Maestro y Sociedad e-ISSN 1815-4867

Volumen 22 Número 4 Año 2025

Artículo original

La difusión del pensamiento este-europeo en la academia cubana. Revista Santiago, un caso de estudio

The diffusion of Eastern European thought in Cuban academia: The Santiago Journal, a case study

A difusão do pensamento da Europa Oriental na academia cubana: o Santiago Journal, um estudo de caso

Lic. Yeniselis González Mederos *, https://orcid.org/0000-0001-7793-1899

Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba

*Autor para correspondencia. email yeniselisgm@uclv.cu

Para citar este artículo: González Mederos, Y. (2025). La difusión del pensamiento este-europeo en la academia cubana. Revista Santiago, un caso de estudio. Maestro y Sociedad, 22(4), 3699-3708. https://maestroysociedad.uo.edu.cu

RESUMEN

Introducción: El final de la década del sesenta y, en especial, los años setenta en Cuba han sido interpretados con frecuencia como un período de "sovietización" cultural. En este período se considera que la difusión de productos intelectuales este-europeos habría servido para un adoctrinamiento en el marxismo-leninismo y el realismo socialista. Este paradigma domina la literatura contemporánea sobre el tema. Ante la pregunta: ¿La difusión de la producción espiritual este-europea que se realiza en revistas culturales durante la década de los setenta tiene una orientación hacia la “sovietización” de la cultura cubana? Objetivo: El estudio se propone valorar si la difusión de la producción espiritual este-europea en la revista Santiago expresa una tendencia a la “sovietización” cultural. Materiales y métodos: Se siguió una metodología de enfoque cualitativo con un análisis documental de los 25 títulos de procedencia este-europea publicados en la revista durante el periodo estudiado. El análisis de contenido transversaliza el estudio, lo que posibilitó determinar los núcleos teórico-metodológicos de los textos divulgados. Resultados: Los resultados mostraron que, contrario a la tesis del adoctrinamiento, Santiago privilegió la difusión de teorías heterodoxas y científicas. Discusión: Se destacan la estética de Bertolt Brecht, que ofrecía una visión alternativa y crítica del realismo socialista, y la semiótica de la Escuela de Tartu-Moscú, una metodología transdiciplinar dentro de la URSS. Conclusiones: El artículo concluye que la difusión en Santiago no responde a un proyecto de “sovietización”. La selección de teorías heterodoxas y en debate dentro de la comunidad socialista indica una voluntad de actualización científica y de complejizar el panorama intelectual cubano, desmintiendo una interpretación irrestricta del alineamiento ideológico. Se demuestra la existencia de espacios para la circulación de pensamiento diverso incluso en un contexto político-cultural restrictivo.

Palabras clave: Sovietización, revista Santiago, Revolución cubana, circulación cultural

ABSTRACT

Introduction: The late 1960s and, in particular, the 1970s in Cuba have frequently been interpreted as a period of cultural "Sovietization." During this period, the dissemination of Eastern European intellectual products is considered to have served as a means of indoctrination in Marxism-Leninism and socialist realism. This paradigm dominates contemporary literature on the subject. In response to the question: Is the dissemination of Eastern European spiritual production in cultural journals during the 1970s oriented toward the "Sovietization" of Cuban culture? Objective: This study aims to assess whether the dissemination of Eastern European spiritual production in the journal Santiago reflects a tendency toward cultural "Sovietization." Materials and methods: A qualitative methodology was followed with a documentary analysis of the 25 titles of Eastern European origin published in the journal during the period studied. Content analysis cross-cuts the study, making it possible to determine the theoretical and methodological cores of the texts published. Results: The results showed that, contrary to the indoctrination theory, Santiago prioritized the dissemination of heterodox and scientific theories. Discussion: The aesthetics of Bertolt Brecht, which offered an alternative and critical vision of socialist realism, and the semiotics of the Tartu-Moscow School, a transdisciplinary methodology within the USSR, are highlighted. Conclusions: The article concludes that the dissemination of theories in Santiago does not respond to a "Sovietization" project. The selection of heterodox theories and those under debate within the socialist community indicates a desire for scientific updating and to make the Cuban intellectual panorama more complex, refuting an unrestricted interpretation of ideological alignment. The article demonstrates the existence of spaces for the circulation of diverse thought even in a restrictive political and cultural context.

Keywords: Sovietization, Santiago magazine, Cuban Revolution, cultural circulation.

RESUMO

Introdução: O final da década de 1960 e, em particular, a década de 1970 em Cuba têm sido frequentemente interpretados como um período de "sovietização" cultural. Durante esse período, a disseminação de produtos intelectuais do Leste Europeu é considerada um meio de doutrinação no marxismo-leninismo e no realismo socialista. Esse paradigma domina a literatura contemporânea sobre o tema. Em resposta à pergunta: A disseminação da produção espiritual do Leste Europeu em periódicos culturais durante a década de 1970 está orientada para a "sovietização" da cultura cubana? Este estudo visa avaliar se a disseminação da produção espiritual do Leste Europeu no periódico Santiago reflete uma tendência à "sovietização" cultural. Materiais e métodos: Uma metodologia qualitativa foi seguida com uma análise documental dos 25 títulos de origem do Leste Europeu publicados no periódico durante o período estudado. A análise de conteúdo transversaliza o estudo, permitindo determinar os núcleos teóricos e metodológicos dos textos publicados. Resultados: Os resultados mostraram que, contrariamente à teoria da doutrinação, Santiago priorizou a difusão de teorias heterodoxas e científicas. Discussão: Destacam-se a estética de Bertolt Brecht, que ofereceu uma visão alternativa e crítica do realismo socialista, e a semiótica da Escola de Tartu-Moscou, uma metodologia transdisciplinar no âmbito da URSS. Conclusões: O artigo conclui que a difusão de teorias em Santiago não responde a um projeto de "sovietização". A seleção de teorias heterodoxas e aquelas em debate no seio da comunidade socialista indica um desejo de atualização científica e de complexificação do panorama intelectual cubano, refutando uma interpretação irrestrita de alinhamento ideológico. O artigo demonstra a existência de espaços para a circulação de pensamento diverso, mesmo em um contexto político e cultural restritivo.

Palavras-chave: Sovietização, revista Santiago, Revolução Cubana, circulação cultural.

Recibido: 21/7/2025 Aprobado: 4/9/2025

Introducción

El triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959 y su evolución hacia un proyecto socialista ha sido objeto de numerosos estudios académicos. Dicho proceso ha sido analizado por autores cubanos y extranjeros desde diversas temáticas y posturas teóricas (Guerra y Maldonado, 2011). El desarrollo socialista de la Revolución generó un universo ideológico complejo, donde los aspectos políticos adquirieron una connotación trascendente.

Un ejemplo de lo anterior es el abordaje de la llamada década de los setenta. Las investigaciones sobre esta etapa analizan determinados aspectos del acercamiento del proyecto revolucionario cubano a los países de la comunidad socialista internacional. La literatura contemporánea interpreta dicho acercamiento como un alineamiento de la posición cubana con Moscú, asociado a un proceso de "sovietización" de la cultura cubana.

El enfoque de la sovietización se aplica para caracterizar el desarrollo de ciertas prácticas editoriales, educativas y divulgativas (González, 2025). En específico, aquellas que promueven la circulación en Cuba de productos culturales procedentes de países socialistas de Europa del Este (Puñales-Alpízar, 2017, 2020). Dichos materiales son considerados parte de un "adoctrinamiento de la sociedad con base en los principios del marxismo-leninismo" (Cárdenas, 2021, s/p) y a la adopción subliminal del realismo socialista como estética de la revolución (Fornet, 2007).

En la actualidad, la amplia divulgación de este enfoque impulsa investigaciones que permitan verificar el sentido de dicha actividad de difusión cultural. La cuestión está en discernir si ¿La difusión de la producción espiritual este-europea que se realiza en revistas culturales durante la década de los setenta tiene una orientación hacia la “sovietización” de la cultura cubana?

La importancia del ámbito académico en los procesos de formación cultural, así como la trascendencia de la circulación de pensamiento en dichos espacios, motivaron la realización de un estudio sobre Santiago. Revista de la Universidad de Oriente. Esta publicación tiene una proyección cultural amplia en el periodo y estaba auspiciada por una institución educativa que tuvo incidencia en la formación de diversos profesionales del país.

El presente estudio realiza un análisis de contenido de los materiales de procedencia este-europea difundidos en Santiago. Su objetivo es valorar si su difusión de la producción espiritual este-europea expresa una tendencia a la sovietización cultural. El desarrollo de estas investigaciones es pertinente para científicos sociales y profesionales de la educación. Esto permite revisar la memoria histórica e ideológica del proyecto revolucionario cubano. Además, posibilita confrontar esquemas de pensamiento arraigados en el discurso contemporáneo, los cuales presentan un fuerte componente ideológico en su base argumentativa. Un análisis crítico de ejercicios divulgativos concretos permite contrastar los argumentos de este enfoque con formas prácticas de actividad social.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio tuvo como antecedente un análisis bibliométrico realizado a Santiago, en el cual se determinó que la publicación difundió un total de 25 títulos de procedencia este-europea entre 1970 y 1979. Dicho análisis permitió constatar que la divulgación abarcó países como Hungría, Bulgaria, Rumanía, la República Democrática Alemana (RDA) y la Unión Soviética (URSS), siendo estos dos últimos los más representados.

En este trabajo de enfoque cualitativo se empleó el estudio bibliográfico (Codina, 2020; García, 2023) y el análisis documental (Aranda et al., 2024) para un abordaje integral del objeto investigado. El estudio bibliográfico permitió determinar el enfoque central desde el cual se aborda el tema; mientras que el análisis documental posibilitó la interpretación crítica y contextualizada del fenómeno investigado. Se utilizó como técnica el análisis de contenido de los materiales de procedencia este-europea divulgados en la publicación.

El estudio buscó determinar, tipologizar y describir los núcleos teórico-metodológicos y culturales fundamentales que distinguieron la actividad de difusión en la revista. A través del estudio del indicador «contenido», la investigación pretendió esclarecer si la actividad divulgadora estuvo determinada por una única orientación de pensamiento o si existió en ella diversidad de formas de concebir e implementar el desarrollo cultural en las sociedades socialistas.

La investigación contrastó los principales conceptos, teorías y metodologías promovidos mediante la actividad divulgativa. Estos se compararon con otros criterios que sustentaron el carácter dogmático y conservador de los materiales difundidos. También se analizó la posible circunscripción/adoctrinamiento a la metodología marxista-leninista y a los patrones de la estética soviética en los textos divulgados.

RESULTADOS

En la revista Santiago no se observó que la divulgación de materiales de procedencia este-europea se orientara a caracterizar nacionalmente a los pueblos socialistas en sus nuevas tradiciones, costumbres o modos de vida. El tipo de difusión que caracterizó a la revista fue, más bien, de orden científico. En ella se combinó la divulgación de textos clásicos con información actualizada de producciones teóricas realizadas en Europa del Este, fruto de la cooperación directa entre intelectuales y académicos.

De los catorce autores divulgados, solo dos realizaron su producción científica antes de la década de 1950: G. Lukács y Bertolt Brecht. Los doce restantes desarrollaron sus obras entre fines de los años sesenta y durante la década de los setenta. A través de la difusión de sus obras, la revista presentó diversas vertientes de los estudios culturales desarrollados en Europa del Este. Esto contribuyó a que el lector cubano conociera diversas formas interpretativas discutidas en el ámbito de la producción intelectual socialista.

No se evidenció en la publicación un interés sistemático en la modelación arquetípica de los nuevos sujetos de la sociedad socialista. Solo en un material proveniente de la RDA se expuso una experiencia práctica en el ámbito de la cultura, donde se tipificó una forma de realización del teatro en el socialismo. En dicho material, la presentación del llamado "nuevo teatrista" se realizó desde los presupuestos de la estética brechtiana, mostrando coherencia con los principios teóricos de esta disciplina divulgados en la publicación (Fischer, 1972).

En el ámbito de los problemas estéticos, la revista eligió la difusión de seis títulos de la obra teórica de Bertolt Brecht. Estos aportaron ideas sobre la creación artística en la nueva sociedad socialista (Brecht, 1971 a, b). Los materiales mostraron como eje central el análisis de la relación entre forma y contenido en la realización artística. Dicha problemática se abordó mediante el examen del desarrollo de tendencias formalistas en el arte. El formalismo fue entendido no solo como una propensión al desarrollo formal en detrimento del contenido, sino también como una actitud hacia la restauración abstracta de formas artísticas incapaces de representar los nuevos derroteros del sujeto socialista.

La difusión de estas ideas estéticas redefinió el sentido de la productividad en la creación, sin simplificar el proceso creativo ni la formación de la conciencia proletaria. La revista no divulgó, durante la década de los setenta, otras variantes de propuestas estéticas surgidas en el ámbito de la producción espiritual socialista. Esto permite afirmar que, en este campo, predominó en Santiago la tradición de pensamiento proveniente de la RDA y no la soviética.

Otra área científica de interés para la revista fue la semiótica. En la difusión de esta problemática predominó el desarrollo teórico asociado a la Escuela Semiótica de Tartu-Moscú. De los cuatro textos dedicados a esta temática, tres abordaron cuestiones teórico-metodológicas asociadas a dicha escuela. En ellos fue evidente la influencia de la lingüística estructural y el uso de la modelación matemática para describir los procesos de producción de significado en los estudios semióticos (Lotman, 1972; Salomón, 1972; Stolovitch, 1972). El cuarto texto, perteneciente a un académico de la Universidad de Leningrado, aplicó esta metodología al estudio de las señales como sistemas sígnicos en la comunicación cultural (Pazujin, 1973).

Los materiales sobre semiótica divulgados en Santiago combinaron textos didácticos con materiales especializados. El primer material, divulgado en 1972, funcionó como texto introductorio. En él se presentaron algunas preocupaciones fundamentales de los teóricos de Tartu-Moscú: el uso de métodos de la lingüística matemática y estructural en el estudio de los sistemas de signos, la aplicación de métodos semióticos a otras esferas científicas y el problema del arte como sistema secundario generador de modelos (Stolovitch, 1972).

El carácter panorámico de este primer texto fue superado en 1974 con un texto de Lotman de carácter teórico-general. Dicho texto caracterizó una de las principales orientaciones intelectuales de dicha escuela: la semiótica de la cultura (Lotman, 1972). En este texto, Lotman presentó la cultura como un "fenómeno social" (p. 114) que funcionaba como mecanismo "de organización y conservación de la información en la conciencia colectiva" (p. 115).

En la propuesta teórico-metodológica divulgada de la Escuela Semiótica de Tartu-Moscú, la interpretación de la actividad artístico-literaria se analizó mediante la relación categorial texto (estructura)-lenguaje-cultura. Desde dicha tríada se enfatizó el carácter modelizador de la cultura como un sistema de naturaleza sígnica. Este sistema producía una visión unitaria del mundo desde múltiples lenguajes que adquirían coherencia en el contexto histórico social. Así, la cultura apareció como una forma de producción de la realidad, como un "mecanismo que crea el conjunto de textos" (p.121) y que, en esta actividad, establecía la norma para su realización. La concepción de la cultura de la Escuela Semiótica de Tartu-Moscú la definió como una forma de representar las relaciones de significación desde las cuales la realidad se construía, interpretaba y comunicaba.

En la revista Santiago, una variante metodológica a la propuesta de la Escuela de Tartu-Moscú en el ámbito de las investigaciones literarias se presentó con la divulgación de los estudios de la latinoamericanística soviética. Dichos estudios interpretaron aspectos específicos de la problemática latinoamericana. Se concentraron en investigaciones literarias asociadas a los estudios del folclorismo cubano (Lúkin, 1977, 1978). Estas se realizaron desde dos orientaciones principales: la primera estudió las manifestaciones folclóricas como expresiones de la cultura nacional del país; la segunda conectó las expresiones típicas del folclorismo cubano con expresiones folclóricas de países de Europa del Este.

El tratamiento de la primera vertiente de los estudios folclóricos tuvo como base metodológica el análisis marxista-leninista de los fenómenos culturales. En ellos predominó una interpretación de la cultura desde la historia, de modo que esta reflejaba las contradicciones sociales presentes en el país durante el proceso de desarrollo de la nación cubana. El análisis del punto guajiro como "género peculiar del arte popular cubano" (Lúkin, 1978, p. 61) incluyó una dilatada dilucidación de las raíces étnicas, geográficas y sociales que condicionaban la formación de esta manifestación artística.

La construcción de las características artísticas de este género musical en Cuba se realizó desde un análisis histórico del desarrollo social cubano en el siglo XIX. A partir de dicho análisis, se confrontó la forma de vida del guajiro cubano con las temáticas presentes en este género musical (Lúkin, 1978). Para la construcción del punto guajiro se trabajó "la imagen del cantor popular cubano" (p,68), recogida en los textos históricos, para describir la forma musical de las canciones populares cubanas en el siglo XIX.

Esta manera de realizar las investigaciones literarias utilizó el testimonio recogido en la historia cultural cubana para reconstruir el proceso de formación de este género. El investigador literario funcionó, en términos de Lotman, como una especie de historiador del pensamiento cultural, más que como analista del hecho cultural en sí mismo. Existió en estos trabajos la tendencia a privilegiar el análisis histórico sobre la dilucidación de problemáticas lógicas. En los trabajos de Lutkin se privilegió el abordaje social del hecho artístico, a pesar de que este autor era profesor de filología. Esto reflejó un tipo de abordaje de la literatura que también distinguió los estudios culturales en la URSS.

En la segunda vertiente de los estudios de latinoamericanística se ubicó la difusión del texto de Bógach (1977). Esta autora, realizando una reseña para el público soviético sobre la obra de Onelio Jorge Cardoso, abordó cómo la difusión del trabajo de este autor en la URSS ayudaba a la comprensión "del carácter nacional cubano" (p. 65). Bógach analizó cómo el cuento Francisca y la muerte expresaba las capacidades del escritor cubano para desarrollar, desde el folclorismo nacional, aspectos del folclor de otros pueblos, sin una traslación maniquea del relato folclórico moldavo a la literatura cubana.

El tratamiento de los vínculos del folclorismo moldavo y cubano legitimó, desde el punto de vista ideológico, las múltiples perspectivas que abría el intercambio cultural para el mayor conocimiento de los pueblos. Presentó el desarrollo de la cultura no desde una perspectiva exclusivista, sino como productos que expresaban, desde la peculiaridad nacional, "lo general, lo común, lo que nos une a los hombres de todas partes de la tierra, hasta en los rincones más lejanos, donde quiera que se encuentren seres semejantes a nosotros, donde quiera que se hable, en cualquier lengua, pero de los mismos amores y de los mismos sufrimientos" (p.65).

La difusión de las propuestas investigativas de la latinoamericanística soviética propuso al investigador cubano un tipo de investigación literaria con mayor prevalencia del aspecto social e ideológico. En esta misma línea, pero desde la latinoamericanística alemana, se divulgó el material de Hell (1979), quien abordó desde la perspectiva histórica el desarrollo nacional de la revolución independentista brasileña.

DISCUSIÓN

La introducción de la problemática estética en la revista Santiago, aunque abordó el análisis del realismo socialista como método de creación en el socialismo, no reprodujo una visión dogmatizada y unilateral respecto al desarrollo del arte socialista. Sobre el contexto en que se produjo la divulgación de estas ideas es preciso apuntar ciertas consideraciones para valorar el sentido de dicha actividad.

La divulgación de la estética de Bertolt Brecht en la revista Santiago se produjo a cinco meses de emitida la Declaración del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura en 1971. En dicho Congreso se establecieron lineamientos para la actividad cultural que ponderaron el carácter nacional, partidista y veraz del arte socialista. Este arte se concibió como instrumento para la formación ideológica y educativa del nuevo sujeto de la sociedad cubana en los setenta.

Las tesis en torno a la actividad creadora en el socialismo manejadas en el Congreso reprodujeron en el discurso político-cultural de la Revolución cubana una concepción del arte "condicionada por las necesidades de las clases sociales y sus luchas e intereses a lo largo de la historia"(Ministerio de Educación, 1971, p.16). Esto reclamó del nuevo intelectual revolucionario una actividad orientada a "la erradicación de los vestigios de la vieja sociedad que subsisten en el período de transición del capitalismo al socialismo" (p.16) y a exponer la revolución socialista como el más alto logro de la cultura cubana.

En este documento, el rigor ideológico del creador en el ejercicio de sus funciones, se consideró un elemento básico y determinante para la expresión y experimentación estética. El aspecto formal, aunque se presentó diverso, se condicionó al contenido ideológico de la creación. Se consideró que el arte no debía "transigir" (p.19) con expresiones artísticas que encubrieran la ideología capitalista, la cual intentaba subvertir el desarrollo socialista del proceso nacional cubano.

El partidismo ideológico del artista se identificó con su formación marxista-leninista y con su ruptura con expresiones ideoestéticas de la sociedad burguesa. Según se expuso en la Declaratoria del Congreso, estas expresiones, lejos de contribuir a la formación de la moral revolucionaria, favorecían la legitimación de la cultura capitalista en Cuba.

De ahí que en dicho material se enarbolara a José Martí como prototipo de intelectual revolucionario, en quien convergían la figura del creador con el patriota comprometido con la causa libertaria. La visión del intelectual como conciencia crítica de la sociedad fue confrontada en el Congreso con la concepción de intelectual revolucionario. Esta condición se situó en el sujeto de la producción espiritual cubana que desarrollaba su actividad desde el pueblo y que creaba en su función. El arte se consideró un facilitador, un instrumento para la formación de la conciencia socialista del sujeto revolucionario cubano en los setenta, legitimándose sus funciones ideológicas y educativas.

Los lineamientos establecidos en el Primer Congreso de Educación y Cultura para la actividad cultural se articularon, en los años setenta, con las propuestas estéticas divulgadas a través de los manuales de estética marxista-leninista. Apoyándose en la teoría leninista del reflejo y en la interpretación materialista de la Historia (Zis, 1976), la manualística soviética interpretó el arte como una forma de la conciencia social (Kelle y Kovalson, 1962) que aportaba un conocimiento de la realidad a partir de imágenes artísticas.

Desde el enfoque del arte como forma de la conciencia social, se dio un peso determinante al contenido que se reflejaba, sobre la forma propiamente artística en que dicho objeto era reflejado. La significación social del arte, su contenido ideológico, se consideró un aspecto necesario para la elección de los elementos formales, en tanto expresión del contenido clasista de la actividad creadora. De ahí la recurrente crítica en la estética marxista-leninista a una interpretación indiferente, es decir, desideologizada, del desarrollo de los procedimientos técnico-formales en el arte. Por ejemplo, se afirmaba:

El análisis marxista del arte modernista y la crítica de su estética son tareas sobremanera actuales. Los múltiples intentos de suavizar las contradicciones entre el realismo y el modernismo, de aproximarlos o 'enriquecer' el primero con los descubrimientos artísticos del segundo, forman una peculiar variedad estética de la 'teoría de la convergencia' que, en la esfera estética, no es menos aceptable que en cualquier otro ámbito de la vida ideológica. (Zis, 1976, p.179)

En la negación del carácter artístico de las obras no realistas, o en la reducción de lo mejor del arte al realismo (Lijachóv,1985; Zis, 1976), la manualística soviética manejó la idea de que era el realismo, por encima de otros métodos artísticos, aquel que podía representar de forma verídica la realidad (Zis, 1976). Esto se basaba en que el arte realista socialista contribuía a que los sujetos de la nueva sociedad se identificaran en determinados caracteres y situaciones sociales. Posibilitaba representar a los hombres en diversas facetas de su actividad práctico-social (Zis, 1976).

Según los manuales, en la sociedad socialista, a través del arte realista socialista, se producía una afirmación de los ideales sociales de la nueva sociedad, articulando las tradiciones realistas del pasado con la nueva ideología socialista. El arte se consideraba así una "analogía artística de la vida misma" (Zis, 1976, p.176), en tanto fundamentaba sus principios en condiciones histórico-concretas de la actividad práctica humana.

En medio de este contexto divulgativo, que ponderaba una coherencia entre la militancia política del artista y sus formulaciones creativo-conceptuales, la difusión de la estética brechtiana que realizó la revista Santiago supuso una alternativa a concepciones dogmáticas en el arte socialista. Ella se oponía a nociones del realismo socialista que tendían a limitar el contenido y la forma del arte socialista a estilos y temáticas determinadas, así como a soslayar el elemento subjetivo en la actividad de la creación.

La recuperación del pensamiento de Bertolt Brecht en el contexto cubano de los setenta fue parte de un movimiento regional de apertura a la obra creativa y teórica de este autor alemán por parte de la llamada "nueva izquierda". Bajo este término se identificaba a una intelectualidad crítica latinoamericana que se posicionaba en contra del desarrollo del capitalismo en la región y también en oposición crítica a determinadas vertientes político-culturales del llamado socialismo real (García, 2012).

La divulgación cubana se distinguió de la regional en que, si bien en América Latina, según Luis Ignacio García, se produjo una recuperación de Bertolt Brecht donde se acentuó "su marxismo heterodoxo y su antiestalinismo, dejando de lado su compromiso con ciertos aspectos de la estética del realismo socialista" (p.84), en el caso cubano, Bertolt Brecht se refuncionalizó desde su compromiso heterodoxo con la estética del realismo socialista.

Esta heterodoxia radicó en que Bertolt Brecht, aunque consideraba que el arte ofrecía un conocimiento de la realidad y que era realista el arte que se posicionaba desde ella, brindó una posición alternativa respecto al objeto reflejado en el arte. También lo hizo respecto a los procedimientos técnico-formales a desarrollarse en el arte socialista y a la comprensión del partidismo en el ejercicio de la actividad creadora.

Frente a la concepción del realismo socialista, los textos divulgados de Bertolt Brecht en la revista Santiago formularon el arte como una forma de producción de la nueva sociedad socialista. Dicha producción no debía limitarse a la identificación afectiva de los hombres con su circunstancia vital o ideal social.

El nexo establecido por Bertolt Brecht entre el objeto reflejado y el sujeto que dicho producto refleja/produce lo condujo a fundamentar la incapacidad de la técnica de la identificación afectiva, proveniente de la novela realista burguesa, para actuar o influir sobre el hombre socialista (Brecht, 1971b). De ahí que mantuvo una posición crítica ante aquella orientación en el arte que pretendía reutilizar la forma del realismo burgués para representar la nueva realidad socialista (Brecht, 1971b).

Los textos divulgados de Bertolt Brecht en la revista Santiago expresaron una postura crítica ante todo modo de orientación artística que divorciara el contenido transformador del arte de las formas que podían expresar la riqueza de ese mundo en transformación. Para este autor, era imposible plantear que el arte influyera en la transformación de un modo de vida limitando la diversidad de las formas expresivas que emanaban de manera natural de esa condición de transformación (Brecht, 1971b).

La concepción brechtiana del arte y el ejercicio de creación devolvió el valor al momento subjetivo en la creación, restaurando la visión del artista como un conformador y organizador de una realidad en transformación (Brecht, 1971c). El contenido revolucionario de esa realidad se expresaba en la obra artística cuando esta impulsaba al completamiento de la transformación social en la que dicho arte se insertaba.

El arte socialista, desde la estética brechtiana, era esa producción espiritual humana que, sabiéndose y sintiéndose parte de un proceso, fortalecía el impulso de crear una nueva sociedad. Lo hacía visibilizando y racionalizando en sus productos las complejidades de ese organismo social en realización (Brecht, 1971b). Por esto, para Bertolt Brecht, el arte debía alejarse de la simplificación de sus temáticas y formas.

Según este autor, no debía reclamarse al producto artístico una mayor o menor similitud con la cosa representada, sino una objetividad que le brindara consistencia y coherencia en el nuevo modo de relaciones sociales que representaba. Que el arte se reconociera como parte de esa producción de la nueva sociedad no significaba, en la concepción brechtiana, que debía asumir tareas que no le eran propias. El arte debía producir placer, goce, y, en medio de eso, podía contribuir al fomento de una nueva moralidad (Brecht, 1971d), de una nueva manera de vivir, sin que eso trastocara sus funciones artísticas en educativas o catequéticas.

La divulgación de la estética brechtiana en el panorama cultural cubano de los setenta puso en circulación nacional una orientación marxista de pensamiento en la que el desarrollo social del arte no se esquematizaba en patrones o modelos fijos. Aportó al tratamiento del proceso de creación artística una flexibilidad que posibilitaba no encasillar al intelectual socialista a una forma única de actividad creadora. La divulgación de este tipo de pensamiento expresó que la ideología del proletariado exigía desarrollos estéticos y científicos. Estas cuestiones, aunque se formulaban en el pensamiento marxista-leninista, no habían estado allí suficientemente desarrolladas. Este pensamiento se deslindó de concepciones toscas y anti-intelectuales en la cultura socialista.

En las circunstancias de 1971, la difusión de la estética de Bertolt Brecht supuso la divulgación de un pensamiento marxista heterodoxo. En él, la militancia política del artista no se divorciaba de su libertad de creación. Además, la ruptura con los valores estéticos burgueses se realizaba tanto con los reductos de patrones culturales capitalistas como con las estéticas que, dentro del mundo socialista, no habían logrado superar las formas burguesas de desarrollo social y artístico.

De manera similar, la divulgación de los estudios semióticos desde los postulados de la Escuela de Tartu-Moscú niega que, en la revista Santiago, la divulgación de la producción espiritual este-europea tendiera a un adoctrinamiento en la metodología marxista-leninista en los estudios de la cultura, como apunta Cárdenas (2021). La difusión de las investigaciones de Tartu-Moscú que realizó la revista presentó una teoría en la que el análisis de la cultura estuvo transversalizado por la lingüística (Lotman, 1972; Uspenski, 1993). Este aspecto la distinguía de otras metodologías producidas dentro de la URSS. La difusión de estas ideas en Cuba, como productos de la vida espiritual soviética, dio cuenta de que en esa sociedad existía heterogeneidad en las metodologías para las investigaciones literarias. Puso a consideración del lector nacional nuevas pautas teóricas y metodológicas para la formación del investigador literario.

La divulgación de las novedades científicas de esta escuela se articuló con la difusión realizada, en 1972, de un texto sobre poética y matemática del rumano Solomon Marcus. En este se analizaron las posibilidades que los métodos matemáticos brindaban para "deducir la información sobre la estructura del lenguaje poético" (Salomón, 1972, p. 79). La divulgación en Cuba de estas publicaciones mostró teorías producidas en varios países socialistas, centradas en la especificidad de los lenguajes artísticos. Estas constituían una rama de las investigaciones literarias que cobraba prevalencia en la segunda mitad del siglo XX.

En estas investigaciones, la necesidad de especialización en los estudios culturales apareció como una forma de reacción crítica a metodologías científicas que, orientadas más al objeto reflejado en la actividad espiritual, diluían las tareas y objetivos específicos de la investigación cultural en la investigación histórico-social (Lotman, 1986). En el orden ideoestético, la divulgación de estas teorías en Cuba durante la primera mitad de los setenta supuso poner a consideración del lector cubano teorías que en la propia Europa del Este fueron polémicas con las llamadas formulaciones metodológicas "oficiales" en los estudios humanísticos y estéticos (Lotman, 1986, 1995; Navarro, 1986).

Dichas polémicas se suscitaron desde dos vertientes fundamentalmente. La primera fue, según Lotman, la que en defensa de la pureza del marxismo-leninismo supuso la imposibilidad de principio de conjugar metodologías científicas desarrolladas fuera de esta tradición de pensamiento (Lotman, 1986). En esta vertiente se encontraban las polémicas con académicos como Timoféiev, Palievski y Kózhinov, quienes señalaron a Lotman por reproducir, dentro de la producción de pensamiento soviético, formulaciones propias de la filosofía occidental. Según estos autores, las teorías de Lotman reproducían un formalismo que concomitaba con el estructuralismo de orientación francesa y con la filosofía de Husserl (Cáceres, 1994), en los que se sobredimensionaba el aspecto formal y fenomenológico en las investigaciones literarias.

Otra vertiente fue aquella que, en defensa de las interpretaciones filológicas tradicionales, analizó con ciertos prejuicios las interpretaciones semióticas que proponía la Escuela de Tartu-Moscú. Sobre esto apunta M. Lotman (1995), hijo del teórico de Tartu:

Cuando, en 1964, salieron sus Lecciones de poética estructural, que habían sentado las bases de la escuela de Tartu, y los números de Trabajos sobre los sistemas de signos que le siguieron después, enseguida quedó claro que eran percibidas hostilmente no sólo por los burócratas de la filología oficiosa, sino también por numerosos autores serios. Para que sea totalmente evidente que la cuestión residía aquí no sólo en la coyuntura política, es suficiente citar los nombres del más eminente filósofo soviético A. E Losev, del más grande filólogo soviético M. M. Bajtín y de autores cercanos a ellos, que mantuvieron una actitud atenta -por no decir hostil- hacia las ideas de la escuela semiótica de Tartu-Moscú. El enfoque mostrado en las Lecciones resultó en principio inaceptable para la tradición humanística rusa. (p.29)

Como parte de un proceso de circulación de ideas, la divulgación en Cuba de estas teorías tuvo el mérito de brindar al lector cubano, en diferentes momentos de los setenta y en diversos grados de complejidad, investigaciones literarias que, como apuntan Cáceres y Navarro, estaban limitadas en su circulación y distribución en lengua española. Dicha limitación se debía tanto a la "particular acción restrictiva de las barreras idiomáticas" (Navarro, 1986, p.9) como a la censura directa (Cáceres, 2003) y a la calidad de las traducciones que circulaban en idioma español.

La divulgación de textos relacionados con la Escuela de Tartu-Moscú en la revista Santiago tuvo solo dos años de diferencia con respecto al total de la divulgación de los textos de este autor en habla hispana. Según Cáceres (2003), la primera divulgación de los textos de Lotman en español se realizó en 1970 en Argentina y luego, en 1972, en España y Cuba. No es hasta finales de la década del setenta cuando se volvieron a publicar obras de este autor en lengua española y con traducción directa del ruso.

La labor de divulgación de las ideas de la escuela de Tartu-Moscú que realizó la revista Santiago durante la primera mitad de los setenta —uno de los períodos considerados con mayor tendencia a divulgar lo más ortodoxo de la producción espiritual este-europea en Cuba— intentó suplir una deficiencia informativa de carácter internacional sobre el desarrollo teórico-metodológico de la Europa del Este, alternativo al marxismo-leninismo soviético. La divulgación de estas teorías puede ser entendida como un intento de sortear posturas dogmáticas que en Cuba pretendieron circunscribir a la metodología marxista-leninista los estudios culturales durante los setenta. Se evidencia el interés de cierto grupo de la intelectualidad nacional de promover este tipo de conocimientos en el espacio formativo cubano.

Los resultados obtenidos en este estudio no desmienten que existió en esta publicación una legitimación de la metodología marxista-leninista en los estudios de la cultura. La divulgación de los productos culturales de Europa del Este presentó producciones teórico-literarias surgidas en el contexto del socialismo en la que coexistieron diversas orientaciones metodológicas para la comprensión de fenómenos culturales. Esta divulgación tomó en cuenta los desarrollos nacionales comunes en determinadas teorías científicas, es decir, los vínculos entre los desarrollos estructuralistas en las ramas de las ciencias literarias de Rumanía y la URSS, así como algunas de las direcciones de los estudios sociales al interior de la Unión Soviética, en su condición de estado multinacional.

Las difusiones de estas producciones culturales estuvieron orientadas, en su mayoría, a actualizar sobre los desarrollos científicos surgidos en la Europa del Este. Entre estos desarrollos alcanzaron visibilidad áreas de pensamiento censuradas durante algún tiempo en esta área geográfica. Si bien la difusión de dichas escuelas no fue sistemática, sí aportó una información al lector cubano y latinoamericano de teorías científicas nacidas en el socialismo, que no desarrollaban la metodología del marxismo-leninismo soviético.

CONCLUSIONES

El análisis de contenido de los materiales publicados en Santiago no respalda la tesis de que esta divulgación exprese una tendencia a la "sovietización" cultural, entendida como un adoctrinamiento homogéneo o una imposición acrítica del modelo soviético. La revista no mostró un interés sistemático en modelar arquetipos del "hombre socialista" ni en promover una visión ortodoxa del realismo socialista como método de creación. La selección de autores y textos privilegió propuestas teóricas heterodoxas, alternativas a las versiones más dogmáticas de la manualística de orientación marxista-leninista.

La labor de Santiago cumplió una función de actualización científica para el lector cubano, dándole a conocer desarrollos teóricos de vanguardia en la Europa del Este. Al hacerlo, amplió las perspectivas metodológicas disponibles para los investigadores nacionales, mostrando que dentro del socialismo existía una pluralidad de enfoques para el estudio de la cultura.

El caso de la revista Santiago demuestra que la circulación del pensamiento este-europeo en la academia cubana durante los setenta fue un proceso más complejo y matizado de lo que sugiere el enfoque de la "sovietización". La revista funcionó como un canal que, si bien operaba dentro del marco de la Revolución, permitió la entrada de corrientes de pensamiento que desbordaban y cuestionaban los límites del dogmatismo ideológico. Contribuyó a presentar la producción intelectual socialista en su diversidad conceptual, cuestión poco reconocida en la contemporaneidad.

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