Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867

Volumen 23 Número 2 Año 2026

Artículo original

La aceptación social en el desempeño académico en estudiantes de segundo año de secundaria, en el norte de México (Ciudad Juárez)

Social acceptance in academic performance in second-year high school students in northern Mexico (Ciudad Juárez)

Aceitação social no desempenho académico dos alunos do segundo ano do ensino secundário do norte do México (Ciudad Juárez)

Dra. María del Carmen Santos Fabelo *, https://orcid.org/0000-0002-4329-6791

Estudiante Alejandra Paola García Moreno, https://orcid.org/0009-0002-7831-8476

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México

*Autor para correspondencia. email masantos@uacj.mx

Para citar este artículo: Santos Fabelo, M. C. y García Moreno, A. P. (2026). La aceptación social en el desempeño académico en estudiantes de segundo año de secundaria, en el norte de México (Ciudad Juárez). Maestro y Sociedad, 23(2), 1474-1485. https://maestroysociedad.uo.edu.cu

RESUMEN

Introducción: La aceptación y el rechazo social impactan de forma directa en el rendimiento académico de los estudiantes de secundaria según diversos estudios. Objetivo: El presente artículo aborda esta relación en el contexto de Ciudad Juárez, México. Materiales y métodos: Se empleó un enfoque mixto con técnicas cuantitativas y cualitativas para la recolección de datos en una muestra de 25 estudiantes de segundo año y una docente. Resultados: Si bien predomina una percepción positiva de aceptación social, existen sentimientos intermitentes de exclusión o baja integración. Discusión. Los resultados del estudio se alinean con investigaciones recientes sobre clima escolar y se evidenció una relación perceptible entre aceptación social y participación académica. Conclusiones: Los hallazgos demuestran la importancia de la interacción entre los vínculos sociales y la experiencia escolar durante la etapa de secundaria y adolescencia.

Palabras clave: Estudiantes de secundaria básica, aceptación y rechazo social, rendimiento académico

ABSTRACT

Introduction: Social acceptance and rejection directly impact the academic performance of secondary school students, according to various studies. Objective: This article addresses this relationship in the context of Ciudad Juárez, Mexico. Materials and methods: A mixed-methods approach was used, employing both quantitative and qualitative techniques to collect data from a sample of 25 second-year students and one teacher. Results: While a positive perception of social acceptance predominates, intermittent feelings of exclusion or low integration are present. Discussion: The study's results align with recent research on school climate and demonstrate a perceptible relationship between social acceptance and academic participation. Conclusions: The findings demonstrate the importance of the interaction between social bonds and the school experience during secondary school and adolescence.

Keywords: Secondary school students, social acceptance and rejection, academic performance

RESUMO

Introdução: A aceitação e a rejeição social impactam diretamente o desempenho académico dos alunos do ensino secundário, de acordo com vários estudos. Objetivo: Este artigo aborda esta relação no contexto de Ciudad Juárez, México. Materiais e métodos: Foi utilizada uma abordagem de métodos mistos, empregando técnicas quantitativas e qualitativas para recolher dados de uma amostra de 25 alunos do segundo ano e de um professor. Resultados: Embora predomine uma percepção positiva de aceitação social, estão presentes sentimentos intermitentes de exclusão ou baixa integração. Discussão: Os resultados do estudo estão em linha com a investigação recente sobre o clima escolar e demonstram uma relação perceptível entre a aceitação social e a participação académica. Conclusões: Os achados demonstram a importância da interação entre os laços sociais e a experiência escolar durante o ensino secundário e a adolescência.

Palavras-chave: Alunos do ensino secundário, aceitação e rejeição social, desempenho académico.

Recibido: 5/2/2026 Aprobado: 28/3/2026

Introducción

Pesa más en el éxito escolar de un adolescente ¿su esfuerzo individual o la aceptación de sus compañeros? La escuela, más allá de ser un espacio de aprendizaje académico, es también un entorno donde las relaciones sociales desempeñan un papel determinante en la formación de la identidad y en la motivación para sus estudios. Diversas investigaciones han demostrado que la aceptación social no solo impacta el bienestar emocional de los adolescentes, sino que también influye en su desempeño académico (Palacios & Berger, 2022).

La exclusión y el rechazo social en las edades de 12 a 15 años pueden generar distintas consecuencias. Entre las más notables se encuentran los sentimientos negativos, como la soledad, baja autoestima, ansiedad y depresión. Estas afectaciones se reflejan en el desempeño académico de los estudiantes.

Es de suma importancia investigar cómo los factores educativos, sociales, culturales y económicos influyen en la aceptación social y, en consecuencia, en el bienestar socioemocional y el desempeño académico de los adolescentes. Al comprender estos factores y sus impactos se puede llegar a diseñar o contribuir a mejorar un programa educativo, que aborde distintas estrategias pedagógicas. Al tener en cuenta las necesidades socioemocionales de los estudiantes en esta etapa tan crítica, se puede potenciar su éxito académico. El rendimiento académico se refiere al nivel de logro de los objetivos educativos por parte de los estudiantes, evaluado a través de calificaciones, exámenes y otros indicadores de desempeño escolar. Según Sáez-Delgado et al. (2023), el rendimiento académico es una medida que refleja la eficacia del proceso de enseñanza-aprendizaje, influenciada por factores como la autorregulación del aprendizaje y las estrategias utilizadas por los estudiantes. Gómez Miranda y Jiménez García (2022), sostienen que el rendimiento académico no solo depende de las capacidades individuales del estudiante, sino también de las condiciones contextuales, como el entorno educativo y las metodologías de enseñanza empleadas. Este enfoque subraya la importancia de considerar tanto las características personales como las variables externas al analizarlo.

El vínculo entre la aceptación social y el desempeño escolar en niños es un asunto de gran relevancia en campos como la educación, la psicología y la sociología. Estas disciplinas han jugado un papel trascendental en múltiples estudios desde diversas perspectivas de esta relación. Resaltan tanto los elementos positivos, como la adecuada integración social. También han sido abordados los impactos negativos de la exclusión.

Una de las primeras investigaciones en este ámbito, llevada a cabo por Wentzel et al. (2021) evidenció que el respaldo de los compañeros es un elemento importante para el triunfo en el ámbito académico. En ese estudio, los alumnos con niveles más altos de aceptación social mostraron un comportamiento más optimista hacia las actividades escolares, lo que se evidenció en un mejor rendimiento académico. Este trabajo subrayó la importancia del ambiente social en el aula como un elemento fundamental para el aprendizaje.

De acuerdo con Bandura (1977), los compañeros de clase son modelos de comportamientos, y los jóvenes suelen imitar tanto los positivos como los negativos que perciben en estos. Por ejemplo, si observan que los alumnos exitosos obtienen reconocimiento social, es posible que adopten dichas conductas en búsqueda de premios parecidos. Dicho autor destaca la relevancia del fortalecimiento social, en el que los adolescentes no solo replican comportamientos, sino que también reaccionan ante las sanciones o premios sociales. Por lo tanto, la cultura dentro del grupo de pares puede facilitar o dificultar el rendimiento académico, dependiendo de los valores promovidos en el grupo.

De acuerdo con Erikson (1968) al abordar la teoría del desarrollo psicosocial y en particular su quinta fase (Identidad vs. Confusión de Rol) la etapa adolescente es vital para el desarrollo de una identidad individual y social. Los jóvenes experimentan diversos roles y grupos sociales e intentan establecer una identidad que les brinde un sentido en la vida. Los compañeros tienen un rol significativo en este proceso, dado que los jóvenes se perciben en ellos para establecer su identidad. Si forman parte de un grupo que valora el éxito académico, es más probable que se esfuercen en la escuela. En cambio, si su grupo rechaza estos logros, el adolescente podría adoptar ese comportamiento para evitar el rechazo social, lo que puede afectar de forma negativa su rendimiento académico.

Parker & Asher (1993) corroboraron estos descubrimientos en una investigación longitudinal de tres años realizada con alumnos de nivel secundaria en Estados Unidos. Descubrieron que los jóvenes experimentan diversos roles y grupos sociales, intentan establecer una identidad que les brinde un sentido en la vida. Los compañeros tienen un rol clave en este proceso, dado que los jóvenes se perciben en ellos para establecer su identidad. Esta diversidad en la perspectiva social del éxito dificulta la labor de los adolescentes para construir una identidad consistente, tal como propone Erikson (1968).

La investigación Autoeficacia académica, apoyo social académico y su relación con el rendimiento académico indica que un elevado nivel de apoyo social ya sea de compañeros o de docentes, favorece el rendimiento académico y ello incentiva a los alumnos a poner más empeño. La investigación enfatiza que la interacción positiva entre compañeros promueve la autoeficacia en el ámbito académico, o sea, la confianza en las habilidades propias (Rosales-Ronquillo & Hernández-Jácquez, 2020). Este descubrimiento coincide con la teoría de Bandura (1977), la cual resalta que los jóvenes suelen potenciar su propio rendimiento al ver a sus compañeros exitosos.

La correlación entre la aceptación social y el éxito en el ámbito académico está determinada por un grupo más extenso de elementos. Por ejemplo, Erikson (1968) sugirió que la incorporación de elementos socioeconómicos es crucial para la formación de una identidad consistente y estable. Estas evidencias permiten comprender que el entorno social y los grupos de pertenencia desempeñan un papel clave en el desarrollo académico de los estudiantes, lo cual configura oportunidades o barreras que pueden influir en su trayectoria escolar.

En el contexto mexicano, la aceptación social tiene un papel esencial para los estudiantes pertenecientes a grupos marginados, como aquellos con discapacidad o de comunidades indígenas. De la Cruz Orozco (2020), menciona que, la educación inclusiva debe garantizar la atención y participación de los estudiantes, sin importar sus características, lo que contribuye a la construcción de ambientes escolares no discriminatorios que favorezcan el desarrollo académico y social. Desde la perspectiva de Erikson (1968), estas relaciones sociales contribuyen al desarrollo de una identidad sólida y positiva durante la adolescencia.

En conclusión, estas investigaciones indican que la aceptación social es un elemento crítico en el rendimiento escolar de los alumnos de secundaria, aunque sus consecuencias varían dependiendo del contexto cultural y socioeconómico. La mayoría de los estudios indican un impacto favorable de la aceptación social. Sin embargo, es necesario continuar la investigación sobre elementos como el respaldo familiar, la resiliencia y la estabilidad económica se relacionan con la dinámica social entre compañeros.

Es importante resaltar que gran parte de las investigaciones con resultados favorables en esta relación se han llevado a cabo en Estados Unidos, por lo que resulta interesante abordar la perspectiva latinoamericana y en el contexto mexicano. Por otra parte, los estudios anteriores se han enfocado en resultados de calificaciones cuantitativas y han dejado de lado las actitudes, capacidades y motivaciones que la aceptación o el rechazo social puede provocar en esta etapa de la vida.

De acuerdo con ello el planteamiento del problema es determinar la relación existente entre la aceptación, el rechazo social y el rendimiento académico de los estudiantes de secundaria en Ciudad Juárez, México. El objetivo de este artículo es analizar el impacto de la aceptación o exclusión social, según diferentes enfoques en el nivel escolar de secundaria básica.

MATERIALES Y MÉTODOS

La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque de metodología mixta, la cual integra tanto técnicas de investigación cuantitativas como cualitativas, con el propósito de obtener una comprensión más completa y profunda del objeto estudiado. Este enfoque no solo permite cuantificar relaciones variables, sino también interpretar los significados, percepciones y experiencias que los participantes expresan en sus contextos naturales, lo que resulta valioso en estudios educativos. De acuerdo con Hernández Sampieri et al. (2014), la investigación mixta no busca remplazar a la investigación cuantitativa ni a la cualitativa, sino aprovechar las fortalezas de ambos enfoques mientras se minimizan sus limitaciones individuales. La combinación de datos numéricos con información interpretativa facilita un análisis más completo y robusto que el que se podría obtener con un único enfoque metodológico. El empleo de una metodología mixta en esta investigación fue pertinente debido a la naturaleza compleja del fenómeno en estudio, el que abarcó tanto aspectos cuantificables como patrones de respuesta. Se abordaron dimensiones subjetivas que requirieron interpretación cualitativa, así como los significados y experiencias de los participantes.

Población y muestra

La población de estudios estuvo conformada por estudiantes de segundo año de la Escuela Secundaria Técnica 48, ubicada en Ciudad Juarez, Chihuahua, en el turno vespertino. Este nivel educativo se encuentra integrado por diversos grupos de estudiantes cuyas edades oscilan entre los 12 y 14 años, etapa correspondiente a la adolescencia temprana. La muestra fue seleccionada mediante un criterio no probabilístico por conveniencia, ya que se trabajó con los grupos a los que se tuvo acceso directo en el periodo de aplicación de los instrumentos.

En la fase cuantitativa, la encuesta fue aplicada a 23 estudiantes que permitió obtener datos preliminares relevantes para analizar la relación entre aceptación social y desempeño académico. En la fase cualitativa, se realizó un grupo focal con estudiantes, con el propósito de profundizar en las percepciones y experiencias relacionadas con la aceptación social dentro del contexto escolar. Asimismo, se aplicó una entrevista semiestructurada a una docente de la institución con amplia experiencia en el nivel de secundaria.

Es importante señalar que, si bien la población total de segundo año incluye otros grupos, estos no fueron considerados en la aplicación inicial por cuestiones de tiempo. Por lo tanto, los resultados obtenidos deben interpretarse dentro del alcance de la muestra participante y no como representativos de la totalidad de alumnos del año académico. No obstante, los datos recabados ofrecen indicios significativos para comprender la dinámica de aceptación social en el contexto estudiado.

Técnicas e instrumentos de recolección de datos

Para la recolección de información se emplearon técnicas tanto cuantitativas como cualitativas, en coherencia con el enfoque mixto adoptado en la presente investigación. La combinación de instrumentos permitió obtener datos numéricos medibles y al mismo tiempo, profundizar en las percepciones y experiencias de los participantes. En la fase cuantitativa se utilizó una encuesta estructurada con escala tipo Likert, instrumento empleado para medir actitudes, percepciones y niveles frente a determinadas afirmaciones. La escala Likert, propuesta por Likert (1932), permite transformar opiniones subjetivas en datos cuantificables y facilita el análisis estadístico descriptivo. Según Hernández Sampieri et al. (2014), las escalas de actitud son herramientas eficaces cuando se busca medir constructos psicológicos o sociales como la aceptación, la percepción de pertenencia o el clima escolar.

La encuesta aplicada estuvo conformada por ítems organizados en dimensiones relacionados con la aceptación social, integración grupal y percepción del apoyo entre pares. Las respuestas se estructuraron en cinco niveles: “Totalmente en desacuerdo; En desacuerdo; Neutral; De acuerdo; Totalmente de acuerdo”. En la fase cualitativa se recurrió a dos técnicas, la entrevista semiestructurada y el grupo focal. La entrevista semiestructurada permitió explorar la perspectiva docente respecto a la dinámica de aceptación social dentro del aula. Este tipo de entrevista combina preguntas de manera previa con la posibilidad de profundizar en temas emergentes, lo cual favorece la riqueza interpretativa de los datos (Taylor et al.2016).

Por su parte, el grupo focal fue aplicado a estudiantes de segundo año con el objetivo de analizar de manera colectiva las experiencias relacionadas con la aceptación y el sentido de pertenencia. De acuerdo con Krueger & Casey (2015), los grupos focales permiten identificar percepciones compartidas, contrastes de opinión y dinámicas sociales que emergen en instrumentos individuales. Esta técnica resulta pertinente en investigaciones educativas donde el fenómeno de estudio está vinculado a interacciones grupales. La integración de estos instrumentos responde a lo señalado por Creswell & Plano Clark (2018), quienes destacan que en los diseños mixtos la combinación de técnicas fortalece la validez. Ello permitió la triangulación de datos y la complementariedad interpretativa.

Procedimiento

La realización de la investigación estuvo precedida por el diseño de instrumento de entrevista semiestructurada, el diseño de instrumento de encuesta y la confección de la guía de grupo focal. La recolección de datos se llevó a cabo en distintas fases, de acuerdo con el enfoque mixto planteado e integra técnicas cualitativas y cuantitativas en momentos diferenciados. En la fase cualitativa, la entrevista semiestructurada dirigida a la docente se aplicó a principios del mes de noviembre de 2025. La entrevista se realizó en la sala de maestros, durante el tiempo de descanso de la docente, con una duración aproximada de entre 20 y 25 minutos. Previo a su aplicación, se solicitó el consentimiento verbal de la participante, explicándole el propósito académico de la investigación y la garantía de la confidencialidad de la información proporcionada.

De igual manera, el grupo focal se llevó a cabo a principios de noviembre de 2025. La actividad se realizó dentro del salón de clases, se aprovechó uno de los dos módulos de clase de 45 minutos asignados al grupo, con una duración aproximada de 40 minutos. Antes de iniciar, se explicó a los estudiantes el objetivo de la actividad, se solicitó su consentimiento verbal y se enfatizó que sus participaciones serían anónimas y utilizadas con fines de investigación

En la fase cuantitativa, la aplicación de la encuesta se realizó a finales de enero de 2026. El instrumento fue aplicado de manera colectiva dentro del salón de clases, mediante la plataforma Google Forms. El tiempo promedio de respuesta fue de entre 10 y 15 minutos. En el formulario se incluyó una sección inicial de consentimiento informado, en la cual se aclaró que la participación era voluntaria, que las respuestas serían anónimas y que la información recabada tendría solo fines académicos. La encuesta solicitó datos generales como edad y sexo, sin requerir nombres u otros datos personales. Durante todo el proceso de aplicación de los instrumentos se cuidaron los principios éticos de confidencialidad, anonimato y respeto a los participantes. Se procuró generar un ambiente de confianza que favoreciera respuestas honestas y espontáneas.

Análisis de datos

El análisis de los datos se realizó de manera diferenciada conforme a la naturaleza de la información recolectada. Se emplearon procedimientos específicos para el tratamiento de los datos cuantitativos y cualitativos. Se trabajó con la finalidad de garantizar coherencia metodológica y rigor interpretativo.

Los datos obtenidos a través de la encuesta aplicada fueron procesados mediante estadística descriptiva. En primer lugar, las respuestas registradas en la plataforma Google Forms fueron organizadas en una base de datos para su sistematización. Se calcularon frecuencias y porcentajes por cada ítem, con el propósito de identificar tendencias predominantes en relación con las dimensiones evaluadas: aceptación social, integración grupal y percepción de apoyo entre pares.

La escala tipo Likert utilizada permitió cuantificar el nivel de acuerdo o desacuerdo frente a cada afirmación, facilitó la clasificación de resultados en niveles bajo, medio y alto, de acuerdo con los rangos previos establecidos. El análisis descriptivo permitió identificar patrones generales de respuesta, así como posibles indicadores de riesgo o áreas de fortalecimiento. Debido al tamaño de la muestra, el estudio se centró en un análisis descriptivo y no inferencial, por lo que los resultados no se generalizan a toda la población de segundo año. De esta manera se interpretan dentro del contexto especifico de la muestra participante.

En cuanto a la información obtenida mediante la entrevista semiestructurada y el grupo focal, se realizó un análisis de carácter interpretativo basado en la categorización temática. En una primera fase, se revisaron las respuestas registradas, se identificaron ideas recurrentes, expresiones significativas y patrones discursivos. Todo ello relacionado con la aceptación social, el sentido de pertenencia y las dinámicas de interacción entre pares. Se organizaron los hallazgos en categorías definidas a partir del marco teórico, así como en categorías emergentes derivadas de las propias intervenciones de los participantes.

Este procedimiento permitió establecer conexiones entre los discursos del alumnado y la perspectiva docente, favoreciendo la triangulación de la información. La triangulación, entendida como la comparación e integración de datos provenientes de distintas fuentes e instrumentos. Fortaleció la validez interna del estudio al contrastar percepciones y niveles de coincidencia entre resultados cuantitativos y cualitativos. El análisis cualitativo no se limitó a describir opiniones individuales. Buscó interpretar el significado que los participantes atribuyen a sus experiencias dentro del contexto escolar, consideró las dinámicas grupales propias de la adolescencia temprana.

RESULTADOS

Resultados cuantitativos

La encuesta fue aplicada a 23 estudiantes, con edades entre 12 y 14 años. A continuación, se presentan los resultados organizados en cinco ejes temáticos derivados. Dichos ejes son: aceptación social y sentido de pertenencia, experiencias de exclusión social, relación entre aceptación social y desempeño académico, bienestar socioemocional y redes de apoyo.

Dimensión: Aceptación social y sentido de pertenencia

Los resultados evidencian que la mayoría de los estudiantes percibe un nivel medio a alto de aceptación social dentro del grupo. De los 23 participantes:

• 15 estudiantes señalaron sentirse aceptados casi siempre o siempre.

• 6 indicaron sentirse aceptados solo a veces.

• 2 manifestaron sentirse poco aceptados.

Estos datos reflejan que, si bien predomina una percepción positiva de aceptación social, existe un sector del grupo que experimenta sentimientos intermitentes de exclusión o baja integración. La presencia de 8 estudiantes (34.8%) que no perciben aceptación constante indica que la cohesión grupal no es homogénea. En la Figura 1 se exponen las proporciones de las respuestas a las interrogantes planteadas.

Fig. 1. Proporciones de las respuestas a las interrogantes planteadas.

Fuente: Elaboración propia

Aunque predomina una percepción positiva, más de un tercio del grupo no percibe aceptación constante, lo cual indica áreas de oportunidad en la cohesión grupal. En este sentido algunos estudiantes reportaron experiencias ocasionales de exclusión en actividades grupales. Ello sugiere que, aunque el ambiente general es positivo, existen casos específicos que podrían requerir atención. Un estudio realizado en la Unidad Educativa Particular Batalla de Pichincha, ubicada en el cantón Durán, provincia Del Guayas en Ecuador, encontró similares hallazgos (Intriago Rodriguez & Jama Zambrano, 2025).

Dimensión: Experiencias de exclusión social

El 60.9% de los estudiantes ha experimentado exclusión al menos de forma ocasional (a veces o frecuente). Esto indica que, aunque el clima general es positivo, las dinámicas de exclusión están presentes y no son casos aislados. Asimismo, la mayoría de los estudiantes reconoció haber observado situaciones de exclusión hacia otros compañeros. Ello evidencia que estas dinámicas forman parte del entorno social del grupo. Como se muestra en la Figura 2 los resultados indican que, aunque no se reportan niveles extremos de exclusión generalizada, sí existen experiencias recurrentes de exclusión parcial que pueden afectar el clima escolar.

Fig. 2. Proporciones de las respuestas a las interrogantes planteadas.

Fuente: Elaboración propia

Dimensión: Aceptación social y desempeño académico

Los reactivos relacionados con el desempeño académico evidenciaron una relación directa entre aceptación social y motivación escolar. En este sentido 17 estudiantes (73.9%) estuvieron de acuerdo o totalmente de acuerdo en que llevarse bien con sus compañeros incrementa sus ganas de estudiar y participar en clase. Este resultado respalda la hipótesis central del estudio, evidenció una relación percibida entre clima social y desempeño escolar. Sin embargo, algunos estudiantes señalaron que los conflictos sociales pueden influir de forma negativa en su asistencia, concentración y participación. Este hallazgo sugiere que la aceptación social no sólo impacta el bienestar emocional. También influye en la disposición académica y el compromiso escolar.

Dimensión: Bienestar socioemocional

En el ámbito socioemocional, los resultados reflejan que 11 estudiantes indicaron que a veces se sienten tristes por problemas con sus compañeros y 6 manifestaron experimentar estas emociones con mayor frecuencia. Por tanto, el 73.9% de los estudiantes ha experimentado tristeza vinculada a conflictos con compañeros al menos de forma ocasional. Este hallazgo evidencia la influencia directa de las relaciones sociales en el estado emocional de los adolescentes.

Estos datos confirman que las relaciones sociales influyen en el estado emocional de los adolescentes. Evidencian además que esta etapa está caracterizada por alta sensibilidad a la pertenencia grupal. El hecho de que más de la mitad de los estudiantes haya experimentado tristeza vinculada a conflictos sociales evidencia la relevancia del fenómeno.

Dimensión: Redes de apoyo

En cuanto a las redes de apoyo, se identificó un factor protector relevante. De los 23 estudiantes 18 señalaron que de manera frecuente o siempre hablan con alguien de confianza cuando enfrentan problemas con sus compañeros. El 78.3% de los estudiantes cuenta con redes de apoyo externas, lo cual representa un factor protector importante frente a situaciones de conflicto social. Las redes de apoyo, familiares, representan un recurso importante para la regulación emocional y la resolución de conflictos. Este hallazgo sugiere que, aunque existan dinámicas de exclusión o conflicto, la mayoría de los estudiantes cuenta con mecanismos de contención externos al grupo escolar.

De manera global, los resultados del pilotaje indican que el grupo presenta un nivel predominante de aceptación social media-alta, acompañado de experiencias ocasionales de exclusión y afectación socioemocional en algunos estudiantes. Asimismo, se confirma una relación percibida entre aceptación social y desempeño académico, lo cual respalda la pertinencia del objetivo central de la investigación. Las redes de apoyo externas funcionan como elemento protector ante posibles conflictos sociales, lo que modera el impacto negativo de la exclusión.

Los resultados muestran que existe un nivel predominante de aceptación social (65.2%), sin embargo, el 60.9% ha experimentado exclusión al menos de manera ocasional. El 73.9% reconoce que la aceptación influye en su desempeño académico y también el 73.9% ha experimentado afectación emocional relacionada con conflictos sociales. El 78.3% cuenta con redes de apoyo como mecanismo de contención. En conjunto, los datos reflejan que la aceptación social constituye un factor relevante tanto en el bienestar socioemocional como en la motivación académica, aunque persisten dinámicas de exclusión que requieren atención.

La información cualitativa fue obtenida a través de una entrevista semiestructurada aplicada a una docente con amplia experiencia en la institución y mediante un grupo focal realizado con estudiantes. El análisis se realizó mediante categorización temática, identificó patrones recurrentes en los discursos. A partir del análisis emergieron tres categorías principales: Percepción de aceptación dentro del grupo, Dinámicas de inclusión y exclusión e Influencia de la aceptación social en el desempeño académico.

Categoría 1

En el grupo focal, la mayoría de los estudiantes manifestó que existe un ambiente “normal” o “tranquilo” dentro del grupo, aunque reconocen la presencia de subgrupos formados por afinidades. Algunas expresiones representativas fueron: “Casi todos nos llevamos bien, pero cada quien tiene su grupito”; “no hay bullying como antes, pero si hay veces que no nos invitan a todos”. Estas respuestas evidencian que la aceptación no es absoluta, sino que esta medida por dinámicas de afinidad propias de la adolescencia.

Por su parte la docente entrevistada señalo: “En segundo grado es muy común que se formen grupos cerrados; no siempre es rechazo directo, pero sí hay exclusiones sutiles.” Esto coincide con lo expresado por los estudiantes, reforzó la idea de una aceptación parcial y contextual.

Categoría 2

Durante el grupo focal, algunos estudiantes mencionaron situaciones donde la integración depende de la popularidad, intereses comunes o el desempeño académico. “Si eres bueno jugando (deportes) o les caes bien a todos, es más fácil que te hagan parte de su grupito”. “A veces si alguien es muy callado esta solo o no tiene amigos”. Estas declaraciones muestran que ciertos rasgos personales influyen en el nivel de integración social. La docente añadió: “He observado que cuando un alumno se siente rechazado, suele participar menos o no participar en clase, tal vez por miedo a burlas o para pasar desapercibido”. Este hallazgo es relevante, ya que conecta de forma directa con el posible impacto académico de la aceptación social.

Categoría 3

En el grupo focal, varios estudiantes reconocieron que sentirse aceptados mejora su disposición hacia el trabajo escolar. Algunas respuestas fueron: “Cuando trabajas con amigos que entienden mejor que tú, por ejemplo, en matemáticas, le echas más ganas y haces el trabajo mejor”. “Cuando hacemos expos y si te llevas bien con tu equipo el trabajo sale mejor”.

Sin embargo, también sugirieron que reflejan el efecto contrario: “Cuando los de tu equipo no te hablan, no dan ganas de participar”. La docente confirmo esta relación al señalar: “El sentido de pertenencia influye mucho en la motivación. Un alumno que se siente parte del grupo suele involucrarse más”. Estos resultados cualitativos permiten observar que la aceptación social no solo impacta en el bienestar emocional, sino que también puede influir en la participación y desempeño académico.

Los resultados cualitativos indican que el clima social del grupo se caracteriza por una aceptación general moderada, con presencia de subgrupos y exclusiones ocasionales. Asimismo, se evidencia una relación perceptible entre aceptación social y participación académica, en especial en actividades colaborativas. Estos hallazgos serán contrastados con los resultados cuantitativos para fortalecer la interpretación integral del fenómeno estudiado.

Triangulación de los resultados

La triangulación permitió integrar los hallazgos obtenidos mediante la encuesta aplicada, el grupo focal realizado y la entrevista semiestructurada dirigida a la docente. La comparación de datos cuantitativos y cualitativos evidenció coincidencias significativas. Todo lo anterior en relación con la aceptación social, la exclusión, el bienestar socioemocional y la influencia en el desempeño académico.

Aceptación social y sentido de pertenencia

En la fase cuantitativa, el 65.2% de los estudiantes manifestó sentirse aceptado casi siempre o siempre dentro del grupo, lo que indica un nivel predominante de aceptación social. No obstante, el 34.8% reporto sentirse aceptado solo a veces o poco aceptado, lo que revela que una parte importante del grupo no percibe integración constante. Estos resultados coinciden con lo expresado en el grupo focal, donde los estudiantes señalaron que “casi todos se lleva bien”, pero reconocieron la existencia de subgrupos y momentos de exclusión. La docente entrevistada confirmo esta dinámica al mencionar que en segundo grado es común que se formen grupos cerrados que generan exclusiones sutiles. La convergencia entre ambas fuentes sugiere que, aunque el clima social es positivo, la aceptación no es homogénea.

Experiencias de exclusión social

Los resultados cuantitativos indican que el 60.9% de los estudiantes ha experimentado exclusión al menos de forma ocasional (43.5% a veces y 17.4% frecuente). Este dato revela que las dinámicas de exclusión no son aisladas. En el grupo focal, los estudiantes señalaron que algunos compañeros pueden quedarse fuera de actividades dependiendo de su personalidad o nivel de popularidad.

Asimismo, reconocieron haber observado situaciones de exclusión hacia otros. La docente también destaco que cuando un alumno se siente excluido, tiende a participar menos en clase. La triangulación confirma que la exclusión social está presente en el entorno escolar y puede impactar en la dinámica académica.

Aceptación social y desempeño académico

El 73.9% de los estudiantes estuvo de acuerdo o totalmente de acuerdo en que llevarse bien con sus compañeros incrementa su motivación para estudiar y participar en clase. Este resultado cuantitativo encuentra respaldo en las declaraciones del grupo focal, donde varios estudiantes afirmaron que trabajar con amigos mejora su desempeño. La docente confirmó esta relación al señalar que el sentido de pertenencia influye en la disposición académica. La coincidencia entre los tres tipos de instrumentos fortalece la hipótesis central del estudio.

DISCUSIÓN

Los hallazgos se interpretan desde el enfoque del aprendizaje social de Bandura (1977), complementado con las perspectivas del desarrollo psicosocial de Erikson (1968) y la teoría sociocultural de Vygotsky (1978). Permiten comprender de manera integral el papel que desempeñan las relaciones entre pares, bajo este enfoque. Este enfoque fue ampliado por Guerra García (2020), quien indica que la teoría sociocultural resalta como el aprendizaje colaborativo puede potenciar el desempeño académico, al promover espacios donde los estudiantes intercambian conocimientos y se enriquecen de forma reciproca.

En los resultados cualitativos, tanto el grupo focal, como la entrevista con la docente confirmaron la presencia de subgrupos, afinidades particulares y episodios de exclusión sutil. Estas experiencias son consistentes con la etapa de desarrollo adolescente, donde el sentido de pertenencia es un elemento central en la construcción de identidad, como plantea Erikson (1968). Asimismo, el 73.9% de los estudiantes confirmó que llevarse bien con sus compañeros incrementa la motivación para estudiar y participar en clase. Este hallazgo coincide con el aprendizaje social de Bandura (1977), quien explica que la motivación aumenta mediante el modelamiento y la retroalimentación social. El 78.3% manifestó contar con redes de apoyo familiares y destacó la importancia de los agentes externos en la regulación emocional.

Los resultados del estudio se corresponden con investigaciones recientes sobre clima escolar y aceptación social en adolescentes. Dentro del ámbito escolar los amigos son una de red de apoyo a la que más acuden los adolescentes. Según Pichardo Ortiz et al. (2024) “Los adolescentes se sienten identificados y mejor comprendidos por ellos porque suelen tener algunas características similares con los problemas que se les presentan” (pág. 762). De manera consistente, Wentzel et al. (2021) demostró que los estudiantes que se sienten aceptados muestran mayor motivación académica y participación. Este patrón coincide con el 73.9% de estudiantes que indicaron que las relaciones sociales positivas aumentan sus deseos de estudiar. Eso lo han demostrado estudios recientes en distintos contextos latinoamericanos, como en el caso de Otondo-Briceño & Medina-Hicks (2023), donde concluyeron que la autoeficacia académica se relaciona con la motivación y el rendimiento escolar en adolescentes. De hecho, los estudiantes con alta autoeficacia reportaron mayor satisfacción escolar y menor deserción.

El entorno social desempeña un papel decisivo en la formación de la identidad adolescente. Los jóvenes buscan pertenecer y ser aceptados por sus pares, lo que influye en la construcción de su identidad social. Definen sus identidades basándose en similitudes y diferencias con los demás, encuentra significado en categorías como deportes, religión, género y etnia. Paris et al. (2025) enfatizan que esta búsqueda de pertenencia es fundamental para el desarrollo de una identidad sólida. Investigaciones recientes indican que la integración social dentro del entorno escolar se asocia de manera positiva con la autoestima, la adaptación psicosocial y trayectorias académicas más favorables en adolescentes (Falkenberg & Heringer , 2024).

Un estudio de Yu et al. (2023), en China, con una muestra de más de 58,000 estudiantes, concluyó que las relaciones con los pares tienen una correlación más estrecha con el rendimiento académico que las relaciones con padres o profesores. Sin embargo, los autores advierten que la calidad de estas relaciones es determinante; es decir, no cualquier tipo de aceptación social conduce a mejores resultados académicos. Por otra parte, Adamopoulou & Kaya (2023) exploraron el efecto de la propia apariencia y la de los compañeros en el rendimiento académico. Encontraron que, para los varones, tanto la propia apariencia física como la de sus pares influyen en el rendimiento académico, mientras que, para las mujeres, solo la personalidad atractiva propia tiene un impacto positivo en el rendimiento académico.

En cuanto a la exclusión social, investigaciones recientes, como la de Konieczna (2024) muestran que, la exclusión escolar entre adolescentes se expresa mediante conductas sutiles de evitación, omisión e invisibilización social, las cuales generan malestar emocional y deterioran el clima grupal. Este fenómeno se observó en el grupo focal, donde los estudiantes describieron situaciones de exclusión directa o indirecta hacia sus compañeros, sin llegar a agresiones explicitas y ello coincide con la percepción de la docente entrevistada, respecto a que los estudiantes replican dinámicas grupales sin cuestionarlas. Debe tenerse en cuenta como formas de exclusión indirecta la creencia de que la inteligencia es innata y determinante del éxito académico lo que puede generar envidia o resentimiento entre los compañeros, especialmente si se percibe que el éxito de estos estudiantes es resultado exclusivo de su talento y no de su esfuerzo (Ruiz Martín, 2025). Además, la falta de identificación y apoyo adecuados para estos alumnos contribuye a su invisibilidad y a la falta de comprensión por parte de la comunidad educativa (EL PAÍS, 2025). Un estudio longitudinal encontró que el rechazo por parte de los compañeros en la preadolescencia está relacionado con un menor logro educativo en la adultez temprana, sugiriendo efectos a largo plazo en la trayectoria académica y profesional de los individuos (Lorijn et al.2022).

Mejía-Loaiza et al. (2025) ejecutaron un estudio en diversas regiones de Colombia con estudiantes de nivel de secundaria y demostraron que las emociones que se relacionan con tristeza, estrés, preocupación, ansiedad y otras afectan la participación escolar. Dichos autores señalan que la emocionalidad y la motivación se encuentran interrelacionadas y pueden afectar la capacidad del estudiante para pensar con claridad. Ello se corrobora con la experiencia del 73.9% de los estudiantes incluidos en esta investigación.

Un estudio realizado en Indonesia por Sarfika et al. (2024), exploró la relación entre la presión de pares y el estrés académico en estudiantes de secundaria. Los resultados indicaron una correlación positiva significativa entre la presión de pares percibida y el estrés académico. Además, se encontró que la presión de pares impacta en el estrés académico y que el nivel educativo de los padres media esta relación. Estos hallazgos sugieren que la presión de pares puede aumentar el estrés académico, lo que afecta el rendimiento escolar. Otro estudio realizado por Gansino et al. (2024) en Filipinas examinó la influencia de la presión de pares y parental en el logro académico de estudiantes de grado 11. Los hallazgos revelaron una relación significativa entre la presión de pares y el rendimiento académico e indica que la presión de pares influye en el logro académico de los estudiantes.

Los resultados fortalecen la visión de Bandura (1977), muestra que el modelamiento social y la retroalimentación del grupo influyen en la autoeficacia académica y social. De igual forma se respalda lo expuesto por Erikson (1968), al evidenciar que la aceptación y pertenencia son componentes esenciales en la construcción de identidad durante la etapa de la adolescencia. Por último, se confirma la relevancia de la teoría sociocultural de Vygotsky (1978), ya que el aprendizaje se ve potenciado o debilitado por la calidad de las interacciones sociales dentro del aula.

CONCLUSIONES

El estudio buscó explorar la influencia que ejercen la aceptación y la exclusión social en el desempeño académico de estudiantes adolescentes de 12 a 15 años, en el contexto escolar establecido en el norte de Mexico. Los hallazgos demuestran la importancia de la interacción los vínculos sociales y la experiencia escolar durante la etapa de secundaria y adolescencia, periodo decisivo en la construcción de identidad, pertenencia y autoeficacia. Los resultados están alineados con los de estudios desarrollados en otras latitudes geográficas.

La coherencia con tendencias documentales en distintos contextos educativos reafirma que la aceptación social es un predictor importante del bienestar socioemocional y del desempeño académico en la adolescencia. Sin embargo, la exclusión incluso en formas leves puede tener un impacto significativo en la experiencia escolar. La investigación evidencia que persisten experiencias de aislamiento, ignorar a un compañero o limitar su participación dentro del grupo.

Se constató que el bienestar socioemocional, se encuentra vinculado al desempeño académico. Los estudiantes que experimentan conflictos interpersonales o tensiones dentro del aula reportan mayor dificultad para concentrarse, menor disposición para participar y una reducción en la motivación escolar. Esto confirma la interdependencia entre lo emocional y lo académico.

El estudio tuvo como primera limitación haber aplicado la encuesta a un reducido número de estudiantes, lo que limita la generalización. Se dependió del autoinforme estudiantil, susceptible a deseabilidad social. No fueron abordados factores importantes relacionados con el tema objeto de estudio que pudieran constituir dimensiones adicionales para un mayor alcance conclusivo. Tal es el caso del entorno cultural individual de los estudiantes, la situación económica de la familia, las posibles condiciones de marginación, el origen étnico, entre otros.

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