Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867

Volumen 23 Número 1 Año 2026

Artículo original

Claves filosóficas para el estudio de la relación cultura-naturaleza

Philosophical keys to the study of the culture-nature relationship

Chaves filosóficas para o estudo da relação entre cultura e natureza

Arlenys Carbonell Pupo, https://orcid.org/0000-0002- 3716-9075

Universidad de Moa "Dr. Antonio Núñez Jiménez", Cuba

*Autor para correspondencia. email: arlenyscp2019@gmail.com

Para citar este artículo: Carbonell Pupo, A. (2026). Claves filosóficas para el estudio de la relación cultura-naturaleza. Maestro y Sociedad, 23(1), 55-62. https://maestroysociedad.uo.edu.cu

RESUMEN

Introducción: En el trabajo que se presenta desde una perspectiva filosófica se analiza la relación cultura-naturaleza lo que dimensiona su objetivo que consiste en mostrar claves filosóficas para el estudio de la mencionada relación a través de figuras representativas del bregar filosófico universal. Entre las claves filosóficas se pone en cuestión que, la cultura y la naturaleza no se oponen mutuamente como realidades aisladas independientes entre sí, como aspectos puramente externos de unas relaciones, sino que, están interrelacionadas de forma orgánica indisoluble y deben ser estudiadas como una unidad dialéctica contextualizada socialmente con un uso racional de las herramientas tecnológicas para beneficio del ser humano. Por tanto la posibilidad de continuar pensando a la cultura y a la naturaleza como dominios diferenciados y en relación jerárquica queda inválida. Materiales y Métodos: Fueron utilizados métodos del nivel teórico y la hermenéutica para el análisis de los textos.

Palabras clave: Cultura, naturaleza, sociedad, actividad humana, filosofía.

Abstract

Introduction: This work, presented from a philosophical perspective, analyzes the culture-nature relationship, which defines its objective, which is to reveal philosophical keys to the study of this relationship through representative figures of universal philosophical struggle. Among the philosophical keys, it is questioned that culture and nature are not mutually opposed as isolated realities independent of each other, as purely external aspects of relationships, but rather, are organically interrelated and indissolubly interrelated and must be studied as a socially contextualized dialectical unity with a rational use of technological tools for the benefit of human beings. Therefore, the possibility of continuing to think of culture and nature as distinct domains and in a hierarchical relationship is invalidated. Methods from the theoretical level and hermeneutics were used for the analysis of the texts.

Keywords: Culture, nature, society, human activity, philosophy.

RESUMO

Introdução: Este trabalho, apresentado sob uma perspectiva filosófica, analisa a relação entre cultura e natureza. Seu objetivo é revelar chaves filosóficas para o estudo dessa relação por meio de figuras representativas da investigação filosófica universal. Entre esses pontos-chave filosóficos, destaca-se a afirmação de que cultura e natureza não se opõem mutuamente como realidades isoladas e independentes, como aspectos puramente externos de uma relação. Ao contrário, elas estão organicamente e indissoluvelmente interconectadas e devem ser estudadas como uma unidade dialética socialmente contextualizada, empregando ferramentas tecnológicas racionalmente para o benefício da humanidade. Portanto, a possibilidade de continuar a conceber cultura e natureza como domínios distintos em uma relação hierárquica é invalidada. Materiais e Métodos: Métodos teóricos e hermenêuticos foram utilizados para a análise dos textos.

Palavras-chave: Cultura, natureza, sociedade, atividade humana, filosofia.

Recibido: 15/11/2025 Aprobado: 5/1/2026

Introducción

Cultura y naturaleza como conceptos constituyen objeto de estudio de la Sociología, la Antropología y la Filosofía entre otras ciencias que interactúan con los seres humanos. En el estudio filosófico que se presenta la naturaleza es considerada como fundamento material para la producción social, como proveedora de materias primas, recursos naturales y fuentes de energía, como fuente de información práctica y fuente de conocimientos, esto suministra ideas claves sobre el pasado y presente de la misma en su interacción con el hombre dentro de un marco social dado (Ortiz, 2018).

En los días que corren, la naturaleza se muestra enérgicamente impactada por la actividad humana. Rachel Carson Primavera Silenciosa (1964), realiza un análisis de este proceso con su descripción del uso de pesticidas y sus efectos en el mundo animal y en los humanos.

Guadarrama (1990), Heyd (2008). Coinciden que para estudiar la cultura se debe partir de su raíz etimológica la cual proviene del latín colere, que se refiere a la actividad de transformación de la tierra, y a la creación de lugares de resguardo de la intemperie, por los humanos.

En tal sentido la cultura así considerada expresa una capacidad característica de los seres humanos y tiene que ver con formas de vivir que le dan valor a la vida. Esto demuestra la complejidad del término el cual tiene a su vez un conjunto de referentes los cuales engloban acciones realizadas por los seres humanos, pero, teniendo en cuenta las conductas humanas.

No obstante, la cultura en su conjunto forma parte de la actividad humana y el doble carácter de dicha actividad: social y natural, abre las posibilidades de una interacción ser humano –cultura (Ortiz, 2022). No es menos cierto que la cultura posibilita un accionar práctico lo cual implica nuevas acciones de toda índole desde económicas, políticas, sociales y por tanto culturales.

Asimismo, cultura es un fenómeno de la realidad que ha acompañado la condición humana, individual y social, de ahí que el estudio de las diferentes interpretaciones que se han generado acerca de la misma constituya una tarea compleja (Díaz, Fundora, 2019).

Es menester puntualizar que existen diferencias entre las culturas, y por tanto los seres humanos que la integran. El hecho de que los seres humanos se sientan miembros de un grupo social y participen de una cultura explica que ello sucede así porque la conservación de la cultura es imprescindible para la supervivencia de lo humano.

Efectivamente, la cultura ha sido el mecanismo que ha permitido al ser humano adaptarse de forma análoga a la naturaleza y, a partir de un determinado momento, la cultura ha conseguido someter a la naturaleza en buena medida.

Esta idea se sustenta en una dialéctica que parte de que la cultura permite al ser humano adaptarse a la naturaleza, pero a su vez este último con conocimientos, técnicas e instrumentos interviene en la naturaleza pero dichos instrumentos forman parte del cómo se cualifica la cultura en un contexto social dado.

Los seres humanos siempre han estado profundamente conectados con la naturaleza. Esta conexión es una parte fundamental de la cultura. Desde el principio, la naturaleza ha sido una fuente inagotable de inspiración y guía para la humanidad. A través de la historia, la interacción entre la naturaleza y la cultura ha permitido a los seres humanos desarrollar tecnología, crear arte, memorias y tradiciones y como resultado de esa interacción aparecen las diferentes formas de la conciencia social como reflejo del nivel alcanzado por las relaciones sociales. (Díaz, Fundora, 2019).

Surgen de esta forma importantes producciones teóricas que desde diversas ramas del conocimiento reflexionan acerca de la relación cultura - naturaleza abriendo un sin número de posibilidades para su tratamiento, entre las que se destaca el propio bregar filosófico donde la filosofía interviene en materia académica con la capacidad crítica que la misma propicia.

El trabajo que se presenta tiene como objetivo mostrar claves filosóficas para el estudio de la relación cultura- naturaleza a través de figuras representativas del bregar filosófico universal.

Es necesario connotar y coincidiendo con Milesi (2013) y Ortiz (2018) las categorías de cultura y naturaleza operan en la sociedad y cuando entran a considerarse grupos sociales en sus particulares contextos, se observa la necesidad de ser analizadas como unidad dialéctica, esto responde a que son resultado de un proceso histórico- social específico.

En la propuesta que se presenta, no se recurre a una línea filosófica específica, sino a diferentes aportes de representantes de la filosofía, los cuales estudian la cultura y la naturaleza en una relación donde el contexto histórico le imprime características particulares al análisis y permiten a su vez, establecer claves especificas para estudiar la compleja y contradictoria relación entre cultura-naturaleza.

Materiales y métodos

Se utilizaron métodos del nivel teórico como el analítico-sintético, el cual permitió el análisis documental para asumir una concepción metodológica durante el proceso de estudio y poder establecer los vínculos teóricos y su concreción posterior en la concepción objeto de estudio. El inductivo – deductivo, facilitó realizar la selección de los autores y el eje teórico a valorar dentro de las claves filosóficas propuestas. El lógico-histórico proporcionó el orden lógico respetando las etapas históricas en el análisis filosófico.

Para la interpretación de los textos se partió de la hermenéutica a partir del uso de las herramientas del lenguaje y la comunicación, permitiendo definir las claves filosóficas necesarias a partir de los cuales se realizó la revisión bibliográfica.

Resultados y discusión

Los estudios iniciales sobre la cultura como categoría, han transitado por diferentes visiones y conceptualizaciones desde su génesis hasta los criterios actuales donde han existido coincidencias en la conformación de su definición, en la misma medida que el ser humano ha ido cambiando en su relación con la naturaleza, sus semejantes y consigo mismo.

En un primer acercamiento a la cultura se explora la relación del hombre con la naturaleza en el pensamiento filosófico, donde el hombre ha construido una cognición determinada para fundamentarla, situándola en el marco de la Historia de la Filosofía, explicando su evolución a partir de las transformaciones de la sociedad.

En la actualidad constituye una cuestión esencial el análisis de las categorías que determinan la comprensión de la cultura en su relación con la naturaleza, la cual parte de la inexorable trayectoria del progreso civilizatorio como ley histórica en la relación hombre–naturaleza-sociedad, donde el hombre es visto como un ser bio-psico-social.

Para realizar una reflexión crítica de las distintas posiciones existentes acerca del tema, es necesario considerar como posibles puntos de partida conceptuales la relación cultura-naturaleza para profundizar en la presente investigación.

El hombre, como un factor primordial de la cultura, trasciende a la naturaleza, en su interrelación con ella, conociendo y asimilando sus leyes, es imposible toda asimilación humana de la naturaleza sin que medie un proceso cultural, porque la cultura es creación, tanto de bienes y servicios en forma de objetos, como creación y re-creación cotidiana del ser humano, de sentimientos, principios, conocimientos, valores, convicciones, es decir de la espiritualidad como sujeto, en esa interacción de realidad objetiva y subjetiva.

Asimismo la cultura es esa autoconstrucción y reconstrucción histórica y permanente se realiza en el plano individual y colectivo, como expresión ambos de lo social. “Se debe considerar como cultura no solo el resultado del proceso, sino que todas las relaciones y mediaciones que forman parte de él son culturales” (Landaburo. 2006, p. 27).

Lévi-Strauss (1969), sostiene que la oposición entre naturaleza y cultura tiene un gran valor lógico que justifica plenamente su utilización como instrumento metodológico por parte de las ciencias encargadas de estudiar al hombre.

Pero, más adelante, reconoce que: “Ningún análisis real permite, pues, captar el punto en que se produce el pasaje de los hechos de la naturaleza a los de la cultura, ni el mecanismo de su articulación” (p.47). Esta aseveración de Strauss muestra que si bien el hombre corresponde al orden de la naturaleza, este a su vez se desarrolla en vínculo con normas, procedimientos y comportamientos, los cuales corresponden a la cultura.

Desde el prisma analizado por Lévi-Strauss se aprecia una complementariedad entre cultura y naturaleza ya que la primera propicia las herramientas para el cuidado de la segunda lo cual se convierte en una pauta teórico-metodológica para el estudio que se acomete ya que este panorama en la filosofía comienza con el estudio de la cultura en la Antigüedad con la filosofía griega, desde el pensamiento de los sofistas, (Werner, 1992) los que la denominaron paideia, estableciendo un vínculo con la naturaleza denominada por ellos como naturaleza humana que constituía uno de los núcleos esenciales de la paideia o cultura, con un marcado interés en el hombre como ser social y el sujeto antes que el objeto, porque la moral y la cultura comienzan a tener una explicación partiendo de que ambas son consideradas producto de la actividad humana. (Buch, 2012).

Con los sofistas aparecen ideas claves para entender la relación cultura-naturaleza ya que, si bien se apoyan en la comunicación y la persuasión funcionamiento de la naturaleza, consideran la importancia de la formación de la cultura para poder interpretar la naturaleza. Se puede considerar esto una idea primaria para comprender el objeto de estudio trazado pero todo lo contrario ya que muestran los sofistas la importancia de lo social en este proceso.

En este contexto el pensamiento de Platón (428-347a.n.e.) sigue la lógica anterior resaltando las capacidades, las realizaciones humanas, las técnicas productivas, los conocimientos, las interpretaciones y capacidades del hombre como cultura. Los estudios realizados por Platón sobre las lluvias aportan conocimientos de la relación objeto de estudio.

Las lluvias no se perdían sin utilidad corriendo desde la tierra estéril al mar, al contrario, la tierra después de recibirlas abundantemente las conservaba en su seno; guardándolas en reserva entre capas de arcillas […] nuestros campos los que los cultivaban eran sin duda amigos del bien y de un natural excelente, poseedores de una tierra fértil regada por aguas abundantes y favorecida por el clima más templado. (Platón, 1957, p. 772).

Se muestra como en el almacenamiento del agua de las lluvias el hombre le da utilidad a las mismas, las conserva a favor de la fertilidad del suelo pero también para uso personal mostrando aspectos tales como: conocimiento del ser humano del uso del agua lluvia, sus ventajas, pero como las mismas favorecen el clima. Una mezcla de conocimiento de un proceso natural como es la lluvia conduce a formar parte la cultura humana.

Por su parte Aristóteles (384-322 a.n.e), en su obra Metafísica (1950), esboza sus concepciones en cuanto a la relación cultura-naturaleza, ofrece varias definiciones de naturaleza en las que la reconoce como sustancia de aquellos seres que tienen en sí mismos el movimiento y el cambio, o sea, los inserta en ella; esto permitió distinguir los entes naturales, como animales, plantas, tierra, fuego, aire, y los entes artificiales como cama o manto. “Naturaleza se dice en primer lugar de la generación de todo aquello que crece […] naturaleza es la esencia de las cosas naturales” (p.79). Para él, el hombre dentro de la naturaleza se preocupa por saber de ésta, reconoció, además, virtudes en los hombres y la necesidad de una aptitud natural para perfeccionarlas porque formaban parte de la cultura.

Un panorama diferente pero con ciertas semejanzas al contexto anterior ocurre en la Edad Media. Se trata de una etapa donde Dios es todo creador. San Agustín (354-430 n.e.) y Tomás de Aquino (1225-1274), asumen naturaleza y cultura como aspectos separados. El primero de ellos consideraba que la cultura guarda relación con la educación, pero el estudio de la naturaleza y las llamadas cosas naturales están en “Dios creador: el verdadero Dios es una naturaleza inconmutable” (San Agustín, 1958, p.125).

Es con el Renacimiento cuando esta relación ubica al hombre en el centro de la misma y valida las afectaciones a la naturaleza, marcando un viraje en el estudio de la relación cultura-naturaleza, se produce un desarrollo cognoscitivo del hombre hacia la naturaleza, lo cual influye en la forma de comportarse. Esto despertó el análisis filosófico en relación con las ciencias particulares debido al desarrollo de la ciencia y la tecnología.

El Discurso del Método (1970) de René Descartes (1596-1650), muestra la capacidad natural del hombre de conocer objetivamente la totalidad del mundo físico. Con esto entrega un importante avance en el estudio de la estructura del pensamiento moderno y es conocido por su método cartesiano, la duda metódica y la razón humana son las bases del conocimiento, todo ello sienta los cimientos del racionalismo, unido a su visión de la matematización del mundo natural expresando que las leyes de la naturaleza podían ser representadas matemáticamente. (Monroy, 2024).

Los estudios de Descartes muestran un cuadro conceptual basado en la razón y la evidencia empírica proporcionando un espacio de relevancia para el análisis entre cultura y naturaleza, ya que permite un estudio de la realidad basada en hechos reales y dos elementos que se interrelacionan: naturaleza y cultura y con ello la posibilidad y necesidad de los hombres de hacer objeto de su reflexión a todo su entorno con la finalidad última de dominarlo.

Una mirada diferente a la relación cultura –naturaleza la ofrece Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) en su obra Emilio (1973), analiza la importancia que tiene la educación y el trabajo en la formación cultural del hombre en la sociedad. Al respecto planteó: “A las plantas las endereza el cultivo, y a los hombres la educación” (p.41).

Del análisis de la obra de referencia se puede comprender que la cultura es un fenómeno distintivo de los seres humanos, que los coloca en una posición diferente a la del resto de los animales. Se aprecia en esta posición, como rasgo esencial, que la distinción está en el aspecto biológico, por lo que la posición rousseauniana de cultura es biologicista. Como representante de la ilustración francesa este insigne filósofo y pedagogo expone que "(…) nos cultivamos por medio del arte y de la ciencia, nos civilizamos al adquirir buenos modales y refinamientos sociales” (Rousseau, 1973, p. 4).

En Rousseau hay un nexo entre la naturaleza y la cultura con una dimensión educativa la cual contribuye a formar al hombre y con ello a desarrollar su cultura, ya que, la naturaleza es analizada como un todo no es reducida a los aspectos netamente naturales dígase recursos o entornos naturales, por el contrario es centro de convivencia o lo que el autor connota como cuerpo social (Ortiz, 2018).

En la Filosofía Clásica Alemana Federico Hegel (1770-1831), en su Fenomenología del espíritu (1972), reconoce a la cultura como una producción resultado de la relación espíritu-naturaleza; al referir que: “el comienzo del nuevo espíritu es el proceso de una larga transformación de múltiples y variadas formas de cultura” (pp.12-13).

En la obra de referencia Hegel amplía esta relación partiendo que la misma puede dominar al individuo en constante intercambio con la realidad, puede conocerse a sí mismo y conocer a la naturaleza para hacer uso de la misma a través de su conocimiento. Concibe la relación naturaleza-conciencia como el inicio de la actividad de los hombres a través de las relaciones sociales y tomar conciencia de los daños que pudiera ocasionar a la naturaleza, he aquí un aspecto a tener en cuenta para analizar la relación cultura-naturaleza (Hegel, 1972).

Otro punto de vista en el análisis de la relación cultura-naturaleza la ofrece la obra de Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) al tener en cuenta una lógica que incluye el proceso de trabajo que realiza el ser humano como factor que cumple dos funciones: conocer y transformar la naturaleza y desarrollar la cultura.

Lo anterior tiene en la concepción materialista de la historia el fundamento metodológico para el estudio de la relación cultura-naturaleza ya que en dicha concepción se fundamenta la forma en que los hombres se organizan para producir lo que necesitan para vivir. El proceso de la cultura tiene arraigo en el medio social donde el individuo se relaciona con las condiciones naturales, geográficas, y en la forma que este tiene para producir bienes materiales (Marx, 1973, pp.12-13)

Con esta misma lógica, Federico Engels argumenta como el trabajo es la fuente básica y fundamental de toda la vida humana, al respecto planteó: “El trabajo es la condición básica y fundamental de toda la vida humana y lo es en tal grado que, hasta cierto punto debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre” (Engels. 1979, p.66). Unido a ello la palabra articulada, el lenguaje, actividad fundamental fruto del pensamiento, brinda la posibilidad de comunicar y enriquecer sus ideas en vínculo con otros seres humanos.

Además, el estudio de la conciencia como fenómeno social le permitió superar la visión naturalista propia del materialismo premarxista, que comprendía a lo ideal como resultado automático del funcionamiento del cerebro, sin tomar en consideración su condicionamiento y funciones sociales, por lo que, una forma de entender la cultura: “(…) lo que distingue a las épocas económicas unas de otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace. Los instrumentos de trabajo no son sólo el barómetro indicador del desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino el exponente de las condiciones sociales en que se trabaja (…)” (Marx, 1973, t.1, p.141).

Aquí la cultura es vista como un resultado de lo que el ser humano es capaz de crear y aportar a la sociedad. Este aspecto se convierte en brújula orientadora para analizar las diferentes etapas históricas en la relación cultura-naturaleza atendiendo al desarrollo de la actividad práctica y de las fuerzas productivas, lo cual constituye la premisa fundamental de la actividad humana que evidencia como el individuo puede desarrollar su actividad basado en las condiciones materiales de vida.

El conocimiento de las condiciones sociales de transformación de la naturaleza y su relación con la producción de bienes materiales, es un elemento a tener en cuenta para analizar la cultura como elemento dinamizador de la relación hombre-naturaleza-sociedad. Se evidencia que las relaciones del ser con la cultura y por tanto con la naturaleza son resultado de prácticas sociales concretas a partir de determinados tipos de relaciones de producción.

En nuestros días, hay una complejización de la problemática por su incidencia cada vez mayor en el plano social, pero tanto en esta realidad como en el pensamiento teórico la mencionada interacción adquiere una mayor relevancia como problema en la contemporaneidad.

Lo descrito muestra algunos aspectos relevantes en el estudio de la relación cultura-naturaleza a través de figuras representativas del bregar filosófico, son tan solo puntos de partida que van desde una visión un tanto contrapuesta de la mencionada relación, transita por reconocer a Dios como centro de la misma hasta la incidencia de la educación en la cultura. Importante el reconocimiento del proceso de trabajo, los cambios en los instrumentos de trabajo cómo mide la transformación del ser humano y de la sociedad en su conjunto y todo ello favorece el desarrollo de la cultura.

Otras aristas pueden sumarse a este análisis pero son tan solo estos ejemplos del tránsito filosófico que ha sufrido la relación cultura-naturaleza los que permiten sentar claves que permitan dar continuidad a la indagación posterior de la temática propuesta.

Discusión

Del análisis realizado se desprenden claves esenciales para el estudio de la relación cultura-naturaleza, la cual se insertó, por un lado, en el estudio de una relación macro como lo es hombre-naturaleza y por otro lado, esta dicotomía se asocia a criterios como naturaleza -lo dado- y cultura –lo construido- remitiendo a realidades sociales diferentes y en las que se aprecia que la cultura es el referente alrededor del cual se despliega la naturaleza.

Mientras que los animales modificaron sus propias estructuras biológicas, los humanos desarrollaron una estrategia cualitativamente distinta, la cultura.

Esto significa que creó un complejo conjunto de actividades y sistemas que incluyen -entre otros- al trabajo, la producción circulación e intercambio de bienes y servicios, la tecnología, la fabricación y utilización de herramientas, utensilios de trabajo, todo ello dentro de una sociedad dada donde símbolo, lenguaje y religión se entrelazan (Vain, 2015).

Claves filosóficas para el análisis de la relación cultura-naturaleza

Las claves filosóficas para el análisis de la relación cultura-naturaleza constituyen herramientas conceptuales las cuales permiten indagar cómo las sociedades han construido su interacción con la naturaleza y con ello la cultura. Estas claves parten de la exploración filosófica realizada tomando como referentes figuras representativas del pensamiento filosófico universal.

1. La relación cultura-naturaleza desde el ángulo filosófico debe dar un tratamiento diferente al dualismo, o sea, cultura y naturaleza como dos aspectos diferentes. Esta visión dualista conduce a interrogantes tales como: ¿se le debe dar primacía a la cultura o a la naturaleza?, ¿es la cultura la que interpreta a la naturaleza.

Frente a estas interrogantes se debe partir de examinar la noción de naturaleza como construcción social desde una perspectiva histórica, por medio de nuevas concepciones sobre la etnicidad y relaciones entre ser humano-naturaleza, y los sistemas locales de conocimiento fundamental en la comprensión de la relación cultura-naturaleza como demostración de la unidad del mundo enfatizando en los factores sociales y estableciendo las diferencias cualitativas entre el mundo animal y el hombre, por lo que la relación -objeto de estudio – debe ser analizada como una unidad dialéctica por su carácter contradictorio.

Estas contradicciones se manifiestan con especial claridad en la producción material que constituye una forma social específicamente humana de las relaciones de los organismos vivos con la naturaleza pero es inherente a la forma en la que se realiza una cultura determinada. Se esclarece de esta forma que la cultura y la naturaleza no se oponen mutuamente como realidades aisladas independientes entre sí, como aspectos puramente externos de unas relaciones sino que están interrelacionadas de forma orgánica indisoluble. Esto favorece el enfoque de la unidad de la cultura y la naturaleza.

2. Repensar la dinámica de la sociedad actual en su complejidad y al sujeto que interviene en ella, que propicie el uso racional de las herramientas tecnológicas para beneficio del ser humano y como vía para la protección de la naturaleza, ello debe convertirse en parte de la cultura. (Aguilar, 2020).

3. La contextualización de la relación cultura-naturaleza desde una configuración del pensamiento filosófico implica el estudio de la asimilación de la herencia, o sea, el momento histórico, la recepción y asimilación de los resultados de las investigaciones realizadas lo cual no implica copiar, todo lo contrario incorporar aspectos novedosos en un contexto determinado (Ortiz, 2018)

Esto implica tener en cuenta la ruptura, la relación o cuestionamiento, rompimiento de ideas para ubicar en su justo momento y lugar las investigaciones que acerca de este tema se realizan. (Guadarrama, Rojas, 1995). Este es un aspecto importante a tener en cuenta para realizar un estudio vinculado a la relación propuesta teniendo en cuenta las condiciones económicas, sociales de vida del ser humano que imponen retos a éste para con la naturaleza dentro de un ámbito cultural particular.

Conclusiones

La cultura debe ser estudiada desde el bregar filosófico como un instrumento social y a la vez objetivo esencial de una adecuada concepción de desarrollo que coloque el bienestar material y espiritual de todo ser humano como razón de existir. Ello se debe a las diferentes perspectivas que ha adoptado la investigación de la relación cultura - naturaleza a lo largo del tiempo las cuales responden a una realidad histórica. Con el renacimiento, la naturaleza y la sociedad formaban parte de una única esencia divina que estaba en constante movimiento. El Marxismo introduce el proceso productivo de bienes materiales que se realiza a través del trabajo como un elemento que transforma la naturaleza pero sus resultados traducidos en herramientas de trabajo y servicios pasan a formar parte de la cultura.

Claves filosóficas esenciales para la comprensión de la relación cultura-naturaleza transitan desde, considerar la misma como una unidad dialéctica de forma que se aíslen interpretaciones dualistas o dogmáticas de dicha relación. En otro orden la contextualización es importante porque permite ubicar los seres humanos en una cultura y una naturaleza determinada sin traspolaciones que tanto daño hacen hoy al estudio de esta temática.

Entre cultura y naturaleza existe un tránsito permanente entre ambos dominios, se conjugan mutuamente forman parte de la cotidianidad de los seres humanos en contextos sociales diferentes.

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Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Declaración de responsabilidad de autoría

DECLARACIÓN: Yo, MSc: Arlenys Carbonell Pupo, autora principal del manuscrito señalado, DECLARO que el contenido presentado forma parte del prisma investigativo doctoral el cual ha contribuido directamente a mi desarrollo científico.

DECLARO que se han cumplido los requisitos éticos de la publicación mencionada, habiendo consultado la Declaración de Ética y mala praxis en la publicación.

Rol de autoría Nombre y apellidos del Autor: MSc: Arlenys Carbonell Pupo