Diccionario de Pichardo es, precisamente, el documento que atestigua ese momento de fosilización, cuando una palabra dejaba de ser "extranjera" y empezaba a ser "cubana".
Conclusiones
El análisis de las voces francesas registradas por Esteban Pichardo en la cuarta edición de su Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas (1875) permite comprender cómo los procesos migratorios y de contacto lingüístico transformaron la modalidad cubana del español en el siglo XIX. Los resultados muestran que los galicismos se concentraron en campos semánticos específicos —agricultura cafetalera, vestuario, juegos y vida social, y mobiliario doméstico—, lo que evidencia un influjo sectorizado y vinculado a contextos socioculturales concretos.
Se confirma que el criollo haitiano desempeñó un papel decisivo como vehículo de transmisión, especialmente en las deformaciones fonéticas extremas, lo que demuestra que el contacto no se limitó al francés metropolitano, sino que incluyó variedades criollas vivas en los cafetales orientales. Este hallazgo revela la importancia de distinguir entre préstamos procedentes del francés estándar y aquellos filtrados por el kreyòl haitiano.
Asimismo, la actitud crítica de Pichardo frente a los préstamos —aceptando los que designaban realidades nuevas y rechazando los redundantes— refleja una postura pragmática y consciente frente al purismo académico de la Real Academia Española. Su decisión de etiquetar estas voces como “cubanizadas” constituye una toma de posición que contribuyó a la construcción de una identidad lingüística diferenciada en Cuba.
El estudio presenta, sin embargo, algunas limitaciones: se circunscribe a las voces explícitamente marcadas por Pichardo como de origen francés o criollo haitiano, lo que deja fuera posibles préstamos no señalados. Futuras investigaciones podrían ampliar el análisis comparando con las tres ediciones anteriores y cotejando con otros repertorios lexicográficos regionales.
En conclusión, el trabajo aporta evidencia de que el español cubano del siglo XIX fue una variante dinámica, moldeada por el mestizaje cultural y lingüístico, y que el Diccionario de Pichardo constituye un testimonio invaluable de ese proceso. Este aporte abre nuevas vías de investigación en torno a la lexicografía histórica, la criollización lingüística y la construcción de identidades nacionales a través de la lengua.
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Torras, C. (2013). Esteban Pichardo y la lexicografía del siglo XIX. Memorias del Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Actualizaciones en Comunicación Social, 1, 54–56. https://www.cla.cu/simposio/index.php
Valdés Bernal, S. (2016). Lenguas africanas y el español de América. Editorial Ciencias Sociales.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Declaración de responsabilidad de autoría
Los autores del manuscrito señalado, DECLARAMOS que hemos contribuido directamente a su contenido intelectual, así como a la génesis y análisis de sus datos; por lo cual, estamos en condiciones de hacernos públicamente responsable de él y aceptamos que sus nombres figuren en la lista de autores en el orden indicado. Además, hemos cumplido los requisitos éticos de la publicación mencionada, habiendo consultado la Declaración de Ética y mala praxis en la publicación.
Dr. C. Irina Bidot Martínez y Est. Dayany de los Angeles García Cardoso: Proceso de revisión de literatura y redacción del artículo.
1 La Tumba Francesa fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003. Su vocabulario musical conserva términos como masón (baile), carabine (ritmo) y yubá (tambor), algunos de los cuales menciona Pichardo en la entrada cocoyé.
2 Las cuatro ediciones del Diccionario de Pichardo constituyen un corpus de valor excepcional para estudiar la evolución del léxico cubano a lo largo de cuatro décadas. La primera edición (1836, titulada Diccionario provincial de voces cubanas) apareció cuando Pichardo tenía 37 años y contenía aproximadamente 2,500 entradas; fue una obra pionera que despertó tanto elogios como críticas por incluir "barbarismos". La segunda edición (1849, ampliada a 4,000 voces) incorporó un mayor número de marcas etimológicas y regionalismos, además de un prólogo en el que Pichardo defendía explícitamente el derecho del cubano a tener su propio repertorio lexicográfico frente a la Academia. La tercera edición (1862) añadió términos relacionados con la industria azucarera y la tecnología ferroviaria, reflejando las transformaciones económicas de la isla. Finalmente, la cuarta edición (1875, titulada ya Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas) fue la última publicada en vida del autor (falleció en 1879) y la más completa, con cerca de 6,000 entradas y un notable refinamiento en las indicaciones etimológicas y los ejemplos de uso. La comparación entre estas cuatro ediciones permite rastrear no solo la incorporación de nuevas voces, sino también los cambios en la actitud del autor: Pichardo fue volviéndose más tolerante con los préstamos extranjeros a medida que la identidad cubana se afirmaba, aunque mantuvo siempre su criterio selectivo (como se ve en su crítica a recolta en la cuarta edición). Para profundizar en otros elementos en torno a las diferentes ediciones del Diccionario véase Causse y Bidot (2025), García Yero (2021), Rodríguez, Iznaga y Pérez de Valdivia (2016), Rodríguez., García y Ortiz (2017), Romero (2023, 2025), Socas (2015), Torras (2013).
3 En la entrada collon/coyon, (p. 116) Pichardo se enfrenta al problema de documentar una voz tabú sin caer en la grosería. Su solución (sustituir "ll" por "y") es ingeniosa pero también revela las limitaciones impuestas por la decencia pública en la lexicografía decimonónica.
4 La fórmula "voz cubanizada del francés" aparece en 25 de las 30 entradas recogidas. En los cinco casos restantes (complot, ducha, ecarté, fuá, revancha) utiliza fórmulas equivalentes como "voz tomada del francés" o "voz mui usada tomada del francés".
5 La distinción entre cocoyé (baile haitiano de origen africano) y soaré (tertulia de élite) es un ejemplo de cómo el contacto lingüístico opera de manera estratificada socialmente. Pichardo, sin ser sociolingüista, registra esa diferencia.
6 Este gesto ortográfico de Pichardo anticipa en décadas los debates sobre la representación escrita de las voces tabú en los diccionarios, un problema que la lexicografía académica no resolvería hasta bien entrado el siglo XX.