Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867
Volumen 23 Número 3 Año 2026
Artículo original
Gestión de la comunicación científica digital en una red cubana de jóvenes investigadores
Digital science communication management in a cuban network of young researchers
Gestão da comunicação científica digital em uma rede cubana de jovens pesquisadores
Lic. Adrian Saborit Rodríguez 1*, https://orcid.org/0000-0001-8232-5236
Dr. C. Yasniel Sánchez Suárez 2, https://orcid.org/0000-0003-1095-1865
Lic. Andry González Pacheco 3, https://orcid.org/0009-0003-3277-7279
M. Sc. Esteban Rodríguez Torres 4, https://orcid.org/0000-0002-3571-6899
1 Universidad de La Habana, Cuba
2 Universidad de Matanzas, Cuba
3 Universidad de Artemisa "Julio Díaz González", Cuba
4 Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez, Cuba
*Autor para correspondencia. email adriansaborit121098@gmail.com
Para citar este artículo: Saborit Rodríguez, A., Sánchez Suárez, Y., González Pacheco, A. y Rodríguez Torres, E. (2026). Gestión de la comunicación científica digital en una red cubana de jóvenes investigadores. Maestro y Sociedad, 23(3), 2429-2437. https://maestroysociedad.uo.edu.cu
RESUMEN
Introducción: La comunicación científica digital exige capacidades específicas que no siempre se encuentran instaladas en quienes asumen esa función dentro de las redes de investigación. Este estudio caracteriza el perfil de capacidades autopercibidas, las necesidades formativas asociadas, y las barreras y motivaciones declaradas por las personas responsables de esa función en una red cubana de jóvenes investigadores. Materiales y Métodos: Estudio transversal descriptivo-exploratorio con enfoque mixto y diseño convergente. Se analizaron 10 respuestas de 21 posibles, mediante un cuestionario diagnóstico aplicado en octubre de 2025. Las variables categóricas se resumieron con frecuencias absolutas y porcentajes; los ítems ordinales con mediana y rango intercuartílico; las respuestas abiertas mediante análisis temático inductivo. Resultados: La redacción para públicos no especializados (Md = 4,0) y la redacción científica especializada (Md = 3,5) obtuvieron las puntuaciones más altas. La optimización para motores de búsqueda, el análisis de métricas digitales, el email marketing y la producción sonora registraron las más bajas (Md ≤ 2,5). Las necesidades formativas más frecuentes fueron el diseño de estrategias de comunicación digital y la gestión de comunidades digitales. La barrera principal fue la falta de tiempo académico y como motivación más frecuente se declaró el desarrollo de nuevas habilidades profesionales. Discusión: El diagnóstico revela una distribución desigual: mayor dominio autopercibido en habilidades discursivas y menor en estrategia, evaluación y posicionamiento digital. El reconocimiento institucional de la función comunicativa no equivale a capacidades instaladas para sostenerla. Conclusiones: Se recomienda diseñar acciones formativas modulares y rutinas de coordinación compatibles con las restricciones de tiempo y conectividad identificadas.
Palabras clave: comunicación científica, comunicación digital, capacidades autopercibidas, formación, jóvenes investigadores, Cuba.
Abstract
Introduction: Digital scientific communication demands specific competencies that are not always present in those who take on this role within research networks. This study characterizes the self-perceived competency profile, associated training needs, and declared barriers and motivations of those responsible for this function in a Cuban network of young researchers. Materials and Methods: A descriptive-exploratory cross-sectional study with a mixed-methods approach and convergent design. Ten responses out of 21 possible were analyzed using a diagnostic questionnaire administered in October 2025. Categorical variables were summarized using absolute frequencies and percentages; ordinal items were reported with median and interquartile range; open-ended responses were examined through inductive thematic analysis. Results: Writing for non-specialized audiences (Md = 4.0) and specialized scientific writing (Md = 3.5) received the highest scores. Search engine optimization, digital metrics analysis, email marketing, and audio production recorded the lowest scores (Md ≤ 2.5). The most frequently reported training needs were the design of digital communication strategies and digital community management. The primary barrier was a lack of academic time, while the most frequently cited motivation was the development of new professional skills. Discussion: The diagnosis reveals an uneven distribution: higher self-perceived competency in discursive skills and lower competency in strategy, evaluation, and digital positioning. Institutional recognition of the communicative role does not equate to the installed capacities needed to sustain it. Conclusions: It is recommended to design modular training activities and coordination routines compatible with the time and connectivity constraints identified.
Keywords: science communication, digital communication, self-perceived capacities, training, young researchers, Cuba.
Resumo
Introdução: A comunicação científica digital exige competências específicas que nem sempre estão presentes em quem assume essa função dentro das redes de pesquisa. Este estudo caracteriza o perfil de competências autopercebidas, as necessidades formativas associadas e as barreiras e motivações declaradas pelas pessoas responsáveis por essa função em uma rede cubana de jovens pesquisadores. Materiais e Métodos: Estudo transversal descritivo-exploratório com abordagem mista e delineamento convergente. Foram analisadas 10 respostas de 21 possíveis, por meio de um questionário diagnóstico aplicado em outubro de 2025. As variáveis categóricas foram resumidas com frequências absolutas e percentuais; os itens ordinais, com mediana e intervalo interquartílico; as respostas abertas, mediante análise temática indutiva. Resultados: A redação para públicos não especializados (Md = 4,0) e a redação científica especializada (Md = 3,5) obtiveram as pontuações mais altas. A otimização para mecanismos de busca, a análise de métricas digitais, o email marketing e a produção sonora registraram as mais baixas (Md ≤ 2,5). As necessidades formativas mais frequentes foram o design de estratégias de comunicação digital e a gestão de comunidades digitais. A principal barreira foi a falta de tempo acadêmico, enquanto a motivação mais frequentemente citada foi o desenvolvimento de novas habilidades profissionais. Discussão: O diagnóstico revela uma distribuição desigual: maior domínio autopercebido nas habilidades discursivas e menor em estratégia, avaliação e posicionamento digital. O reconhecimento institucional da função comunicativa não equivale às competências instaladas para sustentá-la. Conclusões: Recomenda-se desenhar ações formativas modulares e rotinas de coordenação compatíveis com as restrições de tempo e conectividade identificadas.
Palavras-chave: comunicação científica, comunicação digital, competências autopercebidas, formação, jovens pesquisadores, Cuba.
Recibido: 5/4/2026 Aprobado: 16/6/2026
Introducción
La comunicación científica ocupa un lugar estratégico en universidades, proyectos y redes de investigación porque organiza la relación entre producción/productores de conocimiento, públicos, legitimidad y circulación social de la ciencia. No se limita a difundir resultados ya producidos. Implica decidir qué se comunica, para quién, con qué propósito, mediante qué canales, bajo qué criterios de responsabilidad y con qué mecanismos de evaluación. Desde la definición clásica de Burns et al. (2003), la comunicación científica articula habilidades, medios, actividades y diálogo para generar conciencia, interés, comprensión u opinión sobre la ciencia. Esta comprensión se ha ampliado hacia enfoques que la entienden como conversación social en torno a la ciencia (Bucchi & Trench, 2021; Alfonso Alfonso et al., 2025) y como una actividad organizativa que requiere objetivos, audiencias, coordinación interna y lectura de resultados (Ricardo Herrera et al., 2019; Besley, 2020; Gallegos Macías et al., 2023; Entradas et al., 2024; Sánchez-Bayón et al., 2025).
A los fines de este estudio, la gestión de la comunicación científica se entiende como el conjunto de procesos deliberados de planificación, producción, circulación, diálogo y evaluación de contenidos y acciones comunicativas vinculadas con la ciencia, orientados a objetivos explícitos y dirigidos a públicos diferenciados. Esta delimitación evita reducir la comunicación a una tarea instrumental de publicación de contenidos y permite ubicarla como una función de gestión del conocimiento, articulación institucional y mediación con públicos internos y externos (Gertrudix et al., 2020).
El ecosistema digital vuelve más exigente esa función. Las plataformas de redes sociales digitales, las plataformas de redes académicas digitales, los boletines, las infografías, los videos breves, los pódcast y los sistemas de mensajería modifican la manera en que el conocimiento se visibiliza, se comparte y se discute. Este escenario amplía las oportunidades de alcance, pero también introduce problemas de confianza, saturación informativa, dependencia de las plataformas y evaluación superficial del desempeño comunicativo. Por ello, las capacidades necesarias para gestionar comunicación científica ya no se reducen a redactar con claridad o adaptar mensajes a públicos no especializados. Incluyen planificación estratégica, gestión de comunidades, criterios de posicionamiento digital, análisis de métricas y toma de decisiones comunicativas sustentadas en evidencia (Baram-Tsabari & Lewenstein, 2017; Fähnrich et al., 2021; Lewenstein & Baram-Tsabari, 2022; Reif et al., 2024; Lucero Baldevenites et al., 2025).
En América Latina, este desafío se despliega en condiciones institucionales y materiales específicas. El campo de la comunicación científica ha crecido en la región, asociado al peso de las universidades públicas, la circulación abierta del conocimiento y la necesidad de fortalecer vínculos entre ciencia y sociedad; sin embargo, persisten vacíos en torno a la formación, evaluación y articulación institucional (Babini, 2019; Massarani & de Oliveira, 2022; Tovar Briñez et al., 2024). En Cuba, investigaciones previas han identificado avances en la comunicación de la ciencia desde las universidades, junto con dificultades en la gestión estratégica, la socialización de resultados y la formación de habilidades comunicativas (Cortizas Enríquez & Ortiz Cárdenas, 2023; Fernández Bermúdez et al., 2021; Martín Rivero & Gorina Sánchez, 2017; Rodríguez Moya et al., 2024). También se han documentado desafíos de visibilidad digital en revistas científicas y publicaciones estudiantiles cubanas (Saborit-Rodríguez et al., 2023; Viera Savigne et al., 2024).
La Red de Jóvenes Investigadores “José Luis García Cuevas” del Ministerio de Educación Superior de la República de Cuba constituye un caso pertinente para examinar este problema. Su diseño institucional incorpora la comunicación de resultados científicos mediante publicaciones, plataformas de redes sociales y redes académicas digitales, e incluye la figura del comunicador dentro de su estructura organizativa. Una caracterización reciente describe la Red como una estructura nacional en consolidación, con 135 miembros distribuidos en siete áreas del conocimiento y procesos orientados a articular trayectorias jóvenes de ciencia, tecnología e innovación (Sánchez Suárez et al., 2026). En este contexto, la comunicación científica y su gestión, no pueden tratarse como componentes ornamentales.
El problema central es que el reconocimiento formal de la función comunicativa no garantiza capacidades instaladas para gestionarla de manera estratégica, ética y sostenible. A pesar de la relevancia del tema, son escasos los diagnósticos empíricos sobre las capacidades, necesidades formativas, barreras y motivaciones de quienes asumen esta función en redes universitarias cubanas. En consecuencia, este estudio responde la siguiente pregunta: ¿Qué perfil de capacidades autopercibidas, necesidades formativas, barreras y motivaciones caracteriza a las personas responsables de la gestión de la comunicación científica digital en la Red? El objetivo fue caracterizar ese perfil para aportar una base empírica que oriente decisiones formativas y organizativas ajustadas al contexto real de la Red.
Materiales y métodos
Diseño y guías de reporte
Se realizó un estudio transversal descriptivo-exploratorio con enfoque mixto y diseño convergente. Los datos cuantitativos y cualitativos se recopilaron de manera simultánea, se analizaron por separado y se integraron en la fase interpretativa. El componente cuantitativo se orientó al análisis descriptivo de ítems cerrados y escalas ordinales de autopercepción; el componente cualitativo, al análisis temático de respuestas abiertas. El reporte se estructuró según el esquema Introducción, Materiales y Métodos, Resultados y Discusión (IMRyD) y se orientó por Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE) para estudios observacionales transversales (von Elm et al., 2007). Para el componente cualitativo y la integración de datos se consideraron criterios de transparencia derivados de Standards for Reporting Qualitative Research (SRQR) (O’Brien et al., 2014) y Journal Article Reporting Standards for Mixed Methods Research (JARS–Mixed) (Levitt et al., 2018).
Contexto, participantes y procedimiento
El estudio se desarrolló en la Red de Jóvenes Investigadores “José Luis García Cuevas” del Ministerio de Educación Superior. Se analizaron 10 respuestas de 21 posibles que representan la cantidad de jóvenes de la red con función de comunicador, para una tasa de respuesta de 47,6 %. El cuestionario diagnóstico se aplicó entre el 10 y el 25 de octubre de 2025. Se incluyó a quienes tenían función activa de comunicador y enviaron el cuestionario completo.
Instrumento y variables
Se utilizó un cuestionario diagnóstico dirigido a personas responsables de la gestión de la comunicación en la Red. El instrumento recogió información sobre sexo, edad, nivel educativo, experiencia previa en comunicación de la ciencia, autopercepción de capacidades, áreas de capacitación requeridas, barreras y motivaciones para participar activamente. También incluyó preguntas abiertas sobre mejoras, obstáculos y condiciones de trabajo comunicativo. Antes de su aplicación, el cuestionario se revisó por tres especialistas con grado científico de Doctor en Ciencias, quienes valoraron pertinencia, claridad y cobertura temática. No se realizó pilotaje ni validación psicométrica formal.
Las autopercepciones se midieron mediante una escala ordinal de 1 a 5, donde los valores mayores indicaron mayor dominio percibido. Los 14 ítems de capacidades se organizaron en cuatro dimensiones: elaboración y adecuación discursiva; capacidades técnico-digitales; gestión estratégica de la comunicación; y evaluación y posicionamiento digital. Las necesidades formativas se operacionalizaron como áreas en las que los participantes declararon requerir capacitación adicional. Las barreras se entendieron como factores que dificultan el aprendizaje o el desempeño comunicativo. Las motivaciones se asumieron como razones declaradas para participar activamente en la gestión de la comunicación de la Red.
Análisis de datos
Los datos cerrados fueron revisados, depurados y codificados en una matriz de análisis. Las preguntas de selección múltiple se trataron como categorías no excluyentes, por lo que los porcentajes no suman 100 %. En dos casos se registró un número de opciones superior al máximo previsto por el instrumento; se conservaron todas las respuestas para preservar el registro original, decisión que se consideró como una limitación menor del análisis descriptivo. Para las variables categóricas se calcularon frecuencias absolutas y porcentajes. Para los ítems ordinales se reportaron mediana y rango intercuartílico como medidas principales, por tratarse de datos ordinales en una muestra pequeña; la media y la desviación estándar se incluyeron como medidas complementarias para facilitar la comparación exploratoria entre capacidades. No se realizaron pruebas de significación estadística, debido al carácter exploratorio del estudio y al tamaño muestral.
Las respuestas abiertas se examinaron mediante análisis temático inductivo (Braun & Clarke, 2006). El proceso incluyó familiarización con el corpus, identificación de unidades de significado, codificación abierta, agrupación en categorías temáticas y revisión de las categorías en dos momentos por el mismo codificador, con un intervalo de siete días. Este procedimiento aportó consistencia intrarater, aunque no sustituye la revisión por un segundo codificador. La integración mixta se realizó mediante comparación entre patrones cuantitativos y categorías cualitativas, con el fin de identificar convergencias y complementariedades. Las citas textuales se anonimizaron mediante códigos P1–P10, no vinculados con variables identificables.
Consideraciones éticas
La participación fue voluntaria. Los resultados se presentaron de forma agregada y se evitó cruzar variables sociodemográficas que, combinadas en un grupo reducido, pudieran facilitar la identificación de participantes concretos. No se incluyen nombres, cargos, afiliaciones internas ni otros identificadores individuales en las citas abiertas.
Resultados
Predominaron los hombres (80 %), el grupo de 25 a 30 años (50 %) y la formación doctoral (50 %). Cuatro participantes declararon no tener experiencia previa en comunicación, cuatro reportaron experiencia moderada, uno experiencia baja y uno experiencia alta (Tabla 1).
Tabla 1. Caracterización básica de la muestra
|
Variable |
Categoría |
n (%) |
|
Sexo |
Hombres |
8 (80) |
|
Mujeres |
2 (20) |
|
|
Edad |
18 a 24 años |
2 (20) |
|
25 a 30 años |
5 (50) |
|
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31 a 35 años |
3 (30) |
|
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Nivel educativo |
Pregrado |
1 (10) |
|
Maestría |
4 (40) |
|
|
Doctorado |
5 (50) |
|
|
Experiencia en comunicación de la ciencia |
Ninguna |
4 (40) |
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Baja |
1 (10) |
|
|
Moderada |
4 (40) |
|
|
Alta |
1 (10) |
Nota. Porcentajes calculados sobre n = 10.
Las puntuaciones más altas se registraron en redacción para públicos no especializados (Md = 4,0; RIQ = 1,00) y redacción científica especializada (Md = 3,5; RIQ = 1,00). Las puntuaciones más bajas correspondieron a optimización para motores de búsqueda (Md = 2,0; RIQ = 1,75), análisis de métricas digitales, email marketing y producción sonora, todas con medianas iguales o inferiores a 2,5. La Tabla 2 presenta los estadísticos completos.
Tabla 2. Capacidades autopercibidas para la gestión de la comunicación científica digital
|
Dimensión |
Capacidad |
Md (RIQ) |
M (DE) |
|
Elaboración y adecuación discursiva |
Redacción para públicos no especializados |
4,0 (1,00) |
3,70 (0,95) |
|
Redacción científica especializada |
3,5 (1,00) |
3,60 (0,97) |
|
|
Comunicación oral |
3,0 (1,75) |
3,20 (1,32) |
|
|
Copywriting |
3,0 (2,00) |
2,90 (1,37) |
|
|
Storytelling científico |
2,5 (2,75) |
2,70 (1,49) |
|
|
Técnico-digitales |
Diseño gráfico |
3,5 (2,00) |
3,10 (1,52) |
|
Producción audiovisual |
3,0 (2,00) |
2,80 (1,23) |
|
|
Fotografía básica |
2,5 (1,75) |
3,00 (1,25) |
|
|
Producción sonora |
2,5 (1,75) |
2,30 (1,06) |
|
|
Gestión estratégica de la comunicación |
Diseño de estrategias de comunicación digital |
3,0 (0,75) |
2,80 (1,23) |
|
Gestión de comunidades digitales |
3,0 (2,50) |
2,70 (1,42) |
|
|
Email marketing |
2,5 (1,75) |
2,50 (1,35) |
|
|
Evaluación y posicionamiento digital |
Análisis de métricas digitales |
2,5 (1,75) |
2,50 (1,35) |
|
Optimización para motores de búsqueda |
2,0 (1,75) |
2,40 (1,35) |
Nota. Md = mediana; RIQ = rango intercuartílico; M = media; DE = desviación estándar. n = 10.
Las necesidades formativas más frecuentes fueron el diseño de estrategias de comunicación digital y la gestión de comunidades digitales, ambas señaladas por seis participantes (60 %). Les siguieron la optimización para motores de búsqueda y el inglés técnico-científico, con cinco menciones cada una (50 %). La barrera más reportada fue la falta de tiempo académico (60 %). La motivación más frecuente fue el desarrollo de nuevas habilidades profesionales (90 %), seguida por contribuir a la visibilidad de la ciencia cubana, adquirir experiencia práctica en comunicación de la ciencia y fortalecer el sentido de pertenencia a la Red (70 % cada una).
Tabla 3. Necesidades formativas, barreras y motivaciones declaradas
|
Bloque |
Categoría |
n (%) |
|
Necesidades formativas |
Diseño de estrategias de comunicación digital |
6 (60) |
|
Gestión de comunidades digitales |
6 (60) |
|
|
Optimización para motores de búsqueda |
5 (50) |
|
|
Inglés técnico-científico |
5 (50) |
|
|
Barreras |
Falta de tiempo académico |
6 (60) |
|
Desconocimiento de herramientas o softwares |
3 (30) |
|
|
Acceso limitado a internet |
2 (20) |
|
|
Escasa disponibilidad de capacitación |
2 (20) |
|
|
Motivaciones |
Desarrollo de nuevas habilidades profesionales |
9 (90) |
|
Contribuir a la visibilidad de la ciencia cubana |
7 (70) |
|
|
Experiencia práctica en comunicación |
7 (70) |
|
|
Sentido de pertenencia a la Red |
7 (70) |
|
|
Networking con otros investigadores |
5 (50) |
Nota. Las preguntas de respuesta múltiple se trataron como categorías no excluyentes; los porcentajes no suman 100 %. n = 10.
El análisis de las respuestas abiertas produjo cuatro categorías temáticas. La primera fue la coordinación comunicativa; un participante aludió a la necesidad de “la integración de los comunicadores en función de una adecuada y coherente gestión de la comunicación” (P2). La segunda fue la diversificación temática; se señaló la importancia de “diversificar la información con respecto a eventos, oportunidades de publicación, webinars” y evitar que las actividades comunicadas correspondan siempre a las mismas áreas (P5). La tercera categoría fue el flujo de contenidos; aparecieron demandas de “trabajar en el flujo de contenidos” (P3) y de “crear visualizaciones claras” sobre becas, proyectos y colaboraciones (P7). La cuarta fue condiciones materiales de trabajo; se mencionaron el acceso a internet, el tiempo disponible y las diferencias internas de dominio entre comunicadores (P1, P4).
Tabla 4. Categorías temáticas emergentes en las respuestas abiertas
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Categoría |
Contenido empírico |
Extracto ilustrativo |
|
Coordinación comunicativa |
Necesidad de integración, coherencia y articulación entre comunicadores. |
“La integración de los comunicadores en función de una adecuada y coherente gestión de la comunicación” (P2). |
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Diversificación temática |
Demanda de mayor representación de áreas científicas, eventos y oportunidades. |
“Diversificar la información con respecto a eventos, oportunidades de publicación, webinars...” (P5). |
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Flujo de contenidos |
Necesidad de mayor claridad y sistematicidad en la circulación de información útil. |
“Trabajar en el flujo de contenidos” (P3); “crear visualizaciones claras...” (P7). |
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Condiciones materiales de trabajo |
Menciones a conectividad, tiempo y diferencias internas de dominio. |
“La implementación de datos adicionales para el acceso a internet...” (P1); “hay comunicadores... que dominan... y otros que no” (P4). |
Discusión
El hallazgo central del estudio es que la gestión de la comunicación científica digital en la Red no se configura todavía como una función plenamente profesionalizada, sino como una responsabilidad asumida por actores con trayectorias, experiencias y recursos desiguales. Este resultado no debe leerse como una debilidad individual de quienes comunican, sino como una condición organizativa de una red joven en proceso de consolidación. La comunicación está reconocida formalmente, pero ese reconocimiento no garantiza por sí mismo procedimientos, formación común, criterios de evaluación ni capacidades instaladas para sostener la función.
La asimetría identificada entre capacidades discursivas y capacidades de evaluación y posicionamiento digital permite precisar el problema. Los datos no sugieren una ausencia general de habilidades comunicativas, sino una brecha entre la producción del mensaje y la gestión de sus condiciones de circulación. En otras palabras, el desafío no consiste solo en escribir con claridad o adaptar contenidos a públicos no especializados, sino en planificar la circulación, sostener comunidades, leer métricas y posicionar la información científica en entornos digitales. Esta lectura coincide con enfoques que conciben la comunicación científica como un conjunto de competencias que integra habilidades prácticas, criterios reflexivos y comprensión de los contextos institucionales y digitales donde se ejerce (Fähnrich et al., 2021).
Las necesidades formativas declaradas refuerzan esa interpretación. La prioridad otorgada al diseño de estrategias de comunicación digital, la gestión de comunidades, la optimización para motores de búsqueda y el inglés técnico-científico indica que quienes desempeñan la función perciben demandas más estructurales que instrumentales. No basta con aprender sobre determinadas herramientas. La Red necesita una arquitectura mínima de trabajo basada en objetivos comunicativos, criterios de priorización temática, flujos de información, roles definidos y mecanismos básicos para evaluar qué contenidos circulan, a quién llegan y qué utilidad tienen. Esta exigencia dialoga con estudios sobre gestión de la comunicación científica que destacan la necesidad de planificar la comunicación con las audiencias, incorporar mecanismos de interacción y establecer sistemas de medición de resultados (Gertrudix et al., 2020).
La barrera de tiempo académico introduce una condición decisiva. Cualquier intervención formativa que ignore esa restricción corre el riesgo de convertirse en otra carga para personas que ya sostienen actividades docentes, investigativas y de gestión personales. Por tanto, las acciones recomendables no deberían asumir un modelo intensivo de capacitación, sino un esquema modular, breve, asincrónico cuando sea posible y vinculado a tareas reales de la Red. Esta lectura permite comprender que las prácticas comunicativas están condicionadas por contextos materiales y organizativos concretos (Arboledas-Lérida, 2026). En el caso cubano, la conectividad limitada y el acceso desigual a herramientas refuerzan esta exigencia contextual.
Las respuestas abiertas permiten comprender que la comunicación científica en la Red cumple también una función interna. Su gestión no solo proyecta resultados hacia públicos externos; organiza información, distribuye oportunidades, ayuda a representar áreas científicas y sostiene sentido de pertenencia. Esta dimensión es clave para interpretar el hallazgo motivacional donde el desarrollo de habilidades profesionales apareció como la motivación más frecuente, pero estuvo acompañado por la visibilidad de la ciencia cubana, la experiencia práctica y la pertenencia a la Red.
La interpretación debe mantenerse prudente. Las puntuaciones bajas en Search Engine Optimization (SEO), métricas o producción sonora podrían reflejar falta de exposición previa a esas prácticas, no únicamente ausencia de capacidades. Asimismo, quienes respondieron pueden representar al segmento más motivado del grupo de comunicadores. Estas hipótesis alternativas no invalidan el diagnóstico, pero limitan su alcance y obligan a evitar conclusiones generalizantes. El valor del estudio reside menos en medir competencias objetivas que en ofrecer una línea de base para decidir por dónde comenzar el fortalecimiento organizacional de la función comunicativa.
Los resultados orientan una intervención en cuatro frentes. Primero, formación modular en estrategia digital, gestión de comunidades, SEO, métricas e inglés técnico-científico. Segundo, definición de rutinas mínimas de coordinación entre comunicadores, con calendario, responsables y criterios de priorización. Tercero, creación de formatos comunes para comunicar eventos, convocatorias, oportunidades de publicación, becas, resultados y perfiles de investigadores. Cuarto, seguimiento de indicadores de circulación, evitando convertir la evaluación en un ejercicio meramente cuantitativo de alcance o interacción. La meta no debe ser publicar más, sino comunicar con mayor coherencia, trazabilidad y sentido organizativo.
El estudio presenta limitaciones que condicionan su interpretación. La primera corresponde al sesgo de selección y autoselección; respondió menos de la mitad del universo elegible, por lo que es posible que hayan participado quienes tenían mayor interés en la gestión de la comunicación científica o mayor disponibilidad durante el período de levantamiento. La segunda limitación es de medición. Las capacidades fueron autopercibidas y no contrastadas con tareas de desempeño, rúbricas externas ni evaluación por pares. La autopercepción puede verse afectada por deseabilidad social, sobrestimación o subestimación del propio desempeño, especialmente en contextos institucionales (Kruger & Dunning, 1999).
La tercera limitación es instrumental. El cuestionario fue revisado por especialistas, pero no cuenta con validación psicométrica formal ni pilotaje documentado. Por ello, los resultados no deben interpretarse como estimaciones robustas de competencias, sino como diagnóstico exploratorio. La cuarta limitación corresponde al componente cualitativo. El análisis temático fue revisado en dos momentos por un mismo codificador, pero no contó con un segundo codificador independiente. Además, la cercanía de parte del equipo investigador con el contexto estudiado puede introducir sesgos de interpretación. La anonimización de citas y la presentación agregada de resultados redujeron, pero no eliminan, estos riesgos.
Finalmente, el diseño transversal impide evaluar cambios en el tiempo o efectos de intervenciones formativas. Los hallazgos describen una situación diagnóstica en un momento específico y no permiten establecer causalidad ni generalizar a otras redes universitarias sin estudios comparativos.
Conclusiones
En respuesta a la pregunta de investigación, el estudio identifica un perfil de capacidades autopercibidas marcado por una distribución desigual en el que existe un mayor dominio percibido en capacidades de elaboración y adecuación discursiva, y menor dominio en evaluación, posicionamiento digital y algunas capacidades técnico-digitales. Las necesidades formativas declaradas se concentran en el diseño de estrategias de comunicación digital, gestión de comunidades, SEO e inglés técnico-científico. Las barreras principales son el tiempo académico y las condiciones de acceso a herramientas y conectividad; las motivaciones se orientan al desarrollo profesional, la visibilidad de la ciencia cubana y el sentido de pertenencia a la Red.
La contribución central del estudio consiste en mostrar que el reconocimiento institucional de la comunicación científica no equivale a capacidad instalada. En redes universitarias juveniles, la función comunicativa requiere algo más que voluntad, dominio técnico del funcionamiento de las plataformas o producción de contenidos. Requiere formación, coordinación, criterios de evaluación y condiciones operativas compatibles con la vida académica de quienes la sostienen.
Futuros estudios deberían ampliar la muestra, incorporar instrumentos validados, incluir evaluaciones de desempeño observable y adoptar diseños longitudinales que permitan valorar el efecto de acciones formativas. También sería útil replicar el diagnóstico en redes universitarias de otros países latinoamericanos para identificar patrones comunes y diferencias contextuales en la gestión de la comunicación científica digital.
Referencias
Alfonso Alfonso, L., O´Farrill Heredia, Z., & Rodríguez Torres, E. (2026). Importancia de la Gestión Sociocultural para proteger el Medio Ambiente: una revisión sistemática desde contextos universitarios. Varona, (84). http://revistas.ucpejv.edu.cu/index.php/rVar/article/view/3069
Arboledas-Lérida, L. (2026). Reconsidering the endurance of the “Deficit Model” of science communication: the communication of EU-funded projects as a case study. Frontiers in Communication, 11, 1786012. https://doi.org/10.3389/fcomm.2026.1786012
Babini, D. (2019). La comunicación científica en América Latina es abierta, colaborativa y no comercial: desafíos para las revistas. Palabra Clave (La Plata), 8(2), e065. https://doi.org/10.24215/18539912e065
Baram-Tsabari, A., & Lewenstein, B. V. (2017). Science communication training: What are we trying to teach? International Journal of Science Education, Part B: Communication and Public Engagement, 7(3), 285–300. https://doi.org/10.1080/21548455.2017.1303756
Besley, J. C. (2020). Five thoughts about improving science communication as an organizational activity. Journal of Communication Management, 24(3), 155–161. https://doi.org/10.1108/JCOM-03-2020-0022
Braun, V., & Clarke, V. (2006). Using thematic analysis in psychology. Qualitative Research in Psychology, 3(2), 77–101. https://doi.org/10.1191/1478088706qp063oa
Bucchi, M., & Trench, B. (2021). Rethinking science communication as the social conversation around science. Journal of Science Communication, 20(3), Y01. https://doi.org/10.22323/2.20030401
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Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Declaración de responsabilidad de autoría
La participación fue voluntaria y las respuestas fueron tratadas de forma confidencial y agregada. No se recogieron identificadores personales ni se cruzaron variables sociodemográficas que pudieran facilitar la reidentificación de participantes concretos. Los autores del manuscrito, DECLARAMOS que hemos contribuido directamente a su contenido intelectual, así como a la génesis y análisis de sus datos; por lo cual, estamos en condiciones de hacernos públicamente responsable de él y aceptamos que sus nombres figuren en la lista de autores en el orden indicado. Además, hemos cumplido los requisitos éticos de la publicación mencionada, habiendo consultado la Declaración de Ética y mala praxis en la publicación.
Lic. Adrian Saborit Rodríguez, Dr. C. Yasniel Sánchez Suárez, PhD. Lic. Andry González Pacheco y M. Sc. Esteban Rodríguez Torres: Proceso de revisión de literatura y redacción del artículo.