Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867
Volumen 23 Número 2 Año 2026
Artículo original
Simulación clínica como metodología activa desde la carrera de Enfermería
Clinical simulation as active methodology from the career of Infirmary
Simulação clínica como metodologia ativa da carreira de Enfermaria
M.Sc. Silvia María Cepeda López *, https://orcid.org/0000-0002-7399-8401
Lic. Flor Elizabeth Dueñas Espinoza, https://orcid.org/0009-0000-5285-2473
M.Sc. Andrea Lisette Amores Vargas, https://orcid.org/0009-0008-5418-2993
M.Sc. Sylvia Azucena Hidalgo Jurado, https://orcid.org/0000-0002-3298-7626
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Ecuador
*Autor para correspondencia. email silvia.cepeda@cu.ucsg.edu.ec
Para citar este artículo: Cepeda López, S. M., Dueñas Espinoza, F. E., Amores Vargas, A. L. y Hidalgo Jurado, S. A. (2026). Simulación clínica como metodología activa desde la carrera de Enfermería. Maestro y Sociedad, 23(2), 2130-2138. https://maestroysociedad.uo.edu.cu
RESUMEN
Introducción: La formación de enfermería en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil requiere metodologías activas que conecten la teoría con la práctica clínica. La simulación clínica permite recrear situaciones reales de salud en entornos seguros y controlados, desarrollando competencias técnicas, actitudinales y éticas. Materiales y métodos: El estudio exploratorio incluyó una muestra intencional de 20 estudiantes y 3 docentes de la carrera de Licenciatura en Enfermería. Se aplicaron observación a clases, entrevistas semiestructuradas a docentes y encuesta a estudiantes, con procesamiento mediante métodos teóricos (análisis-síntesis, inducción-deducción) y empíricos. Resultados: El 80% de los docentes utiliza simuladores en clases, pero solo el 60% muestra nivel de preparación adecuado para su uso. El 100% de los estudiantes manifestó aceptación positiva, destacando que la simulación clínica mejora el aprendizaje teórico (75% totalmente de acuerdo), integra conocimientos sobre promoción de salud (75%) y permite enfrentar situaciones reales (100%). Sin embargo, el 40% se mantuvo neutral sobre su utilidad metodológica, señalando insuficiente tiempo de preparación previa. El 100% de los docentes reconoció el valor de la simulación como metodología activa, pero enfatizó que debe complementar, no sustituir, la práctica clínica supervisada. Se identificaron como áreas de mejora: actualización docente en entornos virtuales, perfeccionamiento de la planificación metodológica y fomento de la interacción interdisciplinaria. Discusión: Los hallazgos coinciden con estudios previos que destacan la simulación clínica como herramienta esencial para el desarrollo de competencias en enfermería, fundamentada en el constructivismo social y metodologías activas. Conclusiones: La simulación clínica es percibida por docentes y estudiantes como una metodología activa que favorece el aprendizaje significativo y el desarrollo de competencias profesionales, aunque requiere fortalecer la preparación docente y la integración teórico-práctica en la carrera de Enfermería.
Palabras clave: Simulación clínica, metodología activa, relación salud – educación, educación en enfermería.
ABSTRACT
Introduction: Nursing education at the Catholic University of Santiago de Guayaquil requires active methodologies that connect theory with clinical practice. Clinical simulation allows for the recreation of real-life healthcare situations in safe and controlled environments, developing technical, attitudinal, and ethical competencies. Materials and methods: This exploratory study included a purposive sample of 20 students and 3 faculty members from the Bachelor of Science in Nursing program. Classroom observations, semi-structured interviews with faculty, and a survey of students were conducted, with data processed using theoretical (analysis-synthesis, induction-deduction) and empirical methods. Results: 80% of faculty members use simulators in class, but only 60% demonstrate an adequate level of preparation for their use. 100% of students expressed positive acceptance, highlighting that clinical simulation improves theoretical learning (75% strongly agreed), integrates knowledge about health promotion (75%), and allows them to confront real-life situations (100%). However, 40% remained neutral regarding its methodological utility, citing insufficient preparation time. All faculty members recognized the value of simulation as an active methodology but emphasized that it should complement, not replace, supervised clinical practice. Areas for improvement were identified as: faculty development in virtual environments, refinement of methodological planning, and promotion of interdisciplinary interaction. Discussion: These findings align with previous studies that highlight clinical simulation as an essential tool for developing nursing competencies, grounded in social constructivism and active methodologies. Conclusions: Clinical simulation is perceived by faculty and students as an active methodology that fosters meaningful learning and the development of professional competencies, although it requires strengthening faculty preparation and the integration of theory and practice within the nursing curriculum.
Keywords: Clinical simulation, active methodology, health-education relationship, nursing education.
RESUMO
Introdução: O ensino de enfermagem na Universidade Católica de Santiago de Guayaquil requer metodologias ativas que conectem a teoria à prática clínica. A simulação clínica permite a recriação de situações reais de assistência à saúde em ambientes seguros e controlados, desenvolvendo competências técnicas, comportamentais e éticas. Materiais e métodos: Este estudo exploratório incluiu uma amostra intencional de 20 alunos e 3 docentes do curso de Bacharelado em Enfermagem. Foram realizadas observações em sala de aula, entrevistas semiestruturadas com os docentes e um questionário aplicado aos alunos, com os dados processados por meio de métodos teóricos (análise-síntese, indução-dedução) e empíricos. Resultados: 80% dos docentes utilizam simuladores em sala de aula, mas apenas 60% demonstram um nível adequado de preparo para seu uso. 100% dos alunos expressaram aceitação positiva, destacando que a simulação clínica melhora o aprendizado teórico (75% concordaram totalmente), integra o conhecimento sobre promoção da saúde (75%) e permite que eles enfrentem situações reais (100%). No entanto, 40% permaneceram neutros quanto à sua utilidade metodológica, alegando tempo insuficiente de preparo. Todos os membros do corpo docente reconheceram o valor da simulação como uma metodologia ativa, mas enfatizaram que ela deve complementar, e não substituir, a prática clínica supervisionada. As áreas para melhoria identificadas foram: desenvolvimento docente em ambientes virtuais, aprimoramento do planejamento metodológico e promoção da interação interdisciplinar. Discussão: Esses achados estão alinhados com estudos anteriores que destacam a simulação clínica como uma ferramenta essencial para o desenvolvimento de competências em enfermagem, fundamentada no construtivismo social e em metodologias ativas. Conclusões: A simulação clínica é percebida por docentes e alunos como uma metodologia ativa que promove a aprendizagem significativa e o desenvolvimento de competências profissionais, embora exija o fortalecimento da formação docente e a integração da teoria e da prática no currículo de enfermagem.
Palavras-chave: Simulação clínica, metodologia ativa, relação saúde-educação, educação em enfermagem.
Recibido: 5/2/2026 Aprobado: 28/3/2026
Introducción
La educación superior ecuatoriana enfrenta presiones que han de transformarse en respuestas a las necesidades de la sociedad; uno de los grandes retos está en mejorar la calidad del aprendizaje a partir de un proceso de readaptación de métodos de enseñanza a las condiciones actuales.
En el proceso de formación en enfermería la relación salud – educación es fundamental ejerciendo papel primordial para la promoción de hábitos saludables, prevención de enfermedades y el empoderamiento del paciente en su autocuidado, todo lo cual exige la integración del conocimiento teórico, habilidades prácticas y principios éticos. En respuesta a esta problemática se impulsan metodologías activas de aprendizaje para avanzar hacia una educación más participativa y conectada con la realidad social las que aceleran la adquisición de competencias en promoción de salud.
Es así como las metodologías activas, desde un enfoque pedagógico, hacen que el estudiante construya su aprendizaje mediante la colaboración directa en actividades significativas que acceden a nuevas maneras de conocer, participar y explorar el contexto que los rodea; ello demanda en los docentes cambios en su gestión formativa, a decir de Bernal y Martínez (2009); “Aunque el estudiante es el protagonista de su aprendizaje, requiere de la función directiva del profesor, quien no sólo presentará el contenido de manera atractiva, sino que además deberá conseguir que, quien aprenda construya sus contenidos y los transforme en aprendizajes” (p. 103).
Si bien se reconoce que la formación recibida por los estudiantes en enfermería se sustenta en saberes interdisciplinarios que proyecta calidad de vida y bienestar del paciente, vale destacar que la simulación clínica actúa como una técnica de la metodología activa que reproduce, artificialmente, situaciones de la práctica al recrear escenas reales, lo que demanda en los estudiantes conocimientos, habilidades y actitudes construyendo así aprendizajes significativos, y un papel importante en el desarrollo de competencias (Ortiz-Gutiérrez & Cruz-Avelar, 2018).
En tal sentido, los estudiantes de enfermería en formación favorecen un aprendizaje significativo y práctico mediante el uso de simulaciones clínicas ya que experimentan y practican habilidades que auxiliarán al cuidado seguro de los pacientes una vez graduados, sin embargo, Silva y Fuentes (2025) reconoce inconvenientes al utilizarlas destacando la necesidad del uso de una infraestructura apropiada, gastos y la necesaria capacitación de facilitadores competentes son algunos de estos factores.
Autores como Carrasco et al (2024), presentan la simulación clínica como metodología innovadora que facilita un aprendizaje activo centrado en el estudiante y una educación basada en competencias en el ámbito de las ciencias de la salud, mientras que Ayala, Romero, Alvarado & Cuvi (2019), Torres y Sigales (2024), Cabrera, Oviedo, Diaz (2022) la valoran como estrategia metodológica en la generalización de conocimientos.
Díaz-Guio, Vasco, Ferrero, Ricardo-Zapata (2024), valora como metodología activa de aprendizaje a través de experiencia y reflexión, enfatizando en que, la educación basada en simulación es un eslabón esencial entre la teoría y la práctica clínica.
Aunque los beneficios de las prácticas de simulación clínica como metodologías activas son reconocidas como una herramienta pedagógica esencial para la educación de enfermería, tanto por docentes, directivos y los propios estudiantes de la carrera en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, en la práctica se evidencian insuficiencias tanto en la planificación docente como en su preparación metodológica, también en la necesaria integración interdisciplinaria y participación de los estudiantes. Estas limitaciones ocasionan que el uso de la simulación clínica como técnica de la metodología activa no posea toda la validez que se requiere para su actuación en la práctica.
A partir de las insuficiencias encontradas se declara el siguiente problema científico, ¿Qué percepción tienen docentes y estudiantes de la simulación clínica como metodología activa? Para dar respuesta a la misma se realiza el estudio cuyo objetivo fue constatar la realidad, proponiendo recomendaciones necesarias
Materiales y métodos
El estudio se desarrolla en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Ecuador, específicamente con docentes y estudiantes de la carrera de Licenciatura en enfermería. Posee un alcance exploratorio, cuya intención es indagar un problema insuficientemente estudiado desde el contexto en que se desarrolla, y constituye una aproximación inicial al problema que se investiga delimitado como ¿Qué percepción tienen docentes y estudiantes de la simulación clínica como metodología activa en estudiantes de enfermería?
Inicia con un proceso de selección de artículos de la temática asociado a la simulación clínica como metodología activa de aprendizaje desde la carrera de enfermería, base para determinar los referentes teóricos; se exploró, además, en docentes y estudiantes de la carrera.
Para delimitar los referentes teóricos se consultaron estudios realizados entorno a categorías como simulación clínica, metodología activa de aprendizaje, relación salud – educación, educación en enfermería desde métodos de análisis - síntesis e inducción – deducción, y mediante la búsqueda en Google scholar publicados en los últimos 10 años con énfasis en los últimos 5 años.
La realidad actual se constata mediante un diagnóstico con la ayuda de métodos y técnicas empíricas como observación, entrevista a docentes y encuesta a estudiantes de la carrera que completa el estudio de alcance exploratorio desarrollada en la carrera de enfermería, y toman como referente respuestas a la interrogante identificada como problema a investigar.
En el orden ético se tuvo en cuenta el carácter anónimo, voluntario de los implicados, así como la posibilidad de renunciar el estudio si así lo deciden, además de las explicaciones necesarias, los fines y utilidad del estudio.
La muestra intencional se conformó por 20 estudiantes y 3 docentes de una población de 42 estudiantes y 8 docentes en la carrera, se tuvo en cuenta como criterios de inclusión el acceso al uso de simuladores clínicos por docentes y la experiencia en el caso de los estudiantes.
RESULTADOS
La simulación suele imitar el funcionamiento de procesos o sistemas reales mediante el uso de modelos, y representa la evolución del modelo bajo diferentes condiciones a lo largo del tiempo. Una de sus variantes son las simulaciones médicas para profesionales de la salud, su objetivo es la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación de los estudiantes.
En la literatura consultada, se valora que la simulación en el área de la salud sitúa al estudiante en un contexto que imite algún aspecto de la realidad, actualmente se ha convertido en una herramienta a partir de la cual se favorece la adquisición de habilidades clínicas, anterior al contacto real con el paciente por lo que fomenta la seguridad y desarrolla destrezas para disminuir la posibilidad de errores o complicaciones en la realización de procedimientos. Precisamente, los adelantos en la tecnología de la simulación impactan en el paradigma de la educación y se orientan al desarrollo de competencias y habilidades necesarias para la práctica médica, se habla de simulación clínica.
Dávila-Cervantes, A (2014) define la simulación clínica como una “herramienta educativa con la que se favorece la adquisición de ciertas habilidades técnicas y competencias necesarias para el cuidado de la salud” (p.101), ello explica la diferencia entre los modelos tradicionales y la simulación, esta última da la posibilidad de que, ante los errores, se aprende de sus consecuencias rectica que y vuelva a realizar el procedimiento de manera correcta, sin afectar la vida humana reforzando así sus conocimientos, según aclara el propio autor.
La simulación clínica se fundamenta principalmente en el paradigma constructivista, referida a que, el conocimiento se erige activamente mediante la interacción con el entorno y la reflexión sobre la experiencia (Díaz-Guio, Vasco, Ferrero, Ricardo-Zapata (2024).
Según fuentes consultadas, entre ellos Ayala, Romero, Alvarado & Cuvi (2019), Cabrera, Oviedo, Diaz (2022), Carrasco et al. (2024), Torres y Sigales (2024), Silva y Fuentes (2025), y otros, valoran el uso de la simulación clínica desde el enfermero en el proceso de formación y la práctica.
Respecto a la simulación clínica y el desarrollo de competencias en enfermería, Verena Lapinskia, S et al (2021) realizan un estudio cuali-cuantitativo descriptivo y llegan a la conclusión de que este estudiante a partir del uso de la simulación clínica logra desarrollar competencias cognitivas, actitudinales y procedimentales.
Meneses Castañoa, Jiménez Becerraa, y Penagos Gómez (2023) valora la simulación clínica como un escenario didáctico sustentada en recursos que contribuyen a la formación de los profesionales en rehabilitación. Da importancia a la capacitación en simulación clínica como vía de preparación del personal ante las condiciones de las tecnologías nuevas.
Los estudios de Pastuña Doicela et al. (2023) en Ecuador revelaron el conocimiento de los estudiantes en enfermería respecto a la simulación clínica virtual en tiempos de pandemia, y mostró en los docentes, la necesidad de repensar, adaptar y migrar los contenidos prácticos de cada curso a las nuevas tecnologías educativas.
Torres y Sigales (2024) centran sus estudios en el análisis de la simulación clínica como herramienta de enseñanza desde una perspectiva andragógica, como una metodología clave en la educación de enfermería, ya que acerca a los estudiantes a situaciones reales de práctica incidiendo en el desarrollo de habilidades y competencias.
Carrasco et al. (2024) realiza un estudio para evaluar las habilidades, la competencia en la práctica basada en la evidencia (PBE) y las habilidades de comunicación en estudiantes del Grado en Enfermería, y mostraron que la simulación clínica proporciona a estos, un entorno seguro para desarrollar habilidades técnicas y no técnicas, así como competencias en la práctica que contribuyen a mejorar los resultados en términos de calidad y seguridad en la atención al paciente.
Silva y Fuentes (2025) estudia la simulación clínica como estrategia para la gestión del cuidado humanizado en la formación de enfermeros/as y lo hace desde el diseño curricular, enfocado en la evaluación de los programas de estudio de enfermería Su objetivo fue fomentar habilidades esenciales y mostrar cómo la perspectiva transdisciplinaria e interprofesional fortalece el papel del enfermero/a en la gestión de un cuidado centrado en la persona.
Por tanto, la simulación clínica representa la realidad de manera creíble, proporcionando la construcción de profundos aprendizajes y duraderos en los estudiantes teniendo en cuenta la práctica y reflexión ordenada en un ambiente seguro. Aspectos resumidos por Pinargote-Chancay, R et al (2024) quien resume como ventajas de su aplicación las siguientes:
• Aprendizaje activo
• Desarrollo de habilidades
• Reducción de errores
• Flexibilidad
• Seguridad
Los autores consultados muestran que la incorporación de tecnologías avanzadas, permiten a los profesionales en formación de enfermería, garantizar una atención de calidad, humana y centrada en el paciente.
Pinargote-Chancay, R et al (2024) analiza la simulación clínica como herramienta pedagógica en el aprendizaje de habilidades prácticas en enfermería insistiendo en que el rápido desarrollo de la ciencia y las tecnologías, así como los complejos procesos de cambios requieren de nuevas transformaciones del conocimiento, por tanto, se impone un gran reto a docentes y estudiantes que mejorara su profesionalización.
La simulación clínica como metodología activa de aprendizaje fomenta el desarrollo de la comunicación, el trabajo en equipo, así como la resolución de problemas, en tanto los estudiantes aprenden a anticipar tareas, corregir faltas y reflexionar sobre su desempeño, aspectos esenciales en el entorno de atención médica (Pinargote-Chancay et al., 2024), no obstante, se demanda de una actualización continua y simultánea de los saberes más avanzados.
Lo expresado anteriormente significa que para el éxito de la simulación clínica no solo depende del equipo en sí mismo, sino de la preparación de docente con la estrategia didáctica a utilizar.
Las consideraciones expuesta hasta aquí revela la existencia de una relación bidireccional entre educación y la salud ya que, en a medida que se utilicen metodologías activas de aprendizaje con estudiantes de enfermería de simulación clínica no solo se viabiliza conocimientos en lo referido al cuidado, prevención y promoción del bienestar de los pacientes, sino que promueve hábitos de vida más saludables y previene enfermedades, sin embargo, los estudiantes suelen afrontar fisuras entre la teoría y la práctica clínica. Por tanto, el educador en la carrera de enfermería asume una posición clave para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades (Torres-López, Aspera-Campos & Garza-Hernández (2025).
Se infiere entonces que la formación en enfermería exige la integración del conocimiento teórico, las habilidades prácticas sustentada en principios éticos, donde, la simulación desempeña un papel central en este proceso, como metodología activa de aprendizaje al favorecer el aprendizaje significativo y el desarrollo de competencias clínicas.
A partir de estos referentes teóricos se constata la realidad en estudiantes de enfermería de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil asumiendo como indicador general: percepción de docentes y estudiantes respecto al uso de simuladores clínicos como metodología activa de aprendizaje.
Observación a clase
Fueron visitadas tres clases a docentes de enfermería para valorar las competencias prácticas con el uso de simuladores. Los resultados alcanzados se resumen en el gráfico 1.

Gráfico 1. Uso de la simulación clínica según observación a docentes.
Nota: Datos obtenidos de la observación a clases a docentes en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Ecuador (2026)
Se observaron cinco clases donde el 80% de los docentes, utilizó simuladores entendidas como una necesidad en la formación que los acercó al estudiante a la realidad, lo que provocó una dinámica en el aprendizaje de los estudiantes y motivó el contenido. El 60%, muestra nivel de preparación entorno al uso de los simuladores, sin embargo, un docente utilizó simulador virtual mostrando limitadas habilidades en su uso. El 100% de los estudiantes manifestaron aceptación impactando de manera positiva, motivación, participación en su aprendizaje, se considera que, aunque reconocen su valor, podría explotarse más en el 100% de las clases.
Entrevista a docentes

Gráfico 2. La simulación clínica en clases de enfermería.
Nota: Datos obtenidos en entrevista realizada a docentes de enfermería de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Ecuador (2026)
La muestra seleccionada fue de 3 docentes de la carrera de enfermería, donde el 100% dice poseer herramientas basada en la simulación con fines académicos, aunque es necesario enfatizar en actualizar su preparación, aun cuando señalan en su totalidad que han recibido alguna información sobre aspectos metodológicos, dígase entrenamientos en el que se entrelazan conocimientos, habilidades y papel del factor humano, sin embargo, consideran necesario ponderar las herramientas activas y lenguaje técnico necesario respecto a las simulaciones virtuales.
Ante la interrogante ¿los estudiantes se sienten interesados con la técnica de simulación en clases? El 100% de los docentes considera que a los estudiantes les llama mucho la atención pues lo acerca a la realidad y le da más seguridad al valorar casos reales porque aumenta la seguridad hacia los pacientes y mejora la atención con calidad.
Ante la interrogante ¿Crees que con el uso de la simulación se podrían identificar patrones de error en estudiantes para ofrecer ejercicios correctivos de forma automática y personalizada?, las respuestas fueron disímiles, lo que demuestra diversos niveles de conocimientos, pero correctos todos. El 33,3% reconoce la existencia de procesos mentales incorrectos, el otro 33% dice la falta de atención, y el 33,3% restante lo asocia a habilidades técnicas deficientes o insuficiencias en el trabajo en equipo, fundamentalmente al obviar pasos iniciales.
Si bien los docentes ponderan como positiva el uso de los simuladores para activar aprendizajes si consideran que, en el orden ético, un mal uso puede generar un falso sentido de competencia que puede terminar dañando a un paciente en la vida real, por lo que se deben usar como complemento, no como sustituto de la práctica clínica supervisada. En tal sentido, el 100% de los docentes reconoce el valor de la simulación como metodología activa, pero significan el valor del aprendizaje al lado del paciente.
Es necesario entonces, utilizar con precisión la simulación clínica en las clases pero sin perder un correcto uso de la noción tradicional de buena práctica al lado del paciente, ello demanda preparación y actualización en aspectos de la técnica para que funcione como verdadera metodología activa de aprendizaje.
Encuesta a estudiantes
Se realizó una encuesta a los 20 estudiantes de la muestra cuyos resultados se observan en los gráficos 3 y 4.

Gráfico 3. Utilidad de la simulación clínica para el aprendizaje.
Nota: Datos obtenidos en encuesta realizada a estudiantes de enfermería en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Ecuador (2026).
Respecto a la percepción de los estudiantes acerca del papel de la simulación, el 20% acierta en que viabiliza su aprendizaje y lo asocia a una metodología activa, acelerada en condiciones de desarrollo tecnológico, mientras que el 40% se mantienen en una posición neutral
Las principales razones están en un insuficiente tiempo para la preparación previa y necesaria explicación inicial del docente. Algunos participantes indicaron además que esta modalidad puede resultar poco motivadora cuando no se gestiona adecuadamente la planificación del trabajo autónomo. No obstante, el 75% son del criterio que la simulación ha permitido integrar conocimientos sobre promoción de salud, mientras que el 25% mantienen una posición neutral, pues no logran ver su incidencia, de manera que permita vincular los contenidos teóricos con escenarios prácticos proyectada hacia un razonamiento clínico. Sin embargo, se observa ambigüedad al coincidir el 70% en que mejora la capacidad de abordar problemas comunitarios.
Al indagar acerca de si contribuye la utilización de la simulación al desarrollo del trabajo en equipo en la presentación de casos complejos y opciones de diagnóstico, las respuestas también son distintas. El 50% está de acuerdo, un 25% está en desacuerdo, y el otro 25% se mantiene en una posición neutral. Entre las principales limitaciones señaladas están relacionadas con el tiempo de que disponen para alcanzar mayor profundidad de intercambio en equipos.

Gráfico 4. Impacto en la práctica profesional del enfermero.
Nota: Datos obtenidos en encuesta realizada a estudiantes de enfermería en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Ecuador (2026).
Los resultados del impacto del uso de la simulación en la formación del enfermero reflejan por ciento superiores, lo que indica el reconocimiento de su validez para su formación profesional. El 75% de los estudiantes considera estar totalmente de acuerdo con que mejora su aprendizaje teórico y el 25% solo dice estar de acuerdo, sin embargo, al indagar acerca de sus sentimientos de entusiasmo y curiosidad, el 10% no está de acuerdo con ello, el 40% asume posición neutral, mientras que el 50% si está de acuerdo, por lo que habría que indagar entorno a la presentación de los simuladores, de manera que demande una mayor autonomía. No obstante, el 100% de los estudiantes lo consideran como un espacio para enfrentar situaciones similares en la vida real.
Si bien el 10% está en desacuerdo en que la simulación les pueda ayudar a reflexionar sobre aspectos éticos o de comunicación con pacientes, el 90% marcan la opción de acuerdo y totalmente de acuerdo, demostrando así una clara preferencia de que la simulación posee carácter innovador valorándolas de positivas por su contribución a la comprensión de los contenidos, la aplicación práctica del conocimiento y la participación en el aula, por lo que la reconocen como técnica dinámica y parte de las metodologías activas de aprendizaje.
DISCUSIÓN
Basados en criterios de Parra-Panduro, K y Cherre-Anton (2025) referido a las metodologías activas de aprendizaje se coincide que estas preparan al estudiante de carreras de salud ante las condiciones de un mundo cambiante y globalizado, al considerar que tienen a su cargo la vida de las personas. En tal sentido, se coincide con los hallazgos de Díaz-Guio DA, Vasco M, Ferrero F, Ricardo-Zapata A. (2024) al considerar el uso de la simulación como una metodología activa de aprendizaje que se orienta a personificar la realidad dentro de un contexto seguro y constructivo. Resultado del estudio constituye una necesidad que los docentes de la carrera de enfermería estén preparados, y conozcan sus taxonomías, no como normas rígidas sino como marcos flexibles para poder trabajar correctamente en la práctica.
Se trabajó en la exploración desde la percepción de docentes y estudiantes respecto a la simulación como metodología activa de aprendizaje donde se pudo constatar el reconocimiento en la preparación teórica, competencias y habilidades en la formación del enfermero/a, revelándose la necesidad de potenciar la capacitación del docente en la integración de simulación virtual en el campo educativo en ciencias de la salud en general y en la educación de la carrera de enfermería en particular.
Las implicaciones prácticas de estos hallazgos son relevantes para la elaboración de estrategias pedagógicas en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil ya que puede mejorar significativamente el aprendizaje. Se recomienda a partir de este estudio:
CONCLUSIONES
La educación en enfermería basada en simulación clínica constituye una vía importante entre la teoría y la práctica, ella se sustenta en el constructivismo social y es respaldada por teorías educativas clásicas como la metodología activa de aprendizaje y también la zona de desarrollo próximo.
Constituye una necesidad al aplicar la simulación, la correcta comprensión tanto de educadores como estudiantes, no solo de sus fundamentos conceptuales, sino del uso correcto de la técnica, de manera que facilite su aplicación.
Los resultados del estudio teórico y práctico a partir de la aplicación de técnicas empíricas evidencian que la simulación es percibida por el estudiante de enfermería como opción que favorece el aprendizaje significativo, el desarrollo de competencias profesionales y una mayor preparación para el desempeño en contextos clínicos.
REFERENCIAS
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Verena Lapinskia, S., et al. (2021). La simulación clínica: la perspectiva de estudiantes de enfermería en relación con las competencias en la educación superior. Libro de Artículos Científicos en Salud. Facultad de Medicina – Universidad Nacional del Nordeste. http://med.unne.edu.ar
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Declaración de responsabilidad de autoría
Los autores del manuscrito señalado, DECLARAMOS que hemos contribuido directamente a su contenido intelectual, así como a la génesis y análisis de sus datos; por lo cual, estamos en condiciones de hacernos públicamente responsable de él y aceptamos que sus nombres figuren en la lista de autores en el orden indicado. Además, hemos cumplido los requisitos éticos de la publicación mencionada, habiendo consultado la Declaración de Ética y mala praxis en la publicación.
MSc Silvia María Cepeda López, Lic. Flor Elizabeth Dueñas Espinoza, MSc Andrea Lisette Amores Vargas y MSc Sylvia Azucena Hidalgo Jurado: Proceso de revisión de literatura y redacción del artículo.