Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867

Volumen 23 Número 2 Año 2026

Artículo original

Brechas de inclusión educativa según grupos etarios estudiantiles de universidades latinoamericanas de REDIPIES

Gaps in educational inclusion by student age group at Latin American universities in the REDIPIES network

Disparidades na inclusão educativa por faixa etária dos estudantes das universidades latino-americanas da REDIPIES

Lcda. Kelita Elizabeth Urresta Olvera *, https://orcid.org/0009-0007-9329-3613

PhD Ramón Rivero Pino, https://orcid.org/0000-0002-3035-2993

Universidad Estatal Península de Santa Elena, Ecuador

*Autor para correspondencia. email kelita.urrestaolvera8276@upse.edu.ec

Para citar este artículo: Urresta Olvera, K. E. y Rivero Pino, R. (2026). Brechas de inclusión educativa según grupos etarios estudiantiles de universidades latinoamericanas de REDIPIES. Maestro y Sociedad, 23(2), 2257-2266. https://maestroysociedad.uo.edu.cu

RESUMEN

Introducción: El presente artículo científico analiza las brechas de inclusión educativa según los grupos etarios en universidades latinoamericanas pertenecientes a la REDIPIES, Objetivo: El objetivo es identificar las principales desigualdades que afectan el acceso, la adaptación y el rendimiento académico de los estudiantes. Materiales y Métodos: La investigación se llevó a cabo bajo un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo, y a partir de la aplicación de encuestas a una muestra de participantes del ámbito universitario. Resultados y Discusión: Los resultados muestran que existe una percepción generalizada de la presencia de brechas de inclusión relacionadas con la edad, donde se destaca mayores dificultades de adaptación en los estudiantes de mayor edad, así mismo, se identifica que las labores y cargas familiares tienen un efecto significativo en el rendimiento de los académicos, donde, además, se trata de las personas no tradicionales. En cuanto a la percepción frente al apoyo institucional, los resultados analizados ven una percepción heterogénea, lo cual indica limitaciones en la aplicación de estrategias de inclusión por parte de las instituciones de educación superior. Conclusiones: Estos resultados permiten concluir que las brechas etarias son una de las variables que responde a la inclusión educativa, por lo cual se hace necesario poder reforzar políticas y prácticas que garanticen la igualdad, la permanencia y el éxito académico de los estudiantes. El estudio aporta evidencia empírica para la formulación de estrategias inclusivas en el contexto latinoamericano.

Palabras clave: Inclusión educativa, Brechas etarias, Educación superior, Estudiantes no tradicionales, América Latina.

ABSTRACT

Introduction: This research article analyzes educational inclusion gaps by age group at Latin American universities belonging to the REDIPIES network. Objective: The aim of identifying the main inequalities that affect students’ access, adaptation, and academic performance. Surveys were utilized to assess how many students attended the university. Materials and Methods: The study determined that a significant proportion of students believe that they were unable to access resources that could help all students achieve success at the University. Many older students have difficulties achieving their academic goals. Also, working and family obligations present an additional barrier to students who are enrolled in non-traditional programs for adult learners. Discution and Results: Students in higher education institutions reported mixed experiences regarding the support they experienced from their institutions; in many cases, students reported institutions employed only partial inclusivity strategies. Accordingly, many age-related differences need to be addressed through policies and processes to provide equitable support to all students so as to develop equitable and inclusive institutions that promote equity, retention, and academic outcomes. Conclusions: This research will provide empirical information to support the development of more inclusive strategies for universities in Latin America.

Keywords: Educational inclusion, Age gaps, Higher education, Non-traditional students, Latin America.

RESUMO

Introdução: O presente artigo científico analisa as lacunas na inclusão educativa por faixa etária nas universidades latino-americanas pertencentes à REDIPIES, com o Objetivo: de identificar as principais desigualdades que afetam o acesso, a adaptação e o desempenho académico dos estudantes. Materiais e MétodosA investigação foi desenvolvida com uma abordagem quantitativa, de caráter descritivo, através da aplicação de questionários a uma amostra de participantes ligados ao meio universitário. Resultados e discussão: Os resultados apontam para uma perceção nítida da existência de lacunas de inclusão, na faixa etária, considerando que as dificuldades adaptativas tendem a aumentar nos estudantes mais velhos. Da mesma forma, revelam que as responsabilidades profissionais e familiares têm maior efeito sobre o desempenho acadêmico dos estudantes não tradicionais. Em relação ao apoio institucional, os resultados mostram uma perceção fragmentada, o que pode indicar dificuldades no tratamento de estratégias inclusivas nas IES. Tais resultados permitem concluir que as lacunas etárias são um aspecto relevante para a inclusão educativa, destacando a necessidade de reforçar políticas e práticas que promovam a equidade, a permanência e o sucesso acadêmico de todos os estudantes. O estudo fornece evidências empíricas para a formulação de estratégias inclusivas.

Palavras-chave: Inclusão educativa, Diferenças de idade, Ensino superior, Estudantes não tradicionais, América Latina.

Recibido: 5/2/2026 Aprobado: 28/3/2026

Introducción

La inclusión educativa constituye uno de los pilares fundamentales para garantizar la equidad en el acceso, permanencia y éxito académico dentro de los sistemas de educación superior, especialmente en el contexto latinoamericano, caracterizado por profundas desigualdades sociales, económicas y culturales. En este escenario, las universidades enfrentan el desafío de responder a una población estudiantil cada vez más diversa, no solo en términos de origen socioeconómico, sino también en relación con la edad y las trayectorias educativas. Las brechas de inclusión en la educación, así pues, explican un fenómeno complejo que afecta la calidad y la equidad del sistema universitario (Gómez y Ramírez, 2023).

En América Latina, la expansión de la educación superior ha introducido nuevos perfiles estudiantiles, jóvenes recién finalizadas sus trayectorias de secundaria y personas adultas que han decidido retomar los estudios después de una prolongada inactividad. Sin embargo, este crecimiento no ha estado acompañado de políticas suficientemente efectivas para garantizar condiciones equitativas para todos los grupos etarios. De acuerdo con López y García (2024), las instituciones universitarias han establecido múltiples estrategias, tanto de inclusión como de atención a la diversidad, pero sus resultados han sido muy heterogéneos y han mostrado dificultades en su eficacia, especialmente cuando se trata de las personas/del alumnado mayor de 25 años.

Las diferencias de edad generan en la educación ciertas dinámicas. Por una parte, los/las estudiantes jóvenes presentan problemas con respecto a la adaptación a la vida universitaria, la autonomía de sus estudios, el paso de modos de estudiar muy rígidos. Por el otro lado, los estudiantes adultos tienen barreras adicionales, como conciliar estudios, trabajo y cuestiones familiares; además del acceso a recursos tecnológicos y a soporte institucional (Gómez & Ramírez, 2023). Estas realidades muestran la necesidad de afrontar el problema de la inclusión educativa desde una óptica diferenciada que vaya de la mano de las características de cada uno de los grupos de edad.

Son diversos los estudios que han indicado que las diferencias en la inclusión educativa no están determinadas únicamente por la edad como una variable más, sino que están estrechamente relacionadas con factores estructurales tales como la desigualdad socioeconómica, la disponibilidad de recursos en las instituciones y la adecuación de las prácticas metodológicas. En este sentido, Martínez et al. (2023) apuntan que la equidad en la educación superior no hace sino condenar un enfoque que sistematice las condiciones de acceso, permanencia o egreso. Igualmente, estudios recientes han encontrado que la falta de adaptación curricular o de estrategias pedagógicas inclusivas puede ser causante del abandono, sobre todo en grupos etarios no tradicionales (Urquizo Esparza et al., 2024).

Las brechas de inclusión educativa en función de la edad constituyen un factor relevante dentro del análisis de la equidad en la educación superior latinoamericana. Distintos trabajos de investigación dejan constancia de que el acceso a la última etapa del nivel educativo se desarrolla en la juventud de 18 a 24 años. En cambio, otros grupos de edad, como son las personas adultas y las personas mayores, aquellas con trayectorias educativas con discontinuidades, etc., emergen en diferentes momentos de crecimiento y, por esta razón, encontrarán mayores barreras de entrada y permanencia que en generaciones más jóvenes. En este sentido, resulta importante señalar que sólo entre un 30% y un 50% de las personas jóvenes que obtienen el título de educación secundaria acceden a la educación superior, algo que nos permite evidenciar la existencia de una serie de limitaciones estructurales que golpean de manera asimétrica a ciertos grupos de edad (García de Fanelli & Jacinto, 2010). Y, la delimitación del acceso a la educación superior no solo muestra la voz de la lucha por la equidad entre las personas jóvenes y su situación socioeconómica compleja, sino también las condiciones que son propias de un grupo etario y de las trayectorias de vida educativas de los estudiantes.

Los estudios sobre la educación superior en América Latina, por otro lado, también muestran que estas desigualdades educativas son explicativas de las dinámicas estructurales, circulares, que están acumulándose durante el ciclo de vida de los temas. Los estudiantes en la educación superior que no logran acceder a la misma en la edad "tradicional" y/o en un tiempo productivo mucho más alto que el de la persona joven que termina el ciclo educativo medio tendrán que hacer frente con mayor frecuencia que las personas jóvenes con entrada a la educación superior a las condiciones de la vida: el hecho de tener que generar ingresos para la vida y la familia, al cuidado de sus hijos, o a condiciones institucionales que no están abonadas en la variabilidad y en la diversidad de la edad (por ejemplo, las exigencias que precarizan la profesión para las personas mayores), etc.

Para Rincón Soto (2026), a la educación superior le acompaña la exclusión, la cual cuenta con su cause en el sistema propio de la educación (pobreza intergeneracional, desigualdades sociales, etc), y que a su vez afecta de forma desigual a las distintas cohortes de edad (acceso y permanencia). Ante tal afirmación, la respuesta es que la inclusión debe contemplar la diversidad de trayectorias de quienes acaban ingresando a los espacios educativo, ya que dicho proceso no es algo que se haya producido en un único momento.

Más allá de la realidad también actual, el debate que existe en torno a la educación superior inclusiva contemporánea en la región está marcado por la emergencia de políticas que reconozcan la estrecha heterogeneidad de los estudiantes como un elemento a tener en consideración, dicha variable etaria constituye uno de los ejes principales de análisis. La expansión cuantitativa de la matrícula universitaria en América Latina ha facilitado el acceso de nuevos sectores sociales, pero no ha anulado las diferencias que se producen a la hora de acceder y permanecer en los espacios educativos en función del grupo etario al que pertenezcan, sobre todo en situaciones en las que persisten modelos escolarizados y rígidos. En este sentido, se plantea que la educación inclusiva debe incorporar estrategias diferenciadas que faciliten el aprendizaje a lo largo de la vida y la participación de estudiantes no tradicionales, promoviendo así sistemas educativos más equitativos y adaptados a la diversidad social (Ramírez-Narváez et al., 2022).

Desde la vertiente metodológica, la situación de las brechas de inclusión educativa ha sido analizada con perspectivas cuantitativas o cualitativas que pretendían dar cuenta de la existencia de patrones de desigualdad en el sistema universitario. Gordillo-Fuentes et al. (2023) apoyan modelos de regresión que obtienen la probabilidad de conseguir el éxito académico en función de variables como la edad, el nivel socioeconómico o el acceso a los recursos educativos. Por otra parte, la heterogeneidad de los contextos latinoamericanos y la falta de homologación de los indicadores dificultan la comparación de los resultados y la consecución de políticas públicas (Clavijo Castillo & Bautista-Cerro, 2020).

A nivel institucional, la implementación de políticas de inclusión educativa ha sido desigual, evidenciando una brecha entre los marcos normativos y su aplicación práctica. En el sentido de la misma línea, Guamán Gómez (2019) aseguran que muchas universidades profesionales no tienen programas que atiendan específicamente a sus estudiantes adultos y ello les restringe todas las oportunidades de un buen ajuste e integración. También, Villar-Márquez (2018) sostiene que algunas estrategias de nivelación académica pueden, en lugar de tener un enfoque inclusivo efectivamente, reproducir enfoques deficitarios; es decir, aquellas imposiciones que tienden a reproducir estigmas por el tipo de estudiantes.

Por esto, es necesario hacer un análisis de las brechas de inclusión educativa respectivos a las diferencias etarias en universidades pertenecientes al REDIPIES de América Latina, cuando menos para identificar y hacer visibles las principales desigualdades en la educación, pero también para generar insumos para los diseños de estrategias institucionales más equitativas y contextualizadas. Para ello, el objetivo del estudio es analizar las brechas de inclusión educativa que existen, según las diferencias etarias, aspecto que sin duda tiene que ver con las trayectorias formativas, y es contribuir a fortalecer una educación superior más inclusiva, orientada hacia una educación superior como práctica social de desarrollo sostenible.

MATERIALES Y MÉTODOS

La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, de alcance correlacional y diseño no experimental de corte transversal, orientado al análisis de las brechas de inclusión educativa según los grupos etarios estudiantiles en universidades latinoamericanas pertenecientes a la red REDIPIES. Este enfoque permitió recopilar y procesar información mediante técnicas estadísticas para identificar patrones de desigualdad relacionados con la edad, así como establecer relaciones entre variables vinculadas a la inclusión educativa en el contexto universitario.

Diseño de la investigación y población de estudio

La investigación se llevó a cabo considerando como población objetivo exclusivamente a estudiantes universitarios pertenecientes a instituciones de educación superior integrantes de la red REDIPIES en América Latina. La población estimada estuvo conformada por aproximadamente 50.000 estudiantes distribuidos en diferentes universidades de Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador y México.

Para garantizar la pertinencia de la información recolectada, se consideró como criterio de inclusión a estudiantes que cursaban entre el tercer y séptimo semestre o su equivalente académico debido a que este grupo posee una experiencia suficiente dentro del entorno universitario que les permite emitir criterios relacionados con procesos de inclusión, adaptación académica y apoyo institucional.

El estudio se centró exclusivamente en la población estudiantil debido a que este grupo constituye el principal actor afectado por las dinámicas de inclusión y exclusión educativa dentro de la educación superior, especialmente en relación con las diferencias etarias y las trayectorias académicas no tradicionales.

Muestreo y cálculo del tamaño de la muestra

En este caso concreto se utilizó la técnica de muestreo aleatorio simple, por cuanto todos los individuos de la población tienen la misma probabilidad de ser extraídos, lo que garantiza que los resultados sean representativos. El tamaño de la muestra, por otro lado, se calculó tomando en consideración el muestreo a partir del criterio de máxima variación poblacional (p=0.5), lo que avala el haber llevado a cabo una estimación conservadora y suficientemente robusta del tamaño de la muestra (Loor, 2021).

La fórmula utilizada para el cálculo es la siguiente:

Donde n es el tamaño muestral, N es el tamaño poblacional, Zα es el valor crítico del nivel de confianza (1.96 si confiamos al 95%), p es la proporción estimada (0.5), q es el complemento (1 − p) y E es el error máximo permitido. Este procedimiento permitió concretar el tamaño muestral necesario para garantizar la validez de los resultados y la confiabilidad, teniendo presente criterios estadísticos que son ampliamente aceptados en otros estudios cuantitativos al respecto.

Como resultado del procedimiento se obtuvo el cálculo de una muestra mínima teórica de 381 estudiantes, pero la muestra por participación efectiva fue de 3080 estudiantes, lo que permite resaltar que la efectividad en la participación estuvo muy por encima de la estimación. Este hecho significa una gran ganancia en cuanto a la confiabilidad estadística del estudio y también en cuanto a la representatividad de los diferentes grupos etarios analizados.

En efecto la amplitud de la muestra permitió realizar comparaciones entre grupos de edad y contextos institucionales con un nivel de precisión mayor y a la vez consolida la validez externa de los resultados.

Composición de la muestra

La muestra estuvo conformada por estudiantes pertenecientes a 12 Centros de Educación Superior (CES) distribuidos en cinco países de América Latina: Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador y México.

La mayor representación correspondió a Ecuador, país que concentró el mayor número de estudiantes participantes, seguido por Colombia y México. Esta distribución permitió desarrollar un análisis regional de las brechas de inclusión educativa en diferentes contextos universitarios latinoamericanos.

Tabla 1 Distribución de la muestra estudiantil por país

País

Número de CES participantes

Número de estudiantes (n)

Porcentaje (%)

Ecuador

6

2200

71.4%

Colombia

2

380

12.3%

México

2

285

9.3%

Argentina

1

125

4.1%

Cuba

1

90

2.9%

Total

12 CES

3080

100%

Fuente: Elaboración propia

Técnicas e instrumentos de recolección de datos

La técnica utilizada para la recolección de información fue la encuesta, aplicada mediante un cuestionario estructurado con escala tipo Likert de cinco niveles de respuesta, desde “totalmente en desacuerdo” hasta “totalmente de acuerdo”. El instrumento fue concebido teniendo en consideración las variables como el conjunto de brechas de inclusión educativa y grupos etarios estudiantiles. También se incluyeron indicadores vinculados con la adaptación académica; percepción del apoyo institucional; permanencia educativa; y efecto de las responsabilidades externas sobre rendimientos académicos. La aplicación del cuestionario permitió identificar percepciones, experiencias y valoraciones de los estudiantes en relación a las desigualdades educativas derivadas de la edad en el ámbito universitario.

Consideraciones metodológicas

Si bien el tamaño de la muestra obtenida es muy representativo a la población general, se presenta una limitante asociada a la gran asimetría existente entre los grupos participantes y las universidades incluidas en el estudio. Esto puede influir o provocar sesgos en la forma de los resultados, en especial cuando se realiza el análisis comparativo entre países o estamentos. A pesar de lo señalado, el seguimiento del procedimiento muestral, el tamaño de la muestra y la utilización de instrumentos estandarizados permiten garantizar la validez y la confiabilidad de los datos, constituyéndose en una base adecuada para el análisis de las brechas educativas en el contexto latinoamericano.

RESULTADOS

En relación con la distribución por estamentos, se registró la participación de 3.080 estudiantes. En el caso de los estudiantes, la muestra efectiva es considerablemente mayor que la muestra calculada (381), lo que evidencia una alta participación dentro de este grupo. Los resultados obtenidos evidencian la ampliación de la muestra en todos los grupos considerados y, en lo que respecta a los criterios de selección, los estudiantes encuestados pertenecieron a aquellos que se encontraban cursando entre 3º y 7º semestre (o años académicos equivalentes), lo que asegura que cuentan con experiencia dentro del contexto universitario.

Si bien la muestra tiene carácter geográfico, esta muestra está constituida por universidades de 5 países: argentinos, colombianos, cubanos, ecuatorianos y mexicanos, siendo 12 los Centros de Educación Superior (CES). En el caso de Ecuador, este es el país del que proviene la mayor parte de la muestra, seguido por Colombia y México, pero con tasas relativamente menores.

Estos hallazgos evidencian que, aunque la muestra recogida se caracteriza por su amplitud y representatividad respecto a la población general, existe una distribución desigual entre países y centros de educación superior que participan en el estudio. Esta característica representa una limitación del estudio ya que puede determinar que se verifique la comparabilidad de los resultados entre contextos institucionales, tal como lo destaca Loor (2021). No obstante, el tamaño alcanzado y la diversidad de participantes permiten contar con una base empírica sólida para el análisis de las brechas de inclusión educativa en universidades latinoamericanas.

Resultados de encuesta

Tabla 2 Percepción sobre la existencia de brechas de inclusión educativa

Respuesta

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

120

3,90%

En desacuerdo

210

6,80%

Neutral

480

15,60%

De acuerdo

1250

40,60%

Totalmente de acuerdo

1020

33,10%

Total

3080

100%

Fuente: Elaboración propia

Tabla 3 Percepción sobre la existencia de brechas de inclusión educativa según grupo etario

Grupo etario

De acuerdo - Totalmente de acuerdo

Neutral

En desacuerdo + Totalmente en desacuerdo

Total

18–22 años

65%

20%

15%

100%

23–30 años

75%

15%

10%

100%

>30 años

85%

10%

5%

100%

Fuente: Elaboración propia

Figura 1 Percepción sobre la existencia de brechas de inclusión educativa

Fuente: Elaboración propia

Los resultados muestran que la mayoría de los encuestados percibe la existencia de brechas de inclusión educativa entre estudiantes de diferentes edades. En suma, el 73.7% de los encuestados se agrupa en las categorías de “de acuerdo” (40.6%) y “totalmente de acuerdo” (33.1%), lo que pone de manifiesto que ha existido una tendencia mayoritaria en el sentido de poder reconocer estas diferencias. En contrapartida, el 10.7% dice estar en desacuerdo y el 15.6% se manifiesta de forma neutral ante la cuestión. Con relación a los grupos de edad -reflejado en la tabla 2- los resultados reflejan una tendencia creciente en la consideración de brechas de inclusión educativa según la edad. Mientras el 65% de los estudiantes entre 18 y 22 años reconoce dichas brechas, este porcentaje asciende al 85% en los estudiantes mayores de 30 años, lo que sugiere una mayor sensibilidad o experiencia directa de desigualdad en los grupos etarios más avanzados.

Tabla 4 Dificultades de adaptación según grupo etario

Respuesta

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

150

4,90%

En desacuerdo

320

10,40%

Neutral

600

19,50%

De acuerdo

1100

35,70%

Totalmente de acuerdo

910

29,50%

Total

3080

100%

Fuente: Elaboración propia

Tabla 5 Dificultades de adaptación según grupo etario

Grupo etario

De acuerdo - Totalmente de acuerdo

Neutral

En desacuerdo + Totalmente en desacuerdo

Total

18–22 años

55%

25%

20%

100%

23–30 años

68%

20%

12%

100%

>30 años

82%

10%

8%

100%

Fuente: Elaboración propia

Figura 2 Dificultades de adaptación según grupo etario

Fuente: Elaboración propia

En relación con las dificultades de adaptación, el 65.2% de los encuestados considera que los estudiantes de mayor edad presentan mayores desafíos para integrarse al sistema universitario, sumando las categorías “de acuerdo” (35.7%) y “totalmente de acuerdo” (29.5%). Por otro lado, el 15.3% expresa desacuerdo con esta afirmación, mientras que un 19.5% adopta una postura neutral. Según la Tabla 4 se observa una diferencia significativa en la percepción de dificultades de adaptación, siendo los estudiantes mayores de 30 años quienes reportan mayores desafíos (82%), en comparación con el 55% del grupo más joven. Este resultado evidencia una brecha clara en los procesos de integración académica.

Tabla 6 Apoyo institucional para distintos grupos etarios

Respuesta

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

300

9,70%

En desacuerdo

650

21,10%

Neutral

700

22,70%

De acuerdo

900

29,20%

Totalmente de acuerdo

530

17,20%

Total

3080

100%

Fuente: Elaboración propia

Tabla 7 Percepción del apoyo institucional según grupo etario

Grupo etario

De acuerdo - Totalmente de acuerdo

Neutral

En desacuerdo + Totalmente en desacuerdo

Total

18–22 años

55%

20%

25%

100%

23–30 años

48%

22%

30%

100%

>30 años

40%

20%

40%

100%

Fuente: Elaboración propia

Figura 3 Apoyo institucional para distintos grupos etarios

Fuente: Elaboración propia

Los datos indican una distribución más equilibrada en las percepciones sobre el apoyo institucional brindado por las universidades. El 46.4% de los encuestados se encuentra en desacuerdo o totalmente en desacuerdo respecto a la suficiencia del apoyo institucional, mientras que el 46.4% se ubica en las categorías de acuerdo y totalmente de acuerdo. Además, un 22.7% mantiene una posición neutral. Esta distribución evidencia una percepción dividida entre los participantes, sin una tendencia claramente dominante hacia la valoración positiva o negativa del apoyo institucional. En cuanto a la Tabla 6 los datos reflejan que la percepción del apoyo institucional disminuye con la edad. Mientras los estudiantes jóvenes presentan una valoración más positiva, los mayores de 30 años muestran niveles más altos de insatisfacción (40%), lo que evidencia posibles deficiencias en las políticas inclusivas dirigidas a este grupo.

Tabla 8 Impacto de las responsabilidades externas en el rendimiento académico

Respuesta

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

90

2,90%

En desacuerdo

210

6,80%

Neutral

430

14,00%

De acuerdo

1200

39,00%

Totalmente de acuerdo

1150

37,30%

Total

3080

100%

Fuente: Elaboración propia

Tabla 9 Impacto de responsabilidades externas según grupo etario

Grupo etario

De acuerdo - Totalmente de acuerdo

Neutral

En desacuerdo + Totalmente en desacuerdo

Total

18–22 años

50%

25%

25%

100%

23–30 años

70%

15%

15%

100%

>30 años

88%

7%

5%

100%

Fuente: Elaboración propia

Figura 4 Impacto de las responsabilidades externas en el rendimiento académico

Fuente: Elaboración propia

En cuanto al impacto de las responsabilidades laborales y familiares, el 76.3% de los encuestados está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que estas influyen en el rendimiento académico de los estudiantes mayores, con un 39.0% y 37.3% respectivamente. Por otra parte, únicamente el 9.7% de los encuestados señala que está en desacuerdo con esta afirmación, y el 14.0% de ellos, que se posiciona como neutral. Estos resultados dan cuenta de una tendencia general que refuerza la afirmación y el reconocimiento de la potencia de los factores externos en el rendimiento académico, siendo, por otra parte, uno de los aspectos con mayores niveles de acuerdo entre los encuestados. El impacto de las responsabilidades laborales y familiares va creciendo con la edad; en efecto, el 88% de los estudiantes con una cifra de más de 30 años de edad señala que tiene una gran influencia en su rendimiento académico, en comparación con el 50% del grupo más joven tal como puede verse en la Tabla 8.

En oposición al análisis general, la segmentación de la población por grupos de edad permite evidenciar diferencias significativas en todas las variables analizadas. En términos generales, los estudiantes mayores de edad muestran valores más elevados en los niveles de percepción de brechas, de dificultades para la adaptación, de insatisfacción con el soporte institucional y un mayor impacto de las responsabilidades externas, lo cual justifica la existencia de desigualdades estructurales vinculadas a la edad en el seno del sistema universitario.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos en la presente investigación evidencian la existencia de brechas de inclusión educativa en universidades latinoamericanas, lo cual coincide con lo señalado en la literatura especializada sobre educación superior en la región. La alta proporción de encuestados que reconoce la existencia de estas brechas (73.7%) refuerza la idea de que la edad constituye un factor relevante en la configuración de las trayectorias académicas, tal como plantean Gómez y Ramírez (2023), quienes destacan que los estudiantes enfrentan desafíos diferenciados según su etapa de vida y condiciones personales.

Con lo que respecta a las dificultades de adaptación, los resultados indicaron que la mayor parte de los participantes manifiesta que los estudiantes de edad superior tienen más dificultades a la hora de adaptarse al sistema de enseñanza universitaria. Este resultado coincide con lo afirmado por Urquizo Esparza et al. (2024), quienes dicen que los no tradicionales necesitarán estrategias pedagógicas y metodológicas que sean diferentes a las que tendrían que seguir para poder satisfacer las necesidades del grupo. Los resultados también pueden interpretarse en función de lo dicho por Martínez et al. (2023), quienes ponen de relieve que la equidad en relación con la enseñanza universitaria no es sólo cuestión de acceso sino también de condiciones para la permanencia y el éxito.

Por otro lado, los resultados en relación con el apoyo institucional reflejan una percepción dividida entre los participantes lo que indica que las políticas y las estrategias que las universidades están llevando a cabo no satisfacen a todos los grupos etarios de forma similar. Este hallazgo se encuentra en línea con lo que dicen López y García (2024), que aseguran que las iniciativas de inclusión educativa en América Latina se perciben con resultados heterogéneos, dados por cómo están diseñadas y aplicadas. Asimismo, Guamán Gómez et al. (2019) advierten acerca de la falta de programas específicos para estudiantes mayores de 25 años, limitantes para una inclusión efectiva, el cual se ve reflejado en la falta de consenso en los datos obtenidos.

Por lo que respecta al impacto de las cargas ocupacionales y familiares en el rendimiento académico, los resultados evidencian una considerable coincidencia por parte de los encuestados (76,3%), lo que pone de manifiesto la influencia de factores ajenos al propio sistema académico en el desempeño académico, en particular en estudiantes adultos. Esta afirmación es concordante con la señalada por Clavijo Castillo y Bautista-Cerro (2020) cuando afirman que los indicadores de vulnerabilidad social son aspectos a valorar en los análisis sobre inclusión de la educación. Así, Gordillo-Fuentes et al. (2023) indican que factores como la edad o las condiciones socioeconómicas tienen gran incidencia en las probabilidades de éxito académico, apoyando así la interpretación de los resultados mostrados.

La caracterización de la muestra brinda una amplia representación del resto de los estamentos universitarios, lo que da fuerza a los resultados. La desigual distribución por países y centros de educación superior que se ha expuesto también constituye un obstáculo para la interpretación de las conclusiones, tal como señala Loor (2021) y por el tipo de muestreo que se ha realizado, ya que puede haber una limitación en lo que respecta a la representación de ciertos contextos institucionales dentro del análisis global.

En definitiva, los resultados de esta investigación corroboran que las brechas de inclusión educativa por edad constituyen un fenómeno persistente en las universidades de Latinoamérica, determinado por factores institucionales, pedagógicos y/o socioeconómicos. En el mismo sentido, se observa la realización de políticas educativas que implícitamente reconozcan un enfoque diferenciado, atendiendo a la especificidad de cada franja etaria. Estos resultados aportan la evidencia empírica para ir en consonancia con los modelos de educación superior flexibles, justos e inclusivos, alineados con las tendencias contemporáneas en investigación educativa en América Latina.

CONCLUSIONES

Los resultados permiten afirmar que existen diferencias significativas en la percepción de la inclusión educativa según los grupos etarios. Los estudiantes mayores de 30 años presentan mayores dificultades de adaptación, menor percepción de apoyo institucional y una mayor carga de responsabilidades externas, lo que incide negativamente en su experiencia académica. En este sentido, la edad se configura como un factor determinante en la generación de brechas dentro del sistema de educación superior.

Se concluye que los estudiantes de mayor edad enfrentan mayores dificultades de adaptación al entorno universitario, lo que se refleja en la percepción mayoritaria de los encuestados. Estas dificultades están asociadas a condiciones específicas que diferencian a este grupo de los estudiantes más jóvenes, evidenciando la necesidad de considerar la diversidad etaria como un elemento clave en el diseño de políticas y estrategias educativas.

Respecto al apoyo de la institución se obtuvo una percepción algo difusa, lo cual indica que las acciones puestas en marcha por parte de las universidades no logran adaptarse de un modo homogéneo a las necesidades de todos los grupos etarios. Ello podría indicar que existen limitaciones emplazadas en el momento de la planificación y/o en la implementación de las políticas de inclusión educativa, en particular respecto a las poblaciones de los estudiantes no tradicionales.

Las responsabilidades laborales y familiares también tienen un efecto importante en el rendimiento de los estudiantes, en especial de los estudiantes mayores. Este resultado hace evidente la interrelación de las circunstancias externas en el proceso educativo y refuerza la necesidad de una mayor predisposición a adoptar estrategias integrales que consideren las condiciones de vida de las personas en cuestión al establecer determinadas estrategias y acciones de inclusión.

Aunque la misma fue amplia y en consecuencia representativa, la participación de países e instituciones participantes muestra una distribución desigual, lo que constituye una limitación del estudio; aun así, los resultados brindan evidencias suficientes como para afirmar que la variabilidad de las brechas de inclusión educativa, atendido el rango de edad, debe ser una prioridad de las instituciones de educación superior, generando de este modo la promoción de estrategias diferenciadas saludables para la inclusión educativa en un sistema educativo más equilibrado y justo en el ámbito latinoamericano.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Declaración de responsabilidad de autoría

Los autores del manuscrito señalado, DECLARAMOS que hemos contribuido directamente a su contenido intelectual, así como a la génesis y análisis de sus datos; por lo cual, estamos en condiciones de hacernos públicamente responsable de él y aceptamos que sus nombres figuren en la lista de autores en el orden indicado. Además, hemos cumplido los requisitos éticos de la publicación mencionada, habiendo consultado la Declaración de Ética y mala praxis en la publicación.

Yo, Kelita Elizabeth Urresta y Ramón Rivero Pino (PhD), autores del manuscrito señalado, DECLARO que hemos contribuido directamente a su contenido intelectual, así como a la génesis y análisis de sus datos; por lo cual, estamos en condiciones de hacernos públicamente responsables de él y aceptamos que nuestros nombres figuren en la lista de autores en el orden indicado. Y que se han cumplido los requisitos éticos de la publicación mencionada, habiendo consultado la Declaración de Ética y mala praxis en la publicación.